El mundo es un crítico poco fiable

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Siempre me ha preocupado mucho lo que decían los demás.

Quería saber qué opinaban si hacia tal carrera, si salía el sábado por la noche o si me iba a un viaje o me quedaba en casa.

Reconozco que era una persona indecisa en algunos momentos, pero en realidad lo que me pasaba era que me importaba más la opinión de los demás que la mía propia.

Y hace unos días un amigo me recordaba esos tiempos, en los que siempre estaba preguntando a los demás qué debía hacer por mi salud, por mi felicidad, por mi éxito. Lo que estaba haciendo es creer que el mundo era el mejor crítico que uno puede tener para determinar su valía , su éxito, su felicidad.

A día de hoy, hablamos de desarrollo personal, de hacer oídos sordos a lo que digan los demás, a ser auténticos, a ser creativos y disruptivos… pero si nos fijamos seguimos viendo concursos en televisión que determinan si vales o no vales, si tu libro es bueno o no para alcanzar un premio o si tu cuerpo es ideal o no, para un trofeo.

Creemos que valemos, creemos que sabemos más que los demás,… pero aún así seguimos creyendo que el mundo es el mejor critico para nuestro éxito o nuestro fracaso.

Y no solamente estoy hablando de concursos, sino también de redes sociales. No podemos creer que valemos o no dependiendo de los likes, me gustas o de los comentarios que tengamos. Yo no soy un influencer ni me lo considero, pero llevo más de 10 años escribiendo siempre con la misma filosofía y con la misma idea, escribo para mí. Escribo lo que siento, escribo lo que veo o puedo creer que veo. Siempre lo he hecho así y siempre ( espero ) seguiré haciéndolo así. Y si hay una persona que le gusta lo que hago, se siente comprendida por alguno de mis escritos o libros, eso será aún mayor el éxito.

Pero siempre pienso que el mayor éxito que un ser humano puede y debe disfrutar, es el de ser uno mismo. (pd: sin hacer daño a los demás, recuerda)

Pero los demás no pueden determinar lo que debes hacer o no, cuando realmente sientes que tienes que hacer algo.

Si dejas de hacerlo te arrepentirás toda la vida. Si lo haces, el camino será duro, te lo aseguro, pero siempre con más recompensas personales y profesionales que si no lo hubieras hecho.

Queremos sentirnos queridos por ser nosotros mismos pero seguimos creyendo que si son los demás los que determinan la categoría de nuestras ideas, todo nos irá mucho mejor. Todos conocemos historias de personalidades famosas y no famosas, que si hubieran hecho caso a sus profesores de canto o de cualquier otra asignatura, ahora nos estaríamos perdiendo canciones como las de los Beatles o no estarías disfrutando de la carrera que siempre habías querido hacer y que tu profesora te decía que iba a ser imposible que consiguieras alcanzar.

El mundo es el peor de los jurados y es al que más caso le solemos hacer.

¿Por qué le hacemos caso?

.- Porqué creemos que por ser jurado ya tiene una reputación. Y por jurado estoy diciendo a una persona que tiene más formación que tú, más edad, o que te da más respeto

.- Porqué al creer que tiene más formación, más experiencia, sabrá distinguir lo que es bueno o no para nosotros, nuestra felicidad y futuro.

.- Porqué lo que buscamos es la seguridad de saber que estamos tomando la mejor decisión o la decisión que nos «recomienden» porqué no sufriremos caídas, miedos ni vergüenzas.

.- Porqué en definitiva no confiamos en nosotros mismos. Y creemos más en la confianza de los demás.

Un jurado no puede determinar tu futuro, tu confianza, tu talento o tu pasión.

Un jurado puedes escucharlo con sus recomendaciones, con sus experiencias, con sus miedos o sus éxitos, pero si les crees más que a ti mismo:

.- NO estarás aprendiendo por ti mismo, sino según las recomendaciones de los demás.

.- No estarás desarrollando tu creatividad, sino la mediocridad siendo como la gran mayoría.

.- No te estarás conociendo, sino que cerrarás tu «intuición» y creerás más en los demás que en ti mismo.

Creer más en la opinión del «jurado» que en la tuya misma, es ser uno más cuando podrías ser uno menos en la mediocridad.

Y lo peor de todo, darte cuenta por creer más en los demás que en ti, has estado perdiendo mucho tiempo en tu vida que luego no podrás recuperar.

El mundo es un crítico poco fiable. Confía en ti.

Pero tú decides.

Y tú, ¿Piensas?

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Se que estarás pensando: «Menudo es David, ya desde el principio insultando. Claro que pienso…»

Sé que quizá hasta te habrás sentido ofendido. Te repetirás una y otra vez, intentando reafirmar que claro que piensas, que para eso estás vivo y te estás acordando de mis familiares.

Venga relax, que no quería decirtelo con esa intención.

Yo solo te quería preguntar:

¿Piensas por ti mismo?

Vemos todos los días en medios de comunicación cifras, estadísticas, aportaciones de expertos sobre diferentes temas. Luego vemos medios online que nos hablan de lo mismo para luego irnos con amigos y volver a hablar de lo mismo.

Pero no solamente te estoy hablando de noticias del día a día, sino también el ámbito personal. Hablamos de los problemas que tiene nuestra cuñada, de los líos amorosos de Juana, la nueva vecina o que le pasa a nuestro mejor amigo con la vida.

Nos pegamos todo el día hablando sin parar, de las noticias, de los cotilleos, de todo…. Sin control. En vez de hablar, disparamos como la mejor de las metralletas de Rambo. Hasta cuando nos levantamos nos sentimos cansados porque nuestra mente, aún durmiendo, no para de hablar, de imaginar…

Y durante esas 24 horas, ¿CUÁNTAS VECES HEMOS PENSADO?

SI, pensar. Ese procedimiento que dice la RAE que es <<formar o combinar ideas o juicios en la mente. Examinar mentalmente algo con atención para formar un juicio..>>

Si nos fijáramos en la primera definición, sé que estarás pensando ahora, «¿Ves? Claro que pienso.. Yo tengo mi idea en mi mente de lo que he visto, de lo que he oido … y luego la disparo».

Perfecto, te la compro. Pero vayamos a la 2 definición. Y ahora hazte esta pregunta:

¿EXAMINAS CON ATENCIÓN PARA LUEGO FORMAR UN JUICIO?

Seamos sinceros, NO.

No pensamos, repetimos como cacatúas. Y quien nos lleve la contraria a lo que creemos pensar, estará desterrado de nuestras vidas para siempre.

NO PENSAMOS, REPETIMOS.

Repetimos lo que nos gusta oír. Lo que creemos que es bueno para nuestra salud mental, para nuestros intereses, en definitiva para satisfacer a nuestro ego… Y todo aquél o aquella noticia que desmienta lo que pensamos, lo rechazamos, pensamos que está «mal de la cabeza» o lo apartamos de nuestra vida.

Sólo vemos noticias que nos interesan, no por informarnos, sino por nuestra seguridad. Con el fin de saber que estamos en el camino correcto y que lo demás es incertidumbre, miedo o locura.

¿Qué ocurriría si optásemos por la 2 definición?

.- Que antes de hablar o repetir sin parar, INVESTIGARIAMOS. Buscaríamos si lo que hemos visto es verdad, que otras versiones tiene y aunque nunca tendrás toda la información posible, tendríamos una opinión mucho mejor que si solamente viéramos una opción.

.- Seriamos más EMPATICOS y HUMILDES. Sabríamos ponernos antes en la piel de la otra persona y responder a una pregunta o situación de una forma más humilde. ¿A qué te gustaría que lo hicieran contigo si estuvieras pasando un mal momento?

.- Seriamos más CREATIVOS a la hora de exponer una solución. Ya que no estaríamos respondiendo en función a lo que nos hace bien, sino que al abrir nuestra mente estaríamos abiertos a nuevas soluciones, a nuevas formas de afrontar el reto en cuestión.

.- En vez de CRITICAR, DIALOGARIAMOS y seguro que descubriríamos más mundo del que creemos conocer.

En definitiva, creo que si pensáramos más y replicáramos menos, MÁS INNOVARIAMOS en todos los aspectos

Y tú, ¿Piensas?

¡No hay quién entienda a este mundo!

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«La estadística es una ciencia según la cual todas las mentiras se tornan cuadros» decía Pitigrilli

Alaska cantaba que «me paso el día bailando..». A día de hoy podemos cantar todos a la vez, «Me paso el día viendo estadísticas..»

Ahora ya no nos hablamos según las experiencias que hemos tenido, lo que hemos vivido o lo que hemos visto. Para nada, ahora para defender nuestra opinión hablamos que una estadística ha dicho que tal o cual cosa; o hemos visto en internet una estadística que decía exactamente lo que estábamos diciendo en ese momento.

A día de hoy todo es una estadística. Y con lo de la pandemia aún mucho más. Estadísticas para todo hemos visto desde marzo del año pasado.

Basamos nuestras elecciones en estadísticas, ¿O no elegimos la carrera que puede determinar nuestra vida porqué dicen que tiene más salidas que las demás según una estadística? ¿O no queremos trabajar en una empresa porqué dicen que es el mejor sitio donde trabajar durante varios años seguidos?

Todo lo basamos en una estadística. Y si reafirma lo que pensamos, mejor que mejor. ¿O no has visto discusiones entre amigos que solo se reprochaban estadísticas de jugadores de futbol?

¡Cuando alguien te hable en función a una estadística, sal corriendo!.

Reaccionamos emocionalmente ante una afirmación que diga una estadística. Ya puede ser de forma positiva o negativa, pero reaccionamos. Nos echábamos las manos a la cabeza cuando según las estadísticas nos iban diciendo que iban aumentando los muertos a causa de la pandemia. ¿O no tienes miedo cuando ves que tu partido político va a perder las elecciones según una estadística?

Las estadísticas las tenemos como la verdad absoluta. Si lo dice este medio de comunicación que está pasando eso, ¿por qué vamos a desconfiar de él? Antes de dudar, de pensar, de tener un poco de pensamiento crítico, ya estamos llorando, saltando de alegría porque las estadísticas están a favor nuestro o en contra.

No reaccionemos de forma tan emocional ante una estadística ya que son opiniones de los demás en un momento determinado. Nuestra vida no depende de una estadística, ¿o no hemos visto milagros que unos datos decían una cosa y luego ocurría otra?

Por eso tenemos que combinar la perspectiva estadística con la experiencia profesional. Parece que creemos más en una estadística que en nuestras vivencia. Tampoco digo que nosotros sepamos más que un estudio que ha durado años o ha entrevistado a miles de personas. Sino que ni una cosa ni otra. Como dice mi madre, en el punto medio está la virtud.

Ya vemos colorines, vemos datos y vemos que el 5 es más pequeño que el 15 que nos enseñan y ya pensamos que están mintiendo o les damos la razón. Saltamos emocionalmente pensando que el futuro que nos presentan es más negro que para qué o más bonito que si lo dijera Mr. Wonderfull. Por favor fijémonos en las etiquetas de los datos y cuestionémoslos. Investiguemos antes de reaccionar.

Cuando eres curioso y quieres saber si es verdad lo que están diciendo con esos cuadros, lo que haces es buscar comparaciones, otras estadísticas, libros, situaciones, ver en otros paises para sostener o no la afirmación que estás viendo. Como decían en el anuncio de hace años, » busque y compare..» Pero no, le damos la autoridad moral a quien sea para que determine nuestro futuro en función de unos gráficos. Antes de nada, piensa, compara, se curioso para ver si es verdad o no lo que están diciendo esas personas.

Porqué lo vuelvo a repetir, no verificamos de dónde vienen los datos, de dónde ha salido la estadística. No dudamos, más bien queremos creer al 100%. Vamos como toro al capote. Directos. Pensemos, investiguemos, dudemos… antes de reaccionar.

¿O es qué los datos que nos han presentado son todos los que deberían estar? ¿No son las estadísticas a veces partidistas y se dejan algún dato que rebatiría las conclusiones que han sacado? ¿O no comparan a Ronaldo con Messi y dices, «pero si se han comido algún que otro dato»? Todos hemos dicho alguna que otra vez que las estadísticas ocultaban cosas, pues eso.

Pregúntate qué datos faltas y si con ellos nuestras conclusiones serían distintas.

No investigamos, no dudamos, solo queremos creer que lo que nos ponen delante en la televisión o mientras nos tomamos un café y el periódico al lado, es la absoluta realidad. No nos preguntamos de donde han sacado esa base de datos, a quién han preguntado y si realmente son dignas de estudio.

Así que investiguemos en profundidad los algoritmo y las bases de datos que se han utilizado para las estadísticas.

Debemos mirar siempre debajo de la superficie de cualquier gráfico o diagrama que nos haya cautivado por sus colores. Porqué estamos determinando nuestra opinión, acciones y hasta nuestros amigos en función de lo que digan otros y no lo que realmente pensemos nosotros tras formarnos una opinión consistente.

Vivimos en un mundo que nadie lo entiende.

Queremos ser creativos pero si vemos una estadística que no va con nosotros, que pone en duda nuestras creencias, la echamos abajo.

Tengamos una mente abierta y preguntémonos siempre en qué podemos estar equivocados. Porqué siento decírtelo, la verdad absoluta no la tiene ni esa estadística ni mucho menos tú.

El mundo no es como lo dicen las estadísticas. Pongámosles un punto critico, por favor. Que para muestra un ejemplo, que dicen que España va a conseguir 15 medallas y a este ritmo, si ya tenemos 3 ya vamos bien.

Si queréis conocer más el mundo que estamos viviendo os recomiendo el libro de Tim Harfod, «10 reglas para comprender el mundo: Cómo los números pueden explicar (y mejorar) lo que sucede.»

¿Es posible vivir sin miedo? ¡NO!

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«El miedo no siempre es malo, a veces funciona como advertencia»

El ser humano siempre tendrá presente al miedo en su vida.

Y así podría acabar ya el artículo, porque es la verdad.

No soy un experto en el cerebro. No soy un cirujano que ha tenido delante al miedo a través del cerebro de un paciente.

Lo que si sé es que el miedo siempre va a estar presente en nuestras vidas.

Pero todavía no queremos darnos cuenta de ello.

Nos enganchamos a cursos gratis que nos anuncian que nos quitaran el miedo para el resto de nuestras vidas. Seguimos con los ojos cerrados a «escritores gurús» que nos dicen que una vida sin miedo es posible a través de sus libros. Y yo te aseguro que hasta ellos tendrán miedo cuando lancen sus libros a ver que opinan los lectores del mismo. ¿Qué incoherencia, verdad?. O nos gastamos el dinero que tenemos y más para que nos den la solución rápida e indolora que nos lleve a una vida de éxito y felicidad sin tener al miedo por compañero.

SIEMPRE QUE HAGAS ALGO NUEVO, QUE SUPONGA UN RIESGO DENTRO DE TU VIDA RUTINARIA Y SOSA, SIEMPRE TENDRÁS MIEDO.

Cuando le decimos lo que sentimos a esa persona que nos gusta…tendremos miedo.

Cuando vamos a una entrevista de trabajo….tendremos miedo.

Cuando nos ofrecen la oportunidad que siempre hemos estado buscando…tendremos miedo.

Cuando despedimos a nuestros familiares…siempre tendremos miedo.

POR MUCHAS DECISIONES QUE HAYAMOS TOMADO EN LA VIDA, CON UNA NUEVA DECISIÓN, SIEMPRE TENDREMOS MIEDO.

Tendremos miedo aunque hayamos hecho el método infalible del maestro gurú del «anti miedo», aunque nos hayamos leído 3 libros o hayamos meditado por el método del gurú del Himalaya.

SIEMPRE TENDREMOS MIEDO.

¿O es que no tenemos miedo a que algún ser querido contraiga el coronavirus? ¿Ese miedo lo va a quitar de raíz un método o un libro?

¡NO!.

Siempre habrá miedo ante lo inesperado, ante lo que no podemos dominar, ante lo que rompe nuestra rutina… SIEMPRE, QUERAMOS o NO.

Pero la industria de la felicidad, en la que siempre hay que estar contento, la que siempre hay que estar visualizando porqué es el único método para alcanzar las cosas, la que nos dice que una vida sin miedo es posible, nos está haciendo mucho daño.

Antes que los happy flower se me echen encima, yo no estoy haciendo apologia del miedo. Al revés, lo que estoy diciendo, es que el miedo es una parte de nuestra vida que SIEMPRE va a estar ahí.

¿Quieres que nunca se encuentre en tu vida el miedo?

¡¡NO HAGAS NADA POR TU CUENTA!!.

Sigue la corriente que te dicen los demás que es lo mejor para ti y tu futuro.

Sigue lo que dicen tus amigos que es mejor para ti y no lo que sientes que quieres hacer.

Sigue las recomendaciones de tu familia que quiere lo mejor para ti y dicen que tus «sueños» son una puta locura.

Sigue a los gurús que te dicen que te llevarán al éxito tras su curso y sobre todo que te quitarán el miedo de encima.

Sigue tus rutinas y jamás te encontrarás con el miedo.

Ante todo esto, ¿Qué podemos hacer?

ENTRENARNOS.

Igual que te entrenas para una carrera de obstáculos, para una presentación delante de unos posibles clientes o delante del espejos a cómo decirle a esa chica que te tiene loco…. también nos podemos entrenar si sabemos que nos podemos enfrentar a situaciones a las que no estamos acostumbrados o nos dan mucho miedo.

Pero te aseguro una cosa, aún que te entrenes para esa nueva situación, todavía el miedo estará presente en tu vida aunque te hayas preparado.

Aunque sepas que tu relación de pareja sabías que iba a terminar, cuando termina tienes miedo.

Aunque sabías que tu familia se iba a «marchar», cuando se marcha, siempre hay miedo a la incertidumbre.

Pero aún habiéndote «mentalizado», cuando la incertidumbre hace acto de presencia, el miedo siempre estará ahí. Sin embargo, sabrás afrontarlo mejor, no permitiendo que te bloque e incluso convirtiéndolo en un aliado tuyo, en algunas situaciones.

El miedo puede ser un aliado o un enemigo, todo depende de la gestión que hagas del mismo .

Pero eso si, EL MIEDO SIEMPRE ESTARÁ EN TU VIDA.

Toda persona que te diga que te puede quitar el miedo de tu vida, lo que quiere es tu dinero y yo saldría corriendo en lado contrario a dónde se encuentra ella.

Solo cuando hagas lo mismo de siempre, es cuando no tendrás miedo en tu vida…¿Mientras tanto? Siempre.

¿Felicidad es..? ¡¡Luchar por la vida que TÚ quieres!!

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«Nunca dejes que se marche lo que realmente te interesa»

Nos pegamos la vida luchando.

Pero no luchando contra objetivos que realmente queremos vences. Porqué si parasemos y fuéramos sinceros, a la pregunta: ¿Realmente por qué estás luchando o por quién? «. No sabríamos qué responder.

Pero principalmente luchamos por ser felices.

Por tener un trabajo, por tener una familia, por tener todos los tips que digan a los demás que somos unas personas normales.

Realmente luchamos contra estereotipos que hemos ido «mamando» desde la infancia o «modas» que nos han dicho que nos llevarán al éxito más rapido que el coche de Fernando Alonso.

¿Pero estamos luchando en la guerra que realmente queremos?

La mayoría de las veces, NO.

No sabemos cómo hemos empezado a luchar en una guerra que ni nos va ni nos viene. Quizá fue para tener contentos a nuestros padres. Quizá lo hicimos ya que todos nuestros amigos hacían la misma carrera y por no quedarnos «descolgados» nosotros tambien lo hicimos. Si realmente nos parasemos a pensar, cuál fue el motivo que nos hizo entrar en dicha guerra, no sabríamos responder cuál fue.

Pero luchar en una guerra que no es la tuya, ¿Qué crees que produce?

Que rara vez vayas a ganar la pelea. Por no decir que crea a personas frustradas que saben que no alcanzarán nunca la menta, que sienten que no saben que están haciendo con su vida y si la vida es lo que están viviendo, se quieran bajar de ella.

Unos utilizan placebos, otros libros en búsqueda de la felicidad, de como alcanzar metas que nunca llegaran a ni siquiera dar un primer paso o cursos que realmente se convertirán en «placebos» con un efecto poco «duradero» en su paz mental.

Todo con el propósito no de descubrir realmente cuál es su lucha, sino utilizar herramientas que les ayude a ganar en guerras que en el fondo saben que ni les va ni les viene.

Quizá alguno lleguen a la meta, pero tarde o temprano el efecto de la esa «felicidad» se esfumara.

El ser humano desde que nace hasta que muere, está en plena lucha constante. En la lucha por alcanzar la felicidad, como máximo nirvana y trofeo que nos podemos llevar a la tumba una vez alcanzada.

Y de esa necesidad de alcanzar la felicidad, nos creemos todo lo que haga falta y más por alcanzarla. Que entrar en los últimos pantalones, nos dará la felicidad. Que leernos el libro nos ha recomendado la amiga que le ha ayudado, nos dará la felicidad o que hacer tal curso del ultimo gurú de moda, nos llevará al más absoluto nirvana.

¡¡TODO ES MUCHO MÁS FÁCIL!!:

Esas cosas quizá te puedan orientar, pero recuerda, te hablan desde su situación, de lo que ellos vivieron, de su suerte, …algo que seguro es totalmente diferente a lo tuyo. Así que no busques copiar ni compararte, CADA UNO TIENE SU GUERRA PARTICULAR POR LA QUE LUCHAR.

Guerra que te llevará a darte cuenta, que la felicidad es eso, luchar por la vida que realmente TÚ QUIERES VIVIR Y DISFRUTAR.

Eso es la verdadera felicidad, LUCHAR POR LA VIDA QUE REALMENTE QUIERES.

Me da igual sea haciendo una carrera que nadie entiende que la hagas porque no tiene salidas. Me importa un pepino si es haciendo un trabajo que a ti te apasiona, con el que disfrutas y los demás no comprenden. Me importa un carajo si es con una pareja que realmente quieres….

¿Qué es el sufrimiento? Luchar en una guerra que no es la nuestra.

Cuando luchas en tu guerra, eres creativo, te levantas nada más haberte caído, sonríes ante cada experiencias y dices SI a cada oportunidad… Algo que no pasa cuando no es tu guerra.

Somos seres enloquecidos por alcanzar la felicidad o aparentar que hemos llegado a ella. Significado de felicidad que en el fondo no compartimos, produciendo solo frustrados y desesperanzados con la vida.

¿Quieres alcanzar la felicidad?

Te advierto que no es una meta que alcanzar. Te digo que no será una sensación constante o solamente con subidas. Pero te aseguro que es la autentica felicidad.

¿En qué lucha debes introducirte?

En la de la vida que realmente TÚ QUIERAS VIVIR. Solamente en esa lucha, encontrarás la felicidad.

Mientras tanto, sigue luchando en guerras, que lo único que conseguirás es que salgas perdiendo tú.

Y tú, ¿En qué lucha te encuentras, en la de vivir la vida que tú quieres o en una lucha que te metiste por el qué dirán?

Pedro Baños: «Cada vez menos, el pensamiento será nuestro»

Hoy dentro de la sección «Conversaciones con..» es un placer presentar a Pedro Baños.

Cuando vemos en los medios de comunicación, que hay técnicas para controlar nuestras emociones, pensamos que a nosotros no nos pasará, que sabemos lo que queremos, que hacemos lo que nosotros queremos sin la necesidad de que Google o un gurú nos los diga.

¡¡ESTAMOS MUY CONFUNDIDOS!!.

Hace unos días tuve el placer de hablar con Pedro Baños, para hablar sobre el último de sus bestseller «El dominio mental. La Geopolítica de la Mente».

Leer y hablar con Pedro que habitualmente lo podemos ver en 4º Milenio, es estar siempre con los ojos abiertos ante las diferentes técnicas que utiliza el poder político y empresarial para condicionar el criterio de sus ciudadanos y clientes.

No queremos darnos cuenta, pero las grandes guerras han desaparecido, ahora se harán a través de la economía o en el ciberespacio, pero a nosotros nos importa más otros temas, que no lo que realmente importa a nuestro presente y sobre todo futuro.

Una conversación en la que hablamos temas con enjundia que es lo que realmente nos debería importar y no algunos temas que más bien los utilizamos para no ver la realidad.

Podéis conocer más el trabajo de Pedro, a través de su Web, en Linkedin o Twitter.

Yo quería saber si el dominio mental que estamos viviendo, viene determinado por la sociedad del entretenimiento que vivimos, diciéndome Pedro, «Es parte. El dominio mental se consigue de muchas maneras para controlar personas y sociedades. Y una de esas formulas es la sobresaturación del entretenimiento. Un entretenimiento que todas personas tienen derecho a él después de una jornada de trabajo. Pero estamos hablando de un entretenimiento que se convierte masivo. Hay muchísimas personas que pasan muchas horas sumergido en él. Pero además es un entretenimiento totalmente estéril, ya que no te perfecciona como persona, no te deja adquirir conocimientos. Y solamente has perdido el tiempo. Y lo estamos viendo de forma muy clara que es lo que mejor funciona. Pero además al no formar a la personas , permite que exista un gran desconocimiento sobre lo que está pasando . Y al estar distraídos no se preocupan por aquellos problemas de los que tenemos ahora mismo y los que se nos avecinan. Son personas que viven en una inopia creada artificialmente o digitalmente, en el momento actual «

Somos una sociedad que estamos buscando constantemente la felicidad. Pero con lo que estamos viviendo de las Fake News, ¿Uniremos a esa búsqueda la de la libertad, también? » La libertad la estamos perdiendo, de forma muy clara. Uno de los síntomas que nos va a dejar esta pandemia es esa perdida de derechos y libertades. Y aunque aquí se acusen unos paises a otros, es algo que estamos viendo todos los días. Por ejemplo lo estamos viendo con el pasaporte Covid, las aplicaciones contra la Covid…Hay muchas formulas que se van a perpetuar al igual que pasó con los atentados del 11 de septiembre, con cosas que nos parecían imposibles que iban a hacer a los ciudadanos, son temas que 20 años después son plenamente vigentes. La perdida de la libertad es manifiesta. En unos casos con nuestra complacencia, ya que perdemos intimidad y privacidad. Algo que sustituimos por comodidad, pasividad, pareciendo que todos nos da igual. Pero no solamente en el ámbito personal, sino también en el ámbito político, como en todo los demás. Como digo en el libro, hemos entrado en un estado de resignación en el que parece que nada nos afecta, nos importa… Es una expresión de haber entregado todos nos derechos y libertades a las elites políticas y económicas mundiales».

Nos echábamos las manos a la cabeza pensando que hubiera familias en Cataluña que no se hablasen por temas de política. Pero si echáramos la vista atrás, seguro que en muchas familias de todo el mundo, gracias a la polarización que se está creando, también está ocurriendo cosas así. ¿O es qué puedes hablar con todos tus amigos de política o religión? «No tengas ninguna duda que es algo intencionado, David. Tú piensa que si consiguen lo que han conseguido, pero no solamente en Europa, sino también en los Usa, el fragmentarnos, dividirnos…lo que sucede que la sociedad en su conjunto no somos capaces de reaccionar ante los desmanes que vemos por parte de nuestras elites, que escandalo tras escandalo parece que no nos afecta, aunque estén jugando con nuestras vidas. ¿En qué nos hemos convertido con esta situación? En hooligans políticos. Un hooligan es una persona que están tan fanatizada con su partido que haga lo que haga hay que defenderlos e incluso con agresiones físicas, haciendo creer que los del equipo contrario, siempre serán malos. Situaciones que vemos en el futbol. Pues aquí pasa igual, nos están fanatizando de tal manera o lo están intentando, para que todo aquello que cometan aquellos que nos han dicho que son los nuestros, ellos tienen derecho de pernada, no pasa absolutamente nada. Solo tenemos que criticar algo que hacen los demás, aunque sea algo bueno para todos. Algo que vemos todos los días en los debates de televisión, a través de personas teóricamente bien formadas, inteligentes que justifican acciones que son totalmente execrables, que una persona con un poco de sentido común se daría cuenta que es totalmente imposible de defender. Pero como hemos entrado en ese hooliganismo, observamos a personas que son capaces de justificar absolutamente todo, incluso las cosas más condenables.»

Viendo documentales que hablan sobre la anatomía de la verdad, del pensamiento critico, que últimamente hay en cualquier plataforma que te imagines, Pedro nos dice «Todo estoy hay que relacionarlo con la educación. Por mucho que diga la gente, hay dos tipos de educación. Una, que es la que recibe la inmensa mayoría, que yo me atrevo decir deficiente. Pero no solamente hablamos de la educación básica, sino también de la universitaria. En dichos casos, estás creando personas frustradas, que les has hecho creer que con dicha educación podrán desenvolverse personal y profesionalmente. Estas personas no van a trabajar nunca o en condiciones muy deficientes en aquello para lo que se han preparado. Pero por otro lado, tienes una educación elitista, que no se forma para servir al sistema en el perfil bajo, sino para que sean los que lideren el sistema. Esas personas si que tienen un espíritu critico, no dejándose llevar por todo tipo de aparatos electrónicos. Siendo el resto de la formación, esté ausente ese pensamiento critico. Y la razón es muy sencilla, ya que si tuviéramos una población donde la inmensa mayoría de la misma tuviera ese espíritu critico y además lo manifestase, no pasarían los desmanes que están pasando. Yo siempre el mismo ejemplo, en Francia, enseñan el espíritu revolucionario, cuando aquí en España lo que se enseña es a ser sumiso, con ejemplos que todos conocemos en los que se false hasta la historia de Europa. ¿Todo esto que significa? Que no se está fomentando un espíritu critico de una forma intencionada, ya que permite a las elites cuando llegan al poder, hacer a su antojo y capricho sin que haya una reacción popular. Es que todos los días nos desayunamos con un nuevo escándalo, pero parece que ya nos hemos acostumbrado a ellos. Lo que pasa es que están jugando con soberanía popular, esa que nos han dicho que debería llevar las riendas del país, viendo que lo que votamos en las urnas luego se manifiesta muy poco. Todo esto es intencionado, ni mucho menos pensemos que es por azar».

Estamos en una 4 ola y caminas por cualquier ciudad, con la sensación tras ver a la gente, que parece que no hubiera pasado nada. «Cada CC.AA tira para un lado. El Gobierno cuando quiere es absolutamente pasivo o intervencionista. Pero es el enfrentamiento entre grupos políticos que lo tendrían que estar haciendo es determinar cómo satisfacer las necesidades de los seres humanos. Y lo que percibimos en Europa en general, es que los políticos están a su propia supervivencia, la supervivencia de su grupo político y luego ya si cabe ya veremos a ver si hacen algo por los ciudadanos. Algo que vemos todos los días. Y hasta en cierta manera es comprensible, ya que están envueltos en escándalos todos, que cuando llegan a su despacho, siendo todas las personas egoístas, solo piensan en cómo van a seguir aguantándose en la silla. Esa es la autentica realidad. Bastante tienen para ellos como para hacer planes para ver qué va a pasar, por ejemplo en 10 años, si ni ellos saben dónde van a estar mañana o dentro de 2 años. Algo que es perjudicial para la democracia, pero también para los ciudadanos».

Hablamos mucho, ¿Pero realmente queremos saber la verdad de lo que está ocurriendo? «Es que tampoco presionamos para saber la verdad. Hasta la comisión de la OMS que fue a China para determinar el origen de la pandemia, tampoco nos ha dado una respuesta clara. No sabemos nada en concreto pero lo peor de todo que estamos en un momento que como si no nos importase. Casi estamos haciendo un acto de fe, deseando que funcionen las vacunas y todo pase. Pero lo dicho, no somos exigentes . Hay gente que no ha entendido que las elites políticas están a nuestro servicio y no al revés. Ya que somos nosotros quienes les pagamos el sueldo. Tenemos que buscar formulas para aquellas personas que incumplan reiteradamente el compromiso que han tenido con los ciudadanos. Aceptamos ya con pasividad que no cumplan con los programas electorales, falseen los CV.. nos da todo igual. Los seres humanos también somos responsables, ya que nos distraemos con temas intrascendentes o con el sexo de los ángeles, no enfocándonos en lo que realmente importa. Si se estudiasen ya no solo la situación sanitaria, sino también la económica que nos espera, sería para echarse a llorar. Sin embargo ves a economistas de prestigio que tienen que agradar al poder, contando una serie de cosas que lo único que están haciendo es falsear la información. Pero mientras tanto en el Congreso de los diputados no se hablan de temas que son la verdad enjundia que tendríamos que ocuparnos de ellos, cuando lo único que vemos son las peleas dialécticas entre partidos políticos, que ya se ha convertido en un espectáculo bochornoso».

Es una sociedad en la que búsqueda de la felicidad, es una misión indispensable, ¿En qué nos estamos convirtiendo? «David, es otra argucia. Claro que hay libros que hacen bien a las personas. Antes las personas encontraban el consuelo en las religiones, ahora lo hacen en estas nuevas religiones. Mis libros son de ayuda colectiva, no de autoayuda. Ya que estoy totalmente en contra de aquellos que dicen que solamente pensando en algo positivo, solamente pensando en ello, ya se va a materializar. La vida no es así. Hay que trabajar, es más dura, luchar, pelear… Claro que debes tener unas metas claras, pero debes pelear por ellas. No con pensar en ellas y tumbarte en la cama , ya se producirá. Esto también es una manera de tener engañada a la gente.«

Y tras estudiar mucho la creatividad, veía que no se hablaba mucho de ella, porque uno de los beneficios de la misma es que empodera a la persona, les hace pensar por si misma, algo que tenía ganas de preguntarle a Pedro, y me respondió así «Tradicionalmente quien ha ostentado el poder, no le gustan las iniciativas de los de abajo ya que pueden demostrar que son más inteligentes que ellos. Yo no me cansaré de decir que saldremos adelante por lo maravilloso pueblo español que somos. Y una de nuestras características es que somos un pueblo imaginativo, creativo, capaz de encontrar soluciones hasta en la situaciones más penosas. Pero es que se está matando esa creatividad. Ya que por mucho que digan que hay inversión en innovación lo cierto que no es verdad. A día de hoy seguimos viendo como científicas maravillosas salen en televisión exponiendo el mísero sueldo que están ganando. Ya no solo es que ganen poco, sino que su creatividad queda constreñida ya que no tienen medios para desarrollarla . Y lamentablemente otros paises o multinacionales se aprovechan de nuestra creatividad».

Y para terminar, quería preguntarle, ¿El pensamiento será nuestro algún día? «Pues cada vez menos, David. Porque como bien sabes, todos los avances en el plano cerebral y mental, nos van a llevar a un pensamiento totalmente transparente y totalmente manipulable. Pero hasta Elon Musk ha dicho que implementado chips en primates, que con esos pensamientos son capaces de mover aparatos electrónicos. Lo que nos dice que ese aparato nos tiene que estar leyendo el pensamiento sino no funcionaría. O como el ejercito de Usa está haciendo proyectos para borrar e implementar otros recuerdos en los soldados que vienen traumatizados que vienen de guerras o conflictos. Cada vez los pensamientos van a ser menos nuestros. Que ya no podamos opinar libremente, pero ya que no podamos pensar libremente, es algo ya terrible. Pero David, tengo que decirte que es el camino hacia donde vamos. Que aunque la tecnología este avanzando y ayude a curar enfermedades, pero también sabemos que la tecnología se ha utilizado para el mal o el dominio de las poblaciones. Y como nunca, la tecnología lo permite actualmente.»

¡¡Soy Idiota y tú también deberías serlo!!

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¡¡SOY IDIOTA!! ¡Y a mucha honra! ¡Y tú hijo también, felicítalo! 

Es una frase que le he dicho a mi vecino cuando veía que estaba regañando a su hijo porque había hecho algo malo. 
Sin darnos cuenta somos muy crueles. Estamos marcando la infancia y el futuro de esa persona a la que dices idiota. La estás despreciando y menoscabando su confianza para siempre.  
Al igual que muchos términos, idiota es algo despectivo, estás calificando a una persona como si tuviera una enfermedad sin remedio. Cuando en un mundo de incertidumbre, en el que creemos saber todo y no sabemos nada, ser idiota es uno de los piropos más grandes que te pueden decir.  
 
A ese niño pequeño, si no se empodera, ya le habrán quitado el poder de ser curiosos, de la creatividad que todos llevamos desde dentro.  
Pensará que hacer cosas nuevas, probar cosas diferentes, ser curioso es algo pernicioso para él, para su salud y para la consideración que desea tener de sus padres, mejor no hacer nada que no se salga de lo que no podemos ni debemos hacer.  
Con el paso de los años, te dirán los amigos o tus familiares: “No seas idiota y déjate de tonterías. Sigue con el puesto de trabajo que tienes, con la pareja que tienes. Que algo así no vas a encontrar con la locura qué nos estás contando...” 

 
No paramos de oír que seremos idiotas si nos salimos de lo establecido, si rompemos con rutinas que nos dan la seguridad, si probamos a ser felices por nosotros mismos y sin importar el qué dirán. 

Y yo me pregunto: ¿Quién es idiota: quién siempre hace lo mismo esperando que llegue la felicidad o quién lo intenta saliéndose de lo establecido y apostando por si mismo? 

Como bien dice las camisetas de Andoni Luis Aduriz y su filosofía de vida, así como decía recientemente Simon Sinek en uno de sus videos:  

¡¡NO SE! 

Aunque no hubiera venido la pandemia y hubiera puesto pasta arriba todo, tenemos que ser genuinos idiotas.  

A pesar tener un Master o varios, tener mucha información en la palma de la mano, de tener un título en la puerta del despacho que dice que eres CCO o CEO, de libros a su disposición para investigar sobre un tema en cuestión, nos sigue dando vergüenza preguntar. Pero lo peor de todo es que nos creemos los títulos que tenemos, creyendo que ya sabemos todo lo que tenemos que saber para el resto de nuestros días.  

La pandemia nos ha enseñado que no sabemos nada de nada. 

Que por mucho que seamos líderes, no sabemos qué les ocurre a nuestros empleados de verdad. Que por mucho que tengamos master, no sabemos tratar a la gente ni dominar nuestras emociones. Que por mucho que vivamos con nuestra familia no sabemos cómo piensan, que sienten o qué quieren en la vida. Que por mucho creamos que nuestras habilidades nos hayan ayudado en nuestro mundo profesional, siempre tenemos que saber más, aprender más, porque el mundo cambia y si no cambiamos con él, nos engullirá la mediocridad.  

La pandemia nos ha enseñado algo que tendríamos que tener tatuado desde pequeños, QUE REALMENTE NUNCA SABEMOS NADA.  

Creemos que sabemos todo de nuestros trabajadores, sobre lo que hemos estudiado, del mercado laboral donde estamos actualmente, de nuestra pareja. Y de un día para otro, nos damos cuenta, que no sabemos nada de nada. Lamentándonos, preguntándonos qué ha pasado, si creíamos que todo iba bien. 

Lo que ha ocurrido que, si tu pareja se ha ido con otro, si una tecnología ha engullido tu proyecto empresarial o tu vecino ha conseguido una repercusión mucho mayor que la tuya... ha sido porque la mentalidad “DE YA SE TODO” ha venido a la de “APRENDIZ”. 

Nunca te dejará de sorprender la persona que tienes a tu lado, nunca dejaras de saber todo sobre esa asignatura que tanto te apasiona, nunca sabremos todo de todo el mundo y de todo.  

Cuando te consideras un idiota a pesar de tus títulos, no te importan que te digan: 

¿Es qué no lo ves? Pareces idiota” 

Eso de pareceré, es tu percepción, querida personas que tienes miedo a ir más allá de tus miedos. Pareceré tonto o querré parecerlo según tu opinión, yo solamente quiero aprender, investigar, ir más allá de lo que las apariencias dicen, pero yo realmente quiero: 

. - Saber por qué ha ocurrido ese hecho 

. - Quiero ver la verdad, no lo que dicen los demás. 

. - Quiero tener mi propio pensamiento, no seguir lo que dicen los gurús creyendo que es la única verdad. 

. - Quiero saber lo que realmente te pasa. Para eso estamos juntos, para decirnos la verdad sin tapujos y no tener que averiguarla mientras me dices que no te pasa nada con el morro torcido. 

. -  Quiero ir más allá de lo establecido y mi curiosidad. Porque no quiero creer que no hay más allá de lo que dicen los demás. Porque además si queremos avanzar, siempre que romper el imposible o el qué dirán. 

¿Qué los demás piensan que eres idiota? ¿Qué no entienden por qué preguntas esas cosas, si para ellos es algo fácil, sencillo o muy entendible? ¡¡GENIAL!! Tú eres tú y ellos son ellos.  

Nunca te quedes con una pregunta sin hacer, sin observar donde los demás les da miedo mirar, sin repetir una y otra vez lo que los demás dan por qué quieres saber cómo lo hacen y si hay una manera de hacerlo mejor,  

De pequeños nos coartan nuestra curiosidad, porque no quieren les demos el coñazo con preguntas que no les apetece responder. Y de mayores nos dicen que somos idiotas, si no seguimos modas, tendencias y rutinas que nos llevarán de forma rápida y barata al éxito.  

Desde que aposte por mi, desde que dije que lo primero era mi felicidad y seguir descubriendo nuevos caminos en los que me había adentrado por primera vez, me considero un IDIOTA. 

Una persona que no sabe nada a pesar de haber leído mucho. Una persona que respeta las opiniones de los demás  porque ven las cosas diferentes a mi. Una persona que quiere aprender aunque sea de su mayor enemigo porque te hace ver lo que querrá ver ni hacer nunca o quizá te enseñe algo que no sabía y que por tus perjuicios tenías miedos a escuchar. Me considero una persona IDIOTA y a mucha honra. Una persona que no sabe de nada a pesar de las experiencias que haya podido vivir o ver, porque siempre todo te enseña algo, digan lo que digan los demás, piensen lo que piensen los demás.

¿Quién es Idiota, quien sigue a los demás pensando que conseguirá ser tildado de especial o aquella persona que sigue sus instintos de curiosidad, investigación? 

Tú decides. 

¿Lo más transgresor?…UNA BUENA CONVERSACIÓN!!

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«Si el contenido es el rey, la conversación es la reina» dice John Munsell.

¿Quieres saber lo que te hará más feliz? ¿Quieres saber qué te llevaría al éxito inmediato? ¿Quieres saber qué te haría más «cool» delante de los amigos?

SABER MANTENER UNA CONVERSACIÓN.

Mira si me vienes diciendo que ahora no mantenemos conversaciones por la mascarilla, ES UNA EXCUSA BARATA. Una conversación es el método más rapido e infalible contra la incertidumbre, término tan manido en estos momentos.

Pensamos que ya habrá tiempo de tener esa conversación con esa persona, de decirle lo que sentimos, de lo que la queremos o que no somos quién para meternos en su vida a pesar de que la veamos mal. Y luego, de un día a para otro, ya no se podrá celebrar.

¿Y ahora qué hacemos? Lamentarnos y fustigarnos, pensando que somos tontos por no haber tenido el valor de provocar esa conversación. Porqué podrás decir que no tenías tiempo, que te venía mal y luego ya te olvidaste o vete a saber las excusas que te pondrás,… en definitiva, no tenías valor para esa conversación. Y ahora ya nunca podrás realizarla.

Cada día creo que hemos perdido el noble arte de la conversación como bien dice Santiago Álvarez de Mon, en su libro «Las conversaciones que no tenemos. Filosofía del Encuentro». (Libro que recomiendo y esencial par estos momentos).

Una conversación es un lugar de encuentro con los demás, donde nos cambia y les cambia a los demás para siempre. ¿Qué bonito, verdad? Pero a día de hoy es algo casi imposible.

Tienes miedo a mantener una conversación con alguien que no conoces, no vaya a ser que el tema que vayas a sacar le pueda molestar o responda de forma «airada» peor que un hooligan cuando pierde su equipo de fútbol. No es al primera vez, ni tampoco será la última que oigo frases como: «Yo ya no hablo de todos los temas, no sé cómo me va a responder la otra persona. Sé que si hablo con esta persona de este tema, la tendré varios días enfadada conmigo..»

¿O no conoces a alguien así?

Vivimos unos momentos en los que no podemos hablar de todo con todos, porque estamos muy «susceptibles». Y lo único que provoca, que una conversación en vez de ser un centro de creatividad, de ideas, de generación de pensamiento crítico, de flexibilidad y de curiosidad, se acabe convirtiendo en algo «muy peligroso». Provocando que solamente hablemos con personas que tienen nuestras mismas «ideas» o que no se van a enfadar si mostramos una idea diferente a la suya.

Dícese de gente normal, como así también «gurús» que cuando rebates sus ideas con ideas, a pesar de hablar de felicidad, el amor, el buen rollo y demás, dejan de hablarte. Principalmente no vaya a ser que se den cuenta los demás, que lo que promulgan no se lo aplican a ellos mismos.

Si ya no puedo hablar con personas a las que se considera «expertas» o sabías, de las que aprender, ¿De quién aprendo?

Porque pensamos que una conversación es hablar de nosotros sin parar, no dañando nuestro ego y deseando que nos aplaudan. Cuando una verdadera conversación, no trata de eso.

Una verdadera conversación es siempre honesta, libre, sincera.. Pero a día de hoy cuando encontramos a una persona sincera, lo primero que le decimos es: «No seas tan sincero, que te puede salir más caro que beneficioso»: Y si hacemos caso, ¿Cuándo habrá una conversación sincera si nos callamos lo que pensamos o sentimos? Nunca o cuando la «mochila» de las emociones sea ya imposible de arrastrar.

En marzo se nos llenaba la boca hablando de muchas cosas, que a día de hoy, un año después, volvemos a repetir y a olvidarnos de esos buenos deseos que teníamos.

A día de hoy, somos quienes somos, gracias a la suma de muchas conversaciones que hemos tenido a lo largo de nuestra vida. Unas surgieron por azar, otras las provocamos nosotros y otras muchas, aunque al principio no quisiéramos tenerlas, transformaron nuestra vida.

Pero antes de todas ellas, las conversaciones más importantes, son las que tienes contigo mismo. Algo que también nos da miedo afrontar pero que siempre son necesarias para nuestro devenir personal o profesional.

Una conversación conmigo mismo determinó apostar por mí y mi felicidad, dejando de lado años de creencias y miedos. O decir adiós a relaciones de años que realmente solo me aportaban mentiras y no tranquilidad.

Pero esas conversaciones contigo, al igual que tienes que con los demás, tienen que ser con preguntas que solo acepten respuestas honestas, sinceras y claras. Sino no existe una conversación, un plan de futuro a implementar. Pero a día de hoy, preguntarle a la otra persona «¿Qué tal estas?», ya lo consideramos que hemos conversado con él, perdiendo muchos matices y cosas por no preguntar de una forma más atinada.

Hemos perdido el arte de conversar porque tenemos miedo a que descubran que no somos lo que promulgábamos ser. Me da igual las redes sociales, el éxito o lo que quieras, pero no nos relacionamos entre personas, nos relacionamos entre mascaras. Y es muy fácil, luego te enteras pasado el tiempo que una persona se ha suicidado, que lo está pasando mal, que le ha pasado cualquier cosa y no ha tenido el valor de contártelo a ti, a pesar de la confianza que teníais. Te preguntas, ¿Y por qué no me lo dijo?. La respuesta es fácil, quería mantener las apariencias. Y así somos.

Las redes sociales se llenaron tras el documental de Pau Dones. Todos hablando del amor, de la felicidad, del vivir. Pero me gustaría saber cuántas de esas personas, dieron un primer paso tras su visualización. Porqué para empezar a vivir no es compartir imágenes de una entrevista, para empezar a vivir, hay que tener una conversación sincera con uno mismo. Quizá las respuestas que recibas, son que estás viviendo la vida que deseas, Pero si no te gustan las respuestas que obtienes, quiere decir todo lo contrario.

Solo empezaremos a vivir cuando el timbre de nuestra voz, se oiga mucho más fuerte que el ruido del exterior. Mientras tanto, lo único que estaremos haciendo, son tonterías. Pero pasa una cosa, para mantener una conversación con nosotros mismos y luego con los demás, tenemos que hacernos amigos del silencio. Y en una sociedad llena de ruidos, de exigencias, de alarmas de móviles, el silencio es la antítesis de un estilo de vida frenético.

El silencio es el antídoto del ego, ego que domina toda conversación actualmente. Silencio que deja salir a la luz palabras que teníamos escondidas por miedo, realidades que teníamos escondidas en las cortinas «del qué dirán» o miedos que teníamos endulzados con promesas futuras.

El silencio es el catalizador de una buena conversación contigo, así como de la escucha y empatía que tanto se necesita a la hora de conversar con otra persona.

Posponemos nuestra felicidad, nuestras oportunidad para cuando vengan tiempo mejores, cuando te hayas jubilado o cuando pase todo. Esta situación nos ha dicho algo muy claramente: SOLO EXISTE EL AQUI Y EL AHORA.

Así que ten esa conversación que te da miedo tener AQUI y AHORA, si puedes realizarla. O prográmala con una cita. Pero no dejes que pase el tiempo y luego te arrepientas por no haberla tenido.

Así que ten esa conversación contigo mismo. Creo que es un ejercicio sano, saludable y gratis, que te dará las claves de lo que te pasa, de lo que no te pasa y de lo que tienes que hacer de verdad con tu vida o tus proyectos.

Así que la próxima vez que surja tener una conversación con alguien, que sea una conversación de verdad. Que sienta tu presencia en el aquí y el ahora, con preguntas atinadas, se empático.

La conversación es el motor de transformación personal y grupal. Algo que estamos perdiendo y olvidando en muchos casos.

¿Y así queremos avanzar sin poder ni siquiera conversar?

¡¡MAL VAMOS!!.

¿Qué sería de un mundo en el que todos no tuviéramos en nuestra mochila ninguna conversación pendiente?

¿Somos una sociedad pragmática?.

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«Las máquinas tienen una vida más fácil. A mí me agradaría ser una máquina ¿A usted, no?» decía Andy Warhol

Somos una sociedad que no queremos aprender.

Somos una sociedad que no queremos esforzarnos por muchos libros que nos compremos y conferencias a las que asistamos. ¿O es que no es más famosa esta formula V:(C+H)xA, que lo que se dice en la conferencia en cuestión?

Somos una sociedad que no queremos ser los primeros en salirnos de lo establecido pero eso si, queremos resultados y que nos aplaudan porque somos diferentes a los demás. Así que preferimos que otros abran el camino y nosotros lo copiaremos con mucho gusto.

Somos una sociedad que una vez pasado el periodo lectivo oficial y necesario, eso de volver a estudiar nos produce unas ganas inmensas de crearnos excusas para no hacerlo. No queremos pensar, solo tranquilidad y seguridad. Pero luego viene una crisis, un despido y pasa lo que pasa, que todo rapido y mal.

Somos una sociedad que creemos que alcanzaremos el mismo éxito, «pegándonos» al gurú de turno. ¿Dónde queda tu propio esfuerzo, pensamiento y tus ideas? Da igual si te lleva al éxito de forma más rápida por hacerte simplemente una foto con el gurú de ese momento.

Somos una sociedad que decía que en Marzo pasado iba a ser un momento ideal para un cambio de rumbo, en el que apoyarnos unos a otros, en el que llenar de valores todos los rincones del mundo. Y seamos sinceros, ahora que ha venido ClubHouse, nos olvidamos de todo lo que dijimos, solo queremos que nuestro número de seguidores aumente más rapido que al vecino y ser considerados tendencia..

Somos una sociedad que quiere ser feliz, que quieres el éxito, que quiere avanzar. Pero eso que otra persona tenga una opinión diferente a la nuestra, por ahí no pasamos. Pero eso sí, luego hablamos de pensamiento crítico ante los demás como si supiéramos lo que estamos diciendo.

Somos una sociedad que queremos ayudar a los demás, queremos su éxito. Pero decimos que nos dedicamos a unas cosas que les ponemos nombres en ingles ya que en español no quedaría tan «guay» frente a los demás. Todo para que los demás nos vean como alguien «importante».

Somos una sociedad que nos quejamos por lo que estamos viviendo, de los confinamientos, de los ERTES, de las mentiras ¿Y hacemos algo respecto? Si, algunos saltarse las normas establecidas por su interés de pasarlo bien, no de crear un bien común.

Donde dije diego, digo que ahora no me acuerdo.

Somos una sociedad que hablamos de creatividad hasta que se nos llena la boca. Pero seamos sinceros, no creemos que podemos crear nada. Creemos que somos nuestras circunstancias y mientras no cambien, no cambiara nuestro destino.

Somos una sociedad que quiere la felicidad. pero si nos la dan a través de una formula que aplicar, mejor que mejor, así no nos esforzaremos en preguntarnos qué hay que hacer para sentirnos así.

Somos una sociedad que quiere que su proyecto empresarial se distinga de entre los demás. Pero lo basa replicando en lo que se hace ya desde hace tiempo en otras empresas. Esperando que surta el efecto en su proyecto , pero eso si, que vean que es diferente a los demás. Somos una sociedad que nos gusta seguir las modas, pero que nos reconozcan por ser diferentes a los demás y creativos, por favor.

Somos una sociedad que hemos dejado de aprender y crecer; y ahora no sabemos qué hacer. Hemos aprendido y creído que a través de formulas rápidas, la cosa nos iría mejor. Y así ha parecido. Pero hasta este momento, en el que las formulas anteriores ya no sirven. Y nos entra la desesperación, reclamando que alguien nos venga a sacar del «hoyo» en el que estamos.

Somos una sociedad que hablamos de transformación digital, de nuevas formas de liderazgo, de nuevos puestos de trabajo, pero lo hablamos sin actitud, más bien como cotorras, repitiendo las mismas palabras que cuando lo oíste por primera vez. Sin el convencimiento de que nuestras acciones crean nuestro destino, de que podemos ser creativos más allá de lo que dicen los «gurús» que vendrá.

Somos una sociedad práctica, que no queremos aprender, que no queremos esforzarnos, que no queremos salirnos de lo establecido pero éxito, motivación, felicidad, tranquilidad y volver a la normalidad, eso si lo que queremos como el que más.

Quizá no podemos escoger el trabajo que estamos haciendo, la situación que estamos viviendo, pero si podemos escoger la ACTITUD con la respondemos ante lo que tenemos. Pero tener actitud, es ser lideres de nuestra vida, emprender nuevos cambios dejando «atrás» la falsa seguridad de lo conocido hacia lo deseado, algo que no nos han enseñado y aún da más respeto ante esta incertidumbre que estamos viviendo.

Hablábamos de nuevos cambios hace 365 días, cambios que deseábamos pero ahora nos importa más ClubHouse o los videos de TikTok, que realmente cambiar lo sabemos que se puede mejorar. Pero aunque lo sabemos, creemos que los cambios con una formula se pueden hacer realidad. Y si pretendemos volver a aplicar formulas anteriores, obtendremos resultados anteriores. Y adiós los cambios soñados.

Si que creo que somos una sociedad pragmática que en el fondo habla de cambios que no quiere, Por lo tanto, ¿Qué debemos hacer?

Y a ti, ¿Qué te han enseñado los cambios?

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«El cambio no es un evento. Es una sucesión de pequeñas decisiones cotidianas que van rompiendo con lo que solías ser, y van revelando lo que realmente eres».

Una de las palabras a las que el ser humano tiene más miedo, siempre es CAMBIO.

Lo odiamos. Le tenemos absolutamente pavor. Antes preferimos oír la palabra HACIENDA, que la de cambio.

Llega el final de año y parece que hacemos recopilación de momentos vividos, personas que han entrado y otras que se han marchado. Y todas esas situaciones que vamos recordando tienen una cosa en común:

EL CAMBIO.

Queramos o no y más este año nos lo ha demostrado, la vida es cambio.

De un día para otro, dejamos de tener relación con personas que creíamos que serían para toda la vida. De un día para otro, una persona que queríamos nos deja por un bicho venido de tierras lejanas. O una llamada inesperada nos anuncia la llegada de un nuevo integrante a la familia.

Queramos o no, la vida es cambio. Pero no se nos ha enseñado a cabalgar ni lidiarlo.

Porque desde pequeños, al menos los de mi generación, los del 79, se nos ha intentando llevar por la vida, a través de distintas fases.

Después de la niñez, la juventud en la que tienes que tener una carrera. Después tienes que encontrar un puesto de trabajo, una buena pareja que tienes que «aguantar» con ella a pesar de todo y ya a partir de los 50, ir pensando en una casa para cuando te retires.

Tener un mapa que en el que sabes qué tienes que hacer a un edad determinada, nos ha hecho creer que eso de las «inclemencias» emocionales, de muertes repentinas ,de los «Ya no te quiero» o de «repente te dejo de hablar y no sé porqué», no nos van a afectar.

Cuando la vida no solo es felicidad perpetua, como nos hacían creer, sino también cambios, inclemencias y vuelcos

El mapa que nos daban para seguir y con el fin de ser «hombres de provecho» tenía el fin que fuéramos felices, que no nos pasase nada, que no tuviéramos ningún rasguño durante el proceso. Por eso no nos enseñaba a gestionar los cambios, a ver la vida como lo que es, cambio constante puros y duros, en muchas ocasiones.

Por eso nos apegamos a las cosas y a las personas. Porque tenemos el concepto de que si se marchan de nuestro lado, si ya no trabajamos, no estaremos consiguiendo hace realidad ese mapa de seres de buen provecho, de personas felices, que nuestros padres, familiares nos dieron cuando éramos pequeños.

Y cada día creo más, que los cambios hay que verlos con curiosidad y con confianza.

Curiosidad de ¿A ver qué hay detrás de él? Porque todo que se presenta en tu vida, tiene para ti un regalo, una experiencia, un aprendizaje que necesitabas aprender y que no querías ver.

Pero también por la confianza.

En esos momentos pensarás que no eres capaz, que no tienes las fuerzas, los aprendizajes para hacer frente al cambio que la vida te ha presentado. Mira, perdona que te diga, lo que te estás es mintiendo. Estás intentando poner excusas para no hacer frente al cambio.

Cuando des un paso adelante y te adentres en el cambio. Te darás cuenta que eres más capaz de lo que te imaginabas. Que sale de dentro de ti conocimientos que no creías que tenías, que hay personas que de la nada te ayudan a que consigas lo que te has propuesto. Pero sobre todo, si echas la vista atrás, aumenta la confianza en ti, ya que te das cuenta, que el tamaño de tu vida, solo es una sombra que le ha dado forma tu ego, cuando en realidad no es así.

Creo que en vez de ver los retos, los cambios como algo negativo, tenemos que verlos como algo positivo o al menos con curiosidad.

Como todos, este año también he vivido muchos cambios en mi vida. Y me gustaría dejaros algunos aprendizajes que los cambios me han enseñado.

.- Barre de tu vida lo que ya no te sirve.

Solamente es pasado el tiempo, cuando nos damos cuenta que ese apego que teníamos a esa persona, ese amor incondicional que tenia esa persona por nosotros o ese «amor» que vivíamos, esos hábitos que teníamos, no eran tal reales como creíamos. Durante el proceso los echaremos de menos, querremos volver atrás, pero pasado el tiempo, haremos algo que hasta nos parecerá imposible, les daremos gracias por habernos enseñado tanto pero sobre todo, porqué ya no están en nuestra vida.

Los cambios, limpian nuestra vida de muchas cosas innecesarias, que en ese momento considerábamos imprescindibles.

.- «Se marchan» unas personas, nacen otras.

Aunque queramos que las personas que han crecido junto a nosotros se queden toda la vida a nuestro lado, en muchas ocasiones no es así.

Los cambios los arrebatan de nuestro lado por un motivo u otro. Y nos sentimos totalmente desolados, desnudos, desvalidos. Pero la experiencia me ha dicho, que al igual que mueren cosas, nacen otras. Otras que nos ayudan a conseguir nuestros sueños, a darnos cuenta de quienes somos, a ser un poco más felices, a vivir en paz y coherencia..

El viento al igual que se lleva cosas, también trae nuevas cosas. Así que tranquilidad.

.- Todo cambio , trae vientos nuevos.

Te enseña de lo que eres capaz. Te trae nuevas personas a tu vida. Te trae un traslado a una nueva ciudad. Nuevas experiencias, nuevas emociones.

Todos los dias son diferentes, todos los días te traen cambios en tu vida. Y todos los días te estás haciendo mejor persona, mejor profesional. Todos los días progresas, aunque te gustaría ir más rapido de lo que tu realidad te hace ver. Por lo tanto, los cambios, aunque ahora no creas que es así, siempre te traen cosas buenas. Pero no, nosotros estamos aleccionados, que los cambios siempre son a peor. Que hay que volver a la normalidad lo antes posibles. Aunque nos traigan «regalos», aprendizajes con un valor incalculable, queremos volver a la normalidad.

Cuando la gente o tú mismo, dicen que no eres el mismo que la ultima vez te vieron, es debido a los cambios. Los cambios traen avances, confianza, descubrimiento de talentos, toxicidades que se marchan y amores que vienen..

¿Y tú qué aprendizajes te han dado los cambios que has vivido en tu vida?