¿Qué solemos hacer cuando nos quejamos de algo?

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Hoy es trending topic en redes sociales un alegato de un presentador en el que comenta que los politicos nos han tratado por tontos.

Nos han tratado por tontos por su forma de gestión, por sus idas y venidas y por su falta de decisiones.

Nos han tratado por tontos y ahora nos quejamos.

Ahora gritamos que nos han tratado por tontos.

Gritamos a los 4 vientos que no estamos de acuerdo con lo que han hecho con nosotros. Que nos merecemos un respeto porque somos ciudadanos. Queremos nuestros derechos, queremos nuestra salud mental, el poder salir por ahí y llegar a casa a las 5 de la mañana como cubas…

Gritamos muchas cosas…. ¿Pero qué suele hacer normalmente el ser humano al respecto cuando se siente maltratado?

¡NADA!.

Mañana la noticia será que han llegado los Reyes Magos o que tu «gurú» le ha tocado la lotería.

Mañana ya nos hemos olvidado de todo. Mañana lo que exigíamos ya será historia.

Y todo, ¿Por qué?

Porqué no tenemos el ademán de luchar, de salirnos de lo establecido, de esforzarnos realmente por lo que queremos, por lo que sentimos. A cambio preferimos quedarnos como estamos, que «creemos que no estamos tan mal».

Y no solo estoy hablando de esta situación que estamos viviendo con el bicho llamado Covid-19. Hablo en general, nos quejamos mucho, pero hacemos poco para cambiar la situación.

Sabemos que nuestra pareja nos trata como tontos y nosotros aún seguimos ahí.

Sabemos que nuestro «jefe» es un déspota, por llamarlo finamente. Pero no nos vamos del trabajo a pesar de nuestros enfados y lloros porqué…

Sabemos que tenemos que cambiar, que las cosas no son como pensamos… Pero eso de cambiar si eso, lo dejamos para otro día.

Sabemos que nos están tratando por tontos. Quizá porqué estamos siendo demasiados buenos, quizá porqué nos interesa o vete a saber, quizá queríamos creer, quizá no queríamos sentirnos solos o creíamos que estaba realmente enamorada de nosotros.. …. En resumen, por querer creer, creer que sabrían más que nosotros, por confianza en la otra persona o por necesidad, hemos llegado a la situación que se «nos han hinchado los eggs».

Tranquilo, está genial que haya abierto los ojos y te hayas dado cuenta que no quieres dicha situación. Te aseguro que otros, aún sabiendo lo que están viviendo, se lo callan y siguen aguantando , porque creen que les interesa más «que se aprovechen de ellos» que no dar un paso adelante y dejar a un lado esa situación.

Felicidades, has reconocido que no te gusta como te están tratando. Pero también tienes que reconocer que parte de la culpa es tuya, ¿eh?. Claro que si, no eches la mierda al resto, que también tienes culpa. Quizá por confiar más de la cuenta, por no hacer esa pregunta que hubiera cambiado la situación,… has llegado hasta donde estás a día de hoy.

¿Seguimos?

En estos momentos te encuentras en una texitura:

.– No hacer nada, no decir una palabra más alta que otra y seguir con la cabeza baja aguantando el chaparrón.

¿Cómo suele acabar estas situaciones? Seguramente tú peor de cómo estás ahora y la otra persona con una sonrisa de oreja a oreja sin esa sensación de haber hecho las cosas mal.

Pero si optas por esta opción, lo respeto.

Pero eso si, NO TE QUEJES SI NO QUIERES HACER NADA AL RESPECTO.

Es respetable que no quieras hacer nada porque satisface algún interés, porqué quieres llevar tu vida de siempre o lo que sea….pero a partir de ese momento, no te quejes. Has tomado una decisión y tienes que consecuente con ello. Si sigues aceptando la situación, ¿No te irá tan mal, no?

.– Parar. Pensar qué quieres realmente y quizá salirte de esa relación.

También puede pasar que esa persona no se daba cuenta. Puede pasar. Si Messi se fue del Barca, a día de hoy puede pasar cualquier cosa. Pero ante todo para y piensa qué es lo que quieres realmente en tu vida. Sabes que NO quieres. Pues qué quieres es más fácil expresarlo. Y si sientes que tienes que «abandonar esa relación» es lo primero que tienes hacer.

Pero si sabes que NO quieres en tu vida y sigues «aguantando» esa situación, el problema es tuyo, seamos claros. No lo olvides.

Pero ¿Sabéis una cosa? Que por mucho que hablemos de felicidad, de responsabilidad ( he oído la palabra más en estos dos años que en todos mis 42 años ), de resiliencia, del despertar espiritual, de madurar, de muchos términos que inundan las redes sociales… ¿Qué acabamos haciendo?

QUEJÁNDONOS Y ESPERAR A QUE SEA OTRO A QUIEN DE EL PASO ADELANTE QUE SOLUCIONE NUESTROS PROBLEMAS.

¿Hacemos algo cuando algo no nos gusta?

VOMITAR EN REDES SOCIALES NUESTRA RABIA Y FRUSTRACIÓN, CAGARNOS EN LA CENA DE NAVIDAD POR NUESTRA VIDA DE MIERDA Y SI SALE EL POLITICO DE TURNO, DESEARLE EL MAYOR DE LOS MALES.

Y mañana volver a hacer lo mismo.

Seamos sinceros, SOBREVIVIMOS DORMIDOS EN ESTE TRAYECTO LLAMADO VIDA.

Pero cada opción es muy respetable… Sin embargo hablamos mucho de resiliencia, pensamiento en grande y leyes de atracción… Y mientras tanto, el problema está sin solucionar.

¡Menos quejas y más hechos! Quizá así conseguiríamos todos juntos esa «idea» de sociedad que tenemos…

¿Y tú qué haces cuando te quejas de algo?

Desprecia lo imposible.

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Llegó final de año.

Momentos en los que echamos la vista atrás y vemos lo que ha ocurrido durante los 364 días restantes. Época en la que decimos te quiero a personas que realmente no hemos visto durante todo el año ni hemos hecho el ademan de verlos.

Llega la época en la que nos reímos de aquellas metas que nos pusimos aquél 1 de Enero del 2021 y que el 4 de Enero del mismo año nos habíamos olvidado ya que habíamos prometido.

Llega la época en la que «si o si» este año vamos a conseguir lo que nos propongamos. Aunque sean metas que no van con nosotros, aunque sea por seguir la moda… Nosotros lo vamos a conseguir.

¿Por qué no paramos un poco, aplicamos un poco de pensamiento crítico y somos coherentes con nosotros mismos?

Pero hoy te voy a hablar una proposito que todos los años me he propuesto y poco a poco he ido consiguiendo:

DESPRECIAR LO IMPOSIBLE.

Y aunque haya gente que diga que estoy como «una cabra» o que digo cosas que no debería decir ni tampoco escribir, poco a poco he ido desechando de mi mente la palabra IMPOSIBLE.

No te estoy diciendo que subas al Everest con algún que otro kilo de más en tu tripa, ni tampoco pienses que tu libro va a ser un «bestseller» mundial nada más que salga a la luz , simplemente porqué lo has escrito tú..

Tampoco te flipes.

Te estoy diciendo que todo aquello que tu «mente» diga que es imposible, que te des la oportunidad de descubrir si es imposible o no.

Ya no te estoy diciendo que hagas «oídos sordos» cuando alguien te diga que es una locura, a no ser que ponga en riesgo tu vida seriamente. Te estoy diciendo que no hagas caso a lo que piensas como imposible.

A día de hoy estás disfrutando muchas cosas que al principio dijeron que eran imposibles y mira dónde están. ¿O es qué tú mismo no has conseguido cosas que al principio te dijeron que era algo imposible? Y mira tú por dónde las hiciste realidad.

Pero vivimos en una sociedad, que lo imposible se ve como algo difícil de conseguir además de utilizar para que no te salgas de lo establecido. Para que no consigas eso que anhelas antes que el vecino del 5º.

Sin embargo, queremos cosas diferentes, nuevas, que haya novedad…

Creemos más en lo imposible como excusa para no alcanzar nuestros sueños, que como motivación para alcanzar nuestra felicidad y paz.

¿Qué descubrirás durante todo este proceso?

.- De cuántas cosas te has perdido por el miedo.

.- De que no hay que hacer tanto caso a los demás, a las normas y a las vergüenzas. Y si más a tu intuición.

.- Que la vida es un camino y nunca una meta. Un camino que debes recorrer, disfrutar y aprender de él. Y nunca obsesionarte por las metas. Y siempre por el camino que recorres.

.- Descubres tu creatividad. Aquella que habías cubierto de miedos. Descubres de qué estás hecho y de cómo gracias a ello , quién eres y qué quieres.

.- Y con ello a la gente que realmente te quiere, cree en ti y te apoya en todo lo que hagas. Apostar por los imposibles es apostar por uno mismo y darte cuenta, quien está a tu lado incondicionalmente.

Creo que necesitamos más apostar por los imposibles y menos por retos que ni nosotros mismos nos creemos. Este transito llamado vida, lo disfrutaríamos de otra manera.

Feliz año.

¡Pon un BORDE en tu vida!

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Cada día oígo y recibo más este comentario:

«Es es que un borde. No sé cómo tiene el valor de decir lo que piensa. ¿No sabe callárselo o que?«.

¿Y por qué nos tenemos que callar lo que opinamos? ¿Ser borde es ser coherente con lo que piensa uno?

PUES EL MUNDO NECESITA DE MÁS BORDES.

Y cada día lo tengo más claro, la vida es decir lo que piensa uno a pesar de que nadie le escuche.

Sin embargo, a pesar de que nos «pegamos en el pecho» diciendo que somos únicos, auténticos, que con nosotros la verdad siempre será una compañera y todo lo que tú quieras…¿Qué acabamos haciendo?

¡NO DICIENDOLO QUE REALMENTE QUEREMOS!.

No decimos que la comida que nos ha puesto el restaurante era una mierda. Bueno si eso ya lo diremos luego cuando nadie nos oiga…

No decimos que ese libro no te ha aportado nada aunque lo haya escrito quien lo haya escrito. Y no lo dices no vaya a ser que algún «interés» que tenías satisfecho se vaya volando.

No dices que esa persona se ha confundido porque pensaras que se enfadará y quizá ya deje de hablarte. Pues la experiencia me ha dicho que si se enfada por decirle algo que tu intención es que mejore y no joderlo, ni es amigo ni tampoco te vale la pena tenerlo como amigo.

Durante estas fiestas y durante todo el año, siempre convivimos con personas que nos dicen que no debemos decir algo, «no vaya a ser que montemos la 3 Guerra Mundial«.

¿Y por qué no debemos decir lo que sentimos?

Porqué no hay que molestar a tal persona…Porqué no vaya a ser que se moleste…Porqué hay que tener la fiesta en paz… Porqué son días de felicidad y armonía…Porqué son días ¿DE QUÉ?

A esas personas las llamo «PERSONAS SUIZA«. No quieres problemas, no quieren ser parte de una guerra…quieren la paz y disfrutar de su tranquilidad. Quieren que todo el mundo se lleve bien, que todo el mundo hable maravillas de ellos porque no se meten con nadie y caer a todo el mundo bien… Y yo me pregunto, ¿ es que no tienen opinión de nada? ¿Tú confiarías en una persona que no se decanta por un lado o por otro? …No me quiero imaginar como utilizarán «su metralleta ideológica» cuando nadie les oiga.

La verdad que son personas en las que yo no confío. No creo que vayan de frente. Y las personas que no van de frente, cada vez las estoy apartando más de mi vida. No las quiero, no sé tú, pero yo NO.

Cada día creo más necesario que volvamos a recuperar e impulsar a los BORDES.

Son aquellas personas que dicen lo que piensan. Que se posicionan en un bando o en otro y te dicen el porqué. Y no les importa dónde se encuentren, las perdidas que puedan ocasionar con sus opiniones o los beneficios que puedan obtener…Todo eso les importa una Kaká.

Son personas coherentes con lo que piensan y sienten. Pero además dicen lo que hacen.

Podrán caerte como el culo o como tú quieras, pero si realmente quieres una persona que sepas por donde va y no te de «sustos» con sus cambios como una veleta, PON UN BORDE EN TU VIDA.

Los calificamos como Bordes, porque se salen de lo establecido, porqué oímos cosas que querríamos decir nosotros pero nuestra vergüenza, miedo o nuestro propio ego, nos impide decirlo. Pero eso si, luego a escondidas, cuando nadie nos ve, reconocemos que tiene más razón que un santo. Por eso y más no quiero en mi vida a las «personas suiza». Quiero la verdad la cara, tanto me gusto como sino, no quiero medias verdades ni medias mentiras.

Queremos la verdad. Queremos gente que no nos mienta. Queremos avanzar, desarrollo e innovación. Pero en el fondo, todos estamos apegados a los convencionalismos, a no salirnos de lo establecido, a no decir una letra más alta que la otra… porque no vaya a ser que nos tilden de locos, de bordes o vete tú a saber de qué.

Llevo dos años que estamos en una era de cambios. Y quizá el Metaverso o la nueva actualización de Whatsapp sea un cambio. Sin embargo sigo viendo la misma hipocresía de siempre en el ser humano. Quiere que se le considere como un ser diferente a los demás pero sin levantar la voz ante la mediocridad.

¿Vale todo para ser (re)conocido rápidamente?

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Hace unos días me llegaba una viñeta de un periódico en la que nos preguntaba si valía todo para ser reconocido y conocido rápidamente o quizá era mejor a la larga ser autentico aunque se consiguiera poco a poco.

Quien me ha leído ya se puede imaginar mi respuesta:

Prefiero el trabajo a largo plazo que no, lo rápido y que se olvida con mucha facilidad.

Pero aunque yo crea eso, la opción mayoritaria en la sociedad es que vale cualquier cosa para ser reconocido y conocido rápidamente.

Ya nos puede dar igual que ofrezcamos lo mismo que el vecino, que lo que digamos es lo mismo que repite la mayoría integrante de la «moda» de turno… Nos da igual que lo que hagamos sea lo mismo que hacen los demás…

NOSOTROS QUEREMOS SER RECONOCIDOS YA.

Queremos que se nos reconozca como uno de los integrantes de la tendencia del momento. Que nosotros sabemos de qué estamos hablando, aunque les hayamos puesto nombres ingleses a lo mismo que dicen los demás., nosotros somos diferentes, somos «trending topic».

Y desde luego que es respetable. ¿Pero que ocurrirá cuando se acabe la moda?

Que seras como los dinosaurios, que te tendrán en un museo expuesto pero se olvidarán de ti, al salir por la puerta del mismo.

Pero claro hay otra opción, subirse a la nueva «ola» de moda en esos momentos.

Y te dará igual decir ahora cosas que antes creías que eran el puro «demonio». No importará hacer fotos con gente que antes criticabas como un energúmeno. No importará nada que demuestre que realmente eres un incoherente y que poco se puede confiar en ti, …. LO IMPORTANTE ES QUE TE CONSIDEREN UN EXPERTO EN LA NUEVA MODA.

No soy un ejemplo de nada ni tampoco he querido serlo nunca. Durante muchos años no me he encontrado. No sabía quién era, qué quería en mi vida y qué era lo que realmente me gustaba o creía que se me daba bien.

Pero había una cosa que siempre estaba presente, mi visión de las cosas que tocaba. Eso durante todos esos años, NUNCA HA CAMBIADO.

Y te puede pasar a ti también. A la primera no nos toca la primitiva, encontramos el amor de nuestra vida ni nuestro equipo sube a la primera división del futbol español. Y si se consigue, dime cómo lo has hecho para copiarte a ti.

Durante el camino, podrás cambiar de opinión porque te habrás dado cuenta de muchas cosas. Pero todo PORQUÉ TÚ TE HAS DADO CUENTA, PORQUÉ HAS HECHO UN PROCESO DE INSTROSPECCIÓN Y TE HAS DADO CUENTA POR TI MISMO, QUE ERA LO MEJOR PARA TI. Y ahí te aplaudiré. Porqué no te habrás dejado influenciar por nada ni por nadie, solo porqué así lo sientes. Y ahí estaré yo para ti si lo necesitas.

Pero lo que no puedes hacer es decir A y al día siguiente B porqué te interesa según tu beneficio egoista, tanto sea personal o profesional.

En mi juventud, eso se llama un «chaquetero», pelota o una veleta.

¿Y qué ocurre? Que los demás no sepamos ni quién eres de verdad, ni que nos puedes ofrecer y con ello perder la poca confianza que teníamos en ti en todos los aspectos.

Pero nos da igual. Ya nos inventaremos lo que sea si nos pillan. Lo que queremos es tener muchos seguidores, hacer algo que aunque no creamos en ello, nos pueda reportar dinero rápido, fácil y sin esfuerzo. ¿El largo plazo? No existe, solo existe el aquí y ahora. Pero con un único propósito, satisfacer a mi ego, no a lo que me hace diferente, a mi visión del presente y el futuro.

Sin embargo, aunque hagamos eso, que no quede por activa y por pasiva, que nosotros no somos como los demás. Cuando en realidad eres como muchos de los demás, UNO MÁS.

Nos encantan las frases de motivación, «aprender de los mejores», repetir frases como una cacatúa aunque no creamos en ellas ya que es algo que esta de moda; y hacer maratones de conferencias en las que bailar, reírnos y llorar… Pero lo que no nos gusta es el largo plazo. Queremos todo para ya, porque el vecino nos está superando por la izquierda y no nos lo podemos permitir. No podemos aceptar que la compañera de trabajo tenga más seguidores que nosotros o que la inviten a eventos que «mataríamos» por ir.

¡NO LO PODEMOS ACEPTAR!.

Estás dejando que hable tu ego. Y lo peor de todo, está aplastando en miedos y vergüenzas aquello que se te da bien, que te apasiona, que la gente está esperando porqué es diferente a lo que hacen los demás.

Podrás conseguir el éxito o no, pero te aseguro que conseguirás dejar un huella en los demás que perdurará en el tiempo:

.- Cuando no pienses en la meta y si en el camino.

.- Cuando pienses en dar a los demás algo que nadie les está dando y sabes que tú puedes darles.

.- Cuando no te vas a dormir hasta saber qué has hecho lo que sabías que tenías que hacer.

.- Cuando escuchas más a los demás que hablas tú y de tu ego.

.- Cuando estás ahí cuando el cliente lo requiere haciendo lo que te pide y no diciendo que solo le puedes dar lo que ha visto hasta la fecha.

.- Cuando un día son 24 horas por y para tu pasión. Y no para replicar lo que dicen los demás.

.- Cuando te dicen una opinión para tu mejorara la escuchas e intentas averiguar en qué tienen razón. Y no cuando la oyes y dejas de hablar a esa persona porqué ha herido tu orgullo.

.- Cuando sabes que tienes que ofrecer diferentes cosas dentro de un mismo estilo de vida que defiendes. Y no estiras el chicle porque en el fondo sabes que no puedes ofrecer nada diferente a los demás.

A lo largo de más de 10 años escribiendo, he conocido a gente que era muy (re)conocida en esos momentos. Pero también mucha de ella ahora ya no es ni conocida. Sin embargo, he conocida a gente que lucha por lo que siente y quiere con el único propósito de sentirse único y autentico en un mundo de marcas blancas. Y sobre todo, que acaban dejando una huella en los demás, que nunca nadie olvidará.

Cada día es más claro que hacemos lo que sea para ser (re)conocidos rápidamente…. Pero allá tú si lo que quieres es que tu estela se difumine tan rápido como nació.

Una vida superflua

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No hace falta ver redes sociales, conocer a mucha gente o estudiar muchos libros para darnos de una cosa que está latente en esta sociedad:

VIVIMOS UNA VIDA SUPERFLUA.

Una vida en la que está provocando más daños que beneficios. Y aún así la aplaudimos y la deseamos.

Una vida en la que hablamos de que te vamos a dar las claves del éxito de una empresa pero no hablamos de los fracasos que hemos tenido como empresarios. Por favor, eso que no lo sepa nadie.

Una vida en la que todos nos amamos, todos somos amigos y nos llamamos crack, Pero cuando me quita lo que yo quería, ya no me hablo con esa persona, deseándole todos los males ajenos.

Una vida en la que según nuestros intereses ponemos una cara u otra. Pero eso si, nosotros siempre decimos que somos de verdad. De verdad falsa.

Una vida en la que utilizamos la envidia y la venganza. En vez de preguntarnos qué debemos hacer para mejorar.

Una vida en la que queremos a todo el mundo que nos hace la pelota o aplaude lo que hacemos, pero dejamos de hablar con personas que nos dicen lo que realmente sienten, aunque no nos guste lo que nos digan.

Una vida en la que nos interesamos por las personas cuando consiguen ciertos avances cuando hasta la fecha, nos hemos olvidado de ellas porqué no nos podrían ofrecer algo bueno para nuestra salud.

Una vida en la que nos juntamos a las personas por lo que nos pueden dar, aunque nos hayan hecho el mayor de los daños hasta la fecha.

Una vida en la que nos importa más el número de seguidores que tiene esa persona que lo que podemos aprender de ella aunque nadie la siga.

Una vida en la que nos importa más las modas que nos puede hacer más «cool», que nuestras verdaderas ideas, lo que pensamos o sentimos.

Una vida en la que nos importa más las risas, disfrutar la vida que la autentica verdad. Esa verdad que nos muestra que estamos yendo por mal camino si seguimos haciendo lo que estábamos haciendo.

Una vida superflua donde no nos interesa la verdad. Esa verdad que nos muestra la autentica verdad, la verdad de quienes somos, de lo que nos está pasando o de lo que nos puede pasar.

Una vida superflua en la que es más importante aparentar algo que ni nosotros mismos nos creemos lo que estamos diciendo, haciendo o haciendo creer a los demás. Que una vida que pase lo que pase, sabemos que hemos triunfado porque siempre hemos sido nosotros , nunca queriéndonos parecer a nadie más.

Hablamos de verdad, de pasión, de felicidad…pero que no nos quiten nuestra vida del aparentar. Porque no queremos que vayan a descubrir que no somos ni mucho menos, lo que promulgamos ni hacemos.

Hacemos muchos memes con lo de la pastilla azul y roja de Matrix. Pensamos que son unos freaks de la ciencia ficción, cuando en realidad es mucho más real de lo que nos podamos imaginar.

Lo que pasa que aunque lo sabemos, estamos viviendo una vida superflua aunque deseemos una vida autentica.

Y todo pasa, por mirarnos al espejo y empezar por aceptarnos.

¿Tú serías de aceptar que llevas una vida superflua? ¿La superfluidad lleva a la felicidad?

Seamos sinceros, ¡NO QUEREMOS CAMBIAR!

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Seamos sinceros, NO QUEREMOS CAMBIAR.

Lo digo habitualmente mucho, lo que decíamos en marzo del año pasado que la sociedad iba a cambiar, que íbamos a ser mas amigos de nuestros amigos, que íbamos a disfrutar cada momentos como lo que era, un momento único y que las empresas iban a ser un mundo ideal como se cantaría en Frozen, ….Pues como que no.

Seguimos insultándonos en el Congreso de los Diputados. Seguimos llenando las redes sociales de imágenes con la pretensión que vean que la vida nos va genial aunque estemos en la miseria y mirando por encima del hombro a los demás aunque nuestra vida sea una mierda de puertas para adentro.

Se nos llena la boca hablando de sostenibilidad, de la capa de ozono y que las empresas tienen que ser un lugar de trabajo, de alegrías y de propósito. Pero en realidad, por lo único que nos seguimos preocupando es por nuestros «huevos».

Firmamos compromisos por el medio ambiente que cuando lleguemos a nuestro país nos habremos olvidado de que hemos firmado. Hablamos de que tenemos que ser mejores con nuestros familiares tras nos vernos tanto tiempo, que un día estamos aquí y al día siguiente no. El primer día bien, los queremos, abrazamos y les decimos que los queremos tantas veces que se asustan de nuestras palabras. Pero a la primera de cambio , como nos «toquen las palmas» volvemos a decir que no los vamos a ver más, aunque pase de nuevo otra pandemia o lo que sea.

Por no hablar del mundo de las redes sociales. Que eso si es un mundo aparte. Dónde en marzo se hablaba de un cambio en las empresas, a día de hoy se siguen hablando de los mismos temas que se hablaban 2 años antes.

¿Dónde están esas personas que decían que cambiaríamos? ¿Qué las empresas serían más «amigables»? Diciendo lo mismo que decían hace 2 años. Y todo porqué cambiar duele. Mejor seguir haciendo las cosas por las que nos conocían que no lanzarnos a algo que no sabemos qué va a ocurrir.

Por lo tanto yo me lanzo estas preguntas y a tí que las estás leyendo también te las presto si quieres responderlas:

¿REALMENTE QUEREMOS CAMBIAR?

¿REALMENTE QUEREMOS UN MUNDO MEJOR?

¿REALMENTE QUEREMOS LLEVARNOS BIEN CON EL MUNDO? o ¿QUEREMOS QUE EL MUNDO SE LLEVE MEJOR CON NOSOTROS?

Enciendes la televisión y solo oyes la palabra cambio:

«Cambio en las relaciones laborales, cambio en la percepción del mundo, cambio en nuestras relaciones personales…» Todo es cambio. Y quizá será así, con la transformación digital, los nuevo tipo de familias que hay, los robots, el metaverso… y muchas otras cosas más.

Pero cuando nos imponen los cambios, aun más que más, los rechazamos.

Reclamamos nuestra libertad, el poder de hacer lo que sintamos y más si antes no nos han dicho toda la verdad.

¿Y cuándo cambiamos? si realmente cambiamos en algún momento.

Cuando nos asustamos. Cuando vemos que de verdad hemos perdido a una persona que nos decía que se iba a marchar de nuestra vida sino cambiábamos. Cuando la salud nos da un susto cuando realmente nosotros pensábamos que éramos invencibles o cuando nos damos cuenta que la única solución es cambiar, porque la realidad que nos rodea es lamentable.

Nos gusta mentirnos a nosotros mismos mientras tanto. Decir que no pasará nada, que estamos bien, que nos vemos bien gorditos, que la pareja nunca nos dejará porqué creemos que no encontrará a nadie como nosotros. Pero eso es lo que estamos haciendo, MENTIRNOS.

No ver la realidad, no aceptar nuestras culpas ni ser responsables de nuestras actuaciones. Y mientras tanto, los problemas crecen.

No es que no queramos cambiar, es que nos mentimos y por eso no queremos cambiar.

Y es respetable que no querias cambiar. Pero luego no te arrepientas si al ver la realidad no te gusta lo que ves.

No cambiamos porque nos apegamos a lo que tenemos, a lo que creemos tener y a las consecuencias que nos da lo que tenemos. Pero es algo eventual , circunstancial del lugar.

Si realmente quieres mejorar, progresar, avanzar… SEGURO QUE DEBES CAMBIAR.

Porqué la vida es cambio, nunca confort ni tampoco seguridad.

Pero allá tú. Tú decides.

¡Todo parece, poco es!

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Sé que lo que voy a decir muchos principiantes de influencers, los considerados Community Managers y todo aquel experto que pone en sus redes sociales todo lo que hace para aparentar un éxito con el que sueñan pero nunca obtendrán:

AL ÉXITO SE LLEGA EN SILENCIO.

No olvidaré una conversación que tuve hace poco con una «profesional». Me decía que no entendía porqué no decía mis existos en las redes sociales, con quien había quedado a tomar un café o que me tenía que hacer fotos con todo el mundo.

Tenía que aparentar más que ser.

Un lema que se ha ido expandiendo como la pólvora. Pero lo peor de todo ha calado mucho.

Ves muchos profesionales, por llamarlos de alguna manera, que nos dicen que tenemos que parecer que somos profesionales, que somos expertos.

Da igual lo que digamos, da igual lo que opinemos nosotros, da igual lo que sea, tenemos que parecer. Y eso de ser, ya se verá. Porqué si mientras la gente me compra y no hace falta ser, seguiré pareciendo.

Por eso llenamos las redes sociales, sin saber qué sentido tiene, que nos han llamado para hacer proyectos, que nos ha llamado una gran empresa, pero luego eso que decíamos, no sale por ningún lado. Otros aceptas etiquetas que siempre habían criticado todo pero ante todo que te paguen haciendo algo que criticabas.

He visto llegar a hacer autenticas locuras que sobrepasaban la vergüenza ajena, solo por aparentar ser un profesional.

Cuando tu misión es aparentar y no ser. Llenas tu vida de ruido, porque cuando más ruido parece que hagas , más éxito los demás creen que tienen.

Una recomendación, antes de creer, rascar un poco. Y aún así seguir rascando antes de creer. Pero aún así seguimos aplaudiendo a politicos que nos mienten, nos roban y todo porque cuanto más ruido hacen, seguiremos creyendo que son los salvadores de nuestra nación.

¡ASÍ NOS VA, CREYENDO QUE A CUANTO MÁS RUIDO, NOMBRES IMPRONUNCIABLES, MÁS EXITO TIENE UNO!.

Cada día me asusta menos lo que es capaz de hacer el ser humano por éxito. Y si hay que humillar a otro ser humano para conseguir un aplauso, se hace, como recientemente llegue a ver.

Pero no solo en el mundo de la sociedad o profesional, alentamos el ruido para parecer algo que no somos.

En el mundo personal, también.

¿O es que no te has encontrado a personas que te cuentan unas historias que te encantaría vivir a ti y luego te has enterado que no eran como lo decían? ¿O es que no te has encontrado con personas que querían impresionarte con historias increíbles y dotes que luego no eran tal cual?

No es la primera vez que lo digo en este portal, conozco personas que no tienen redes sociales o no las usan y si que las puedo considerar personas de éxitos.

Son humildes ante sus metas alcanzadas, no hablan de las personas con las que se relacionan y ni mucho menos se sacan fotos con ellas. Y alguno si lo vieras no creerías que es quién es.

Son personas que no hacen ruido, solo tienen una misión, hacer realidad su sueños, luchar por su pasión. Y siempre desde la coherencia.

¿Han alcanzado el éxito sin ser una orquesta desafinada que solo produce ruido a cada paso que dan? SI

¿Cómo? Con trabajo, esfuerzo y tesón.

Los resultados son los que producen una buena sintonía. No cada acción por simple o mentira que se le intuya.

Nos encanta hacer ruido porque pensamos que así estamos ocupados, que tenemos una vida llena de éxitos, que la gente nos quiere y que más ruido siempre llamará a más ruido.

La experiencia en este mundo y en la vida en general, que los que producen ruido son los que MÁS DESAFINAN.

Los que más miedo tienen a caer, a que no les suene el teléfono y más afán tienen de poner en su bio palabras que no entienda nadie.

Son los que más se quejan de la vida cuando no van las cosas como ellos esperaban pero a la mínima de cambio, ya se olvidan de todo, hasta que les has ayudado.

Yo no te estoy diciendo que no digas nada. Porque quizá en una idea te pueda ayudar una persona y por no decir nada, es el principio de un fracaso.

Lo que te estoy diciendo es que trabajes. Que luches por lo que quieres, que seas de verdad y no tengamos que distinguirte entre el humo que te rodea. Que los demás hablen de ti, pero sobre todo que lo hagan tus resultados. Y no una orquesta desafinada que solo produce rechazo y dolor de cabeza.

En silencio se trabaja mejor.

¿Por qué no nos forman para lo peor?

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¿Qué pasaría si nos educaran para el fracaso? ¿Qué pasaría si nuestros padres en vez de querer que no nos pase nada, nos dejarán caernos?

En la madurez, solo ves libros que te ayudan a atajar el fracaso. Porqué el fracaso es lo que peor que le puede pasar al ser humano.

El fracaso en las relaciones, en el trabajo, con tu familia…Si conoces el fracaso, nos hacen creer que ya estás acabado, que no hay futuro para ti.

Y como nos han dicho que lo peor que nos puede pasar es fracasar pero peor aun, que los demás nos miren como unos fracasados, ¿Qué acabamos haciendo? Siguiendo lo que nos dicen los demás.

Siguiendo formulas prefabricadas que nos incitan a seguirlas porqué una persona nos dicen que son INFALIBLES.

La palabra necesaria para esos momentos, que nos digan que es INFALIBLE. Que nos aseguren que vamos a tener un éxito asegurado.

Y todo porqué no queremos pensar, no queremos sufrir, no queremos sentir la incertidumbre de adentrarnos en un mundo que desconocemos pero deseamos.

Nos educan para el éxito, para alcanzar un estatus. Pero cuando llegan situaciones como la pandemia que estamos viviendo, un despido de tu puesto de trabajo o el cese de una relación que no esperabas, se nos viene el mundo abajo.

No sabemos qué hacer, por donde nos viene el aire y lo peor de todo, por donde empezar a salir del bache.

Y no me estoy metiendo con la educación que recibimos con el colegio o la universidad, sino también con la educación que recibimos en casa.

La educación de hoy en día esta basada en la seguridad.

En la seguridad de que si haces esto, conseguirás esto. En que si no te sales de la raya, pasarás de curso. En el que si haces las cosas que yo te diga, nuestra relación de amistad irá viento en popa. O si haces lo que yo te mande sin que me lleves la contraria, obtendrás muchos beneficios.

Si hacemos lo considerado, lo establecido, lo deseado, no tendremos problemas. Seremos unos hombres de paz, de felicidad y éxito. Hombres y mujeres que estarán cumpliendo los cánones establecidos, lo esperado.

Pero la seguridad no existe por si no te has dado cuenta.

Ya no hay seguridad en nada y como decía la canción «Ya nada es para siempre».

Pero aún así seguimos soñando que siguiendo los pasos que nos dicen los demás, la seguridad vendrá a nosotros y con ello la felicidad, el éxito y la tranquilidad.

Vivimos en un mundo ideal. Pero cuando vienen mal dadas, no sabemos ni por donde nos vienen.

Y no estoy diciendo que haya que tener a partir de ahora una mentalidad negativa, de desconfianza en todo el mundo… Si no que tendríamos que enseñar y aprender que no vivimos en un mundo dónde las frases de las tazas siempre se hacen realidad y que no solo con la actitud se consiguen las cosas en la vida.

Enseñar a que las cosas se pueden poner peor las cosas de un momento a otro. Y no quiere decir que esté mal, que hayas fracasado, sino que ha ocurrido asi, algo inesperado. Quizá no sea por tu culpa, quizá sea un hecho que no habías previsto… Pero que está.

Nos enseñan para tener recursos para lo esperado, para lo conocido ya, pensando que solo eso ocurrirá en la vida. Lo que ya sabemos, lo que ya conocemos, lo que ya prevemos. ¿Y lo inesperado? Eso nunca ocurrirá, nunca nos vendrá nada malo, será imposible que no alcancemos la felicidad si hacemos lo que nos dicen que hagamos.

Y luego rápidamente, corriendo y mal, queremos ser creativos, resilientes, innovadores y lideres, porque es lo que toca hacer. si queremos salir del hoyo donde nunca creíamos que nos íbamos a encontrar.

Recuerda, la vida trata de la esperado pero también de las sorpresas, llamados incidentes inesperados..

¿Qué ocurriría si realmente nos formaran para lo peor?

1.- Seríamos más creativos.

Ya que no estariamos enfocados en una sola vertiente, sino que sabriamos que el mundo es mucho más amplio.

2.- Seriamos mucho más resilientes.

Ya que estaríamos preparados para salir adelante mucho antes que los demás.

3.- No nos apegaríamos a las formulas

Y si a las experiencias. Porque al igual que viene se van las cosas, pero las experieencias se quedan si se aprende de ellas.

4.- No seríamos negativos, sino realistas.

No viviriamos tanto en un mundo ideal, sino en un mundo real.

Pero tú decides cómo te quieres formar, desde el mundo ideal o desde la realidad.

Entre suspiro y suspiro, la vida se va consumiendo

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Nos pasamos la vida suspirando.

Suspirando por:

  • Por la palmera de chocolate que nos gustaría comernos y no lo hacemos por cualquier excusa
  • Porqué esa persona nos haga caso que nosotros se lo hacemos a ella
  • Porqué nos salgan bien las cosas aunque no hagamos un esfuerzo porque así vayan .
  • Porqué salgamos esta noche por ahi y por fin liguemos.

Y así nos pasamos la vida, suspirando.

Suspirando principalmente por sueños. Sueños que nos gustaría hacer realidad , situaciones que nos gustaría vivir.

Y mientras tanto la vida se nos está yendo de entre la manos.

Dejemos de suspirar y empecemos a actuar.

A reconocer que nos encanta el dulce pero si queremos mantener un cuerpo equilibrado deberemos hacer luego ejercicio. A reconocer que esa persona nos tiene loco, aceptar nuestras emociones y si todavía no se lo hemos dicho, a decírselo a la cara. Y que pase lo que tenga que pasar.

Suspiramos, ¿Pero hacemos algo al respecto?

En la mayoría de las veces NO porqué creemos que algo imposible o un tabú.

Un suspiro es la mayor muestra de que no nos aceptamos, que no creemos en nosotros mismos, porque lo que tenemos en frente siempre será un sueño que nos llevaría a la felicidad, convirtiéndonos en ese momento unos frutados, amargados de la vida.

Deja de quejarte, deja de suspirar y esa energía que expulsas transfórmala en acción, en ilusión y motivación.

Dejar de quejarte y empezar a actuar, es el principio de tu empoderamiento y la confianza en ti mismo.

Quizá descubras que no era un sueño para ti o que te habías dejado llevar por las ilusiones pero sin ver la realidad….

Podrán pasar muchas cosas, pero una no ocurrirá más, gastar tu vida suspirando. Porqué ahora la invertirás actuando.

¡Enchufe redondo para clavija cuadrada!

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¿Por qué está el ser humano en la tierra? Para encajar en el hábitat en el que se encuentre.

Ya no hace falta hacer más investigaciones, meditaciones o libros de motivación, ya hemos descubierto la respuesta que tantos siglos nos ha rondado y no sabíamos responder.

Nos pegamos la vida no buscando la felicidad o el éxito. Nos pegamos la vida queriendo encajar, cuando realmente el ser humano lo que quiere es destacar.

Queremos encajar en un grupo de amigos, en el trabajo, en la familia… no buscamos la felicidad, no buscamos el éxito, buscamos encajar.

Y estamos en el camino incorrecto, LO SIENTO, alguien tenía que decirtelo.

¿Por qué te preguntas que si teniendo el método para ser feliz y las herramientas no lo consigues?

¿Por qué no entiendes que esa persona no te quiera si haces lo que sea por complacerla?

¿Por qué no entiendes cómo no te aceptan en el grupo?

PORQUÉ TODOS SOMOS UNOS ENCHUFES REDONDOS PARA UN MUNDO DE CLAVIJAS CUADRADAS.

Y hasta que no lo aceptemos , eso que llamamos felicidad, éxito o bienestar no lo conoceremos.

Ya ha venido la nueva normalidad, ya ha podemos salir e ir a los campos de futbol como hacíamos siempre. Ya podemos dejar de pensar qué nos está pasando, cuál es el motivo de que pensemos así o ver la realidad como es y no como nos gustaría que fuera.

Otra vez tenemos que volver a encajar en los demás, a intentar que nuestro enchufe redonda entre en una clavija cuadrada. Y luego nos reimos que diciendo que somos el ser humano que tropieza dos veces en la misma piedra. Añadiendo, dos , tres y más veces.

Buscamos encajar cuando en realidad es algo imposible. Porque aunque lo creamos, siempre habrá algún momento en el que un sueño nos vendrá y le diremos no, porqué eso no encaja en lo que consideramos normal. O una relación que no encaja en los estereotipos que conozco y la rechazamos no vayan a disgustarse los demás, cuando en realidad es nuestra felicidad la que está llamando a nuestra puerta.

Dejemos de buscar encajar en algo imposible. Nunca lo conseguiremos. Y por mucho que lo creamos , siempre habrá alguna incomodidad que nos diga, «realmente no encajas porque otra cosa te está esperando en la que si lo harás».

Y todo empieza por aceptarse uno mismo .

Cuando lo haces , cuando gritas «Soy un enchufe redondo en un mundo clavija cuadrado«, lo primero que te ocurrirá, es una sonrisa nerviosa. Son los nervios que te están diciendo, » vienen curvas pero sobre todo viene tu felicidad».

Después empezarás a ver cosas que hasta la fecha no te habías dado cuenta. Empezarás a ver detalles que te interesan, cuando antes habían pasado desapercibidos.

Empezarás a ver tus relaciones de otra manera. No es que te vuelvas más exigente y quieras gente perfecta a tu lado, pero si acorde a lo que sientes de verdad, a lo que quieres.

Y así te pasará con todo, tu visión de las cosas será diferente. Pero sobre todo te irás a dormir, muy feliz, muy tranquilo.

Buscamos el bienestar y es simplemente eso, algo muy sencillo, reconocer que somos enchufes redondos queriendo entrar en clavijas cuadradas.

No se trata de encontrar la tuya, sino de aceptar lo que eres, de gritar a los cuatro vientos lo sientes y quieres. Y a partir de ahí, la niebla que hayas tenido en tu vida, empezará a desaparecer, empezando a aparecer, esas clavijas en forma de personas, pasiones, situaciones que realmente soñabas, querías y anhelabas.

Impulsemos que somos diferentes. SI sabemos que no somos cuadrados y si redondo, ¿Por qué no lo explotamos?

Eso es la vida, encontrar la clavija que encaja en tu enchufe, no intentar encajar en una clavija que por mucho que lo intentes, nunca ocurrirá nada.