Luis Rojas Marcos: ” La felicidad es una sensación placentera de contentamiento estable”

Hoy dentro de la sección “Conversaciones con…” para mi es un placer presentar a Luis Rojas Marcos.

luis rojas marcos

“Sólo quienes se arriesgan a ir demasiado lejos, encuentran lo lejos que se puede llegar”. Fue de las primeras frases que leía y estaba en boca de Luis, en una entrevista. Frase, desde aquel día,  que me acompaña en todo reto que emprendo.

Dedicado en cuerpo y alma, a la  medicina, psiquiatría y a la salud pública, es profesor de Psiquiatría de la New York University. Autor de libros “Nuestra felicidad”, “La fuerza del Optimismo”, “La autoestima” o “Corazón y mente” junto a Valentín Fuster

Hace unos días, tuve el placer de hablar con Luis, Una conversación intensa en la que me quedo con que los seres humanos somos más resistentes y flexibles ante las adversidades, mucho más de lo que nos imaginamos.

GRACIAS  Luis  por recordarnos que la importancia del pensamiento positivo. Sus beneficios en la salud física, y mental, en las realciones con los demás, pero sobre todo su importancia a la hora de afrontar retos y adversidades. Podéis conocerlo más a través de su WEB.

Sabes que tu vida puede ser diferente y aun así no haces nada para conseguirlo? ¿Te da miedo romper los límites que tienes en tu mente? ¿Quieres poner patas arriba tu vida y conocer eso que llaman felicidad? ¿Quieres que tu empresa alcance esas cimas que siempre has soñado? ¿Crees que el ambiente de tu empresa tendría que mejorar? ¿Sabes que el antídoto a todos los problemas es el NO escuchar tu corazón? Puedes contactar conmigo a través de Twitter, en Facebook y en Linkedin .

.- ¿Por qué debemos perdonar, perdonarnos y nos aferramos al odio y rencor?

Resistirnos a perdonar a quienes nos dañan intencionadamente es una respuesta muy normal. Por eso, la cuestión de perdonar se convierte a menudo en un arduo dilema que tenemos que resolver antes de recomponernos. La predisposición a perdonar varía de persona a persona; depende de la explicación que le demos a la injuria, de la huella que dejó en nosotros y del apoyo o solidaridad que recibimos de las personas de nuestro  entorno. Sin duda, el olvido ayuda a perdonar. Se suele decir que los sabios perdonan pero no olvidan, yo creo que sin una dosis de olvido es muy difícil el perdón. El olvido natural que produce el paso del tiempo disminuye la intensidad de las imágenes y las emociones vinculadas a los agravios y desengaños que sufrimos, alivia la rabia y el rencor que guardamos contra quienes nos ultrajan y facilita el retorno de la paz interior.

Se acostumbra a pensar que el perdón requiere un intercambio personal entre el agresor que expresa pesar y arrepentimiento y el agredido que lo absuelve. Sin embargo, en la gran mayoría de los casos la decisión de perdonar nace en la mente de la víctima; es subjetiva, privada, y consiste en un proceso de introspección. No exige la participación de los culpables, no les exime de su responsabilidad ni disminuye la gravedad de la ofensa. El objetivo principal de este perdón es liberarnos de la enorme carga opresiva que suponen el resentimiento enquistado y la identidad de víctima, recuperar la armonía emocional y concentrarnos con entusiasmo en nuestra vida. Igualmente, perdonarnos a nosotros mismos por nuestros errores y desvaríos es fundamental para proteger nuestra autoestima. Aunque no lo reconozcamos abiertamente, para todos los mortales lo más importante del mundo es uno mismo.

Numerosos estudios demuestran que perdonar y pasar página no solo beneficia nuestro equilibrio emocional, sino que también es saludable para el corazón, la presión arterial y el sistema inmunológico protector. Como decía Desmond Tutu, “Sin perdón no hay futuro”.

.- ¿Qué es lo que más te ha sorprendido del ser humano? ¿La resiliencia que tiene?

La capacidad que tenemos para resistir, adaptarnos y recuperarnos de todo tipo de adversidades abunda en las personas mucho más de lo que nos imaginamos. Y si reflexionamos, la verdad es que es lógico. De no ser así, resultaría difícil explicar el hecho de que cada día seamos más en el mundo y vivamos más. Todos nos enfrentamos en algún momento a desgracias y reveses que nos conmocionan, pero los efectos suelen ser pasajeros. Y no pocos en su lucha descubren algo valioso sobre sí mismos. En mi profesión hablamos de “crecimiento postraumático” para definir la experiencia de personas que perciben cambios positivos como consecuencia de haber afrontado desgracias. ¡Ah! Y no mezclemos el sufrimiento con la lucha por vencerlo. Esta distinción es importante porque el crecimiento postraumático no es fruto del sufrimiento en sí, sino de la lucha por vencerlo. Así pues, a la hora de lidiar con peligros y desdichas los finales buenos son mucho frecuentes que los malos, aunque pasen desapercibidos, no sean noticia. Y es que los ingredientes básicos de la resiliencia son bastante elementales y universales. Por ejemplo, las relaciones afectivas gratificantes, la autoestima saludable, o la aptitud para localizar el centro de control en uno mismo y pensar con confianza y optimismo que podemos hacer algo para superar los retos, en lugar de ponernos en manos de la suerte, del destino o del que “sea lo que Dios quiera”.

En efecto, la mayor sorpresa que me ha proporcionado el estudio de la naturaleza humana es que la resiliencia –la mezcla de resistencia y flexibilidad- sea algo tan natural, tan común,  tan normal.

.-  ¿Qué es la felicidad? ¿Por qué la tratamos como algo inalcanzable?

 Cada uno definimos la felicidad a nuestra manera. Hay personas que explican la felicidad como una emoción intensa que las invade súbitamente: por ejemplo, cuando experimentan una pasión repentina o se enamoran. Otras la definen como un estado de embelesamiento ante una imagen bella o una melodía impactante que les llega al alma. Algunos Luis Rojas Marcosilustran la dicha con ejemplos de situaciones muy gratificantes, en las que se sienten triunfantes al haber conseguido una meta muy deseada que les exigió grandes dosis de esfuerzo. Tampoco faltan los que eligen estados de ánimo conectados con la libertad, la creatividad o, incluso, experiencias de carácter místico.

Sin embargo, para muchos, y yo me incluyo entre ellos, la felicidad es una sensación placentera de contentamiento estable. Cuando estudiamos la felicidad la solemos medir a largo plazo, me refiero al sentimiento agradable y apacible de satisfacción con la vida en general. Este concepto de felicidad no depende de un momento dado o de un hecho determinado, sino que consiste en un estado de ánimo positivo y persistente que acompaña a la perspectiva favorable de la vida y alimenta la idea de que vivir merece la pena.

En general, las personas felices que he conocido suelen tener una perspectiva positiva de las cosas y suelen buscar esperanzados las circunstancias que les proporcionan un estado de bienestar subjetivo. Tienden a valorar la autonomía y poseen una buena dosis de confianza en sí mismos. Se trata de personas que disfrutan mucho las relaciones afectivas con los demás y se sienten muy contentas cuando aplican sus aptitudes o talentos a las ocupaciones y actividades cotidianas. Saben aprovechar las oportunidades y gozar de las pequeñas cosas que les ofrece el día a día. Son hombres y mujeres flexibles que se adaptan a los cambios y vicisitudes que les plantea el paso por el mundo, y aceptan las reglas imperfectas del juego de la vida sin amargarse.

.- ¿Por qué las empresas deben contratar a quien sonríe?

 En las profesiones en las que se trabaja con el público en general o con personas que requieren servicios, incluyendo la medicina, la sonrisa es una expresión muy efectiva que favorece la conexión con los clientes y con el equipo de trabajo. Pienso que es importante emplear personas que tengan la capacidad de llevar bien a otras personas aunque estas estén preocupadas, estresadas o sean difíciles en el trato. Por ejemplo, los profesionales de la salud utilizamos la sonrisa como un gesto genuino de bienvenida y comprensión que nos une a nuestros pacientes. Con una sonrisa saludamos y comunicamos amabilidad. Además, con la sonrisa hacemos frente mejor a los avatares del mundo laboral y proyectamos una disposición abierta y confiada, particularmente en ocupaciones que requieren relacionarse con consumidores y trabajar en equipo.

Se dice que la cara es el espejo del alma. En este sentido, la sonrisa irradia un sentimiento de alegría y cordialidad hacia los demás. De hecho, la sonrisa es un poderoso mensaje positivo y también contagioso. A través de la sonrisa nos conectamos y nos relacionamos con otras personas. A menudo esta conexión es como la reacción química entre sustancias que al ponerse en contacto las dos se transforman.  Y es que la sonrisa tiene el poder no solo de afirmar nuestra forma de sentir, sino también de moldear positivamente el estado de ánimo y la actitud de quienes la reciben.

Charles Darwin y el médico español Gregorio Marañón ya hablaron de lo saludable que es la sonrisa y cómo esta expresión facial vigoriza nuestro estado mental y físico. Al mismo tiempo que movemos los 12 músculos de la cara que participan en la sonrisa se estimulan sustancias en el cerebro, como la serotonina, que provocan en nosotros emociones positivas. Esto explica el que cuando sonreímos de forma artificial, a los pocos minutos se nos alegre de verdad el corazón.

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