¡Prefiero una persona Real que no una con un perfil perfecto de Instagram!

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A día de hoy queremos gente «perfil perfecto de Instagram»

Aquellas personas que hayan estado en lugares increíbles en vacaciones. Que cada cierto tiempo pongan fotos «picaronas» y muestren el cuerpo por el que soñamos devorar una noche de verano.

Aquellas personas que salgan todos los sábados por ahí y nos demuestren que se lo pasan bien, que se ríen y que tienen gente variada como grupos de amigos.

Aquellas personas que nos demuestren que saben de lo que hablan, aunque sean una frase «usada» de un libro que está de moda.

Aquellas personas que sean perfectas, aunque sepamos que tienen un par de filtros encima de ellos.

Queremos la perfección en todos los aspectos de nuestra vida.

Queremos una persona nos haga reír , inteligentes, que sepan lo que nosotros sepamos y que en definitiva, nos hagan una vida mejor.

Es decir, una vida Instagram.

Una vida en la que todo es bonito, ideal a pesar de que sepamos que todo lleva varios filtros por encima

Podría hablar de una vida Instagram, con toques de pensamiento Mr.Wonderful, con actitud de algún gurú de la actitud y toques que nos hagan saber que toda nuestra felicidad, éxito y abundancia empieza en el cerebro, que con solo eso te puedes echarte a dormir y esperar.

¿Y dónde queda el lado oscuro? Mejor que lo vea otra persona, nosotros queremos´, éxito, felicidad a raudales. Sin esfuerzo, sin lamentos y ni mucho menos con conversaciones incomodas.

No queremos «lo bueno, bonito y barato», a día de hoy queremos «Lo excelente, lo mejor y lo más caro». Pero eso si sin esfuerzo.

Con el paso del tiempo, todos nos hemos ido quitando den nuestra vida a gente, nuestra agenda ha ido disminuyendo. En definitiva, nos hemos quitado gente Instagram.

Gente que pensábamos que era de una manera y no era así como era en realidad.

Sus seguidores eran 3 reales, no 20.000 comprados.

Tenía más episodios de tristeza que fotos ponía en sus redes.

Y con un ego que tapaba «sus vergüenzas emocionales».

Nos pasamos la vida diciendo que somos seres de éxito, que todo el mundo quiere estar con nosotros, que nos rodeamos de lo mejor del «mundo mundial» y que siempre estamos sonriendo. Y si para eso hay que comprar «seguidores», hay que reírle las gracias a personas que no aguantamos para ponerlas a «parir» cuando se den la vuelta o utilizamos «cualquier cosa o persona» para ocultar lo que realmente sentimos……LO HACEMOS.

Pero si , leemos libros de desarrollo personal, vamos a retiros espirituales o ponemos fotos «zen» para que sepan los demás que estamos a la última.

Cada uno puede hacer lo que le dé la p… gana, desde luego. Faltaría más…. ¿Pero qué estamos haciendo? ¿Hablar de una cosa que luego ni por todo el oro del mundo se nos ocurriría hacer? ¿Ocultar nuestra realidad bajo filtros para sentirnos queridos y aceptados por los demás? Pero yo te pregunto….¿Te aceptas a ti mismo? Cuando «rascas» un poco debajo de los filtros de esas personas , rápidamente se derrumban cuando encuentran a alguien que ve más allá del «filtro New York» con el que lleva años instalado.

Cada día quiero más gente con «heridas» en su vida.

Que acepta que no es perfecto. ..

Que llora por los esfuerzos que está realizando…

Que se lamenta por lo que está viviendo pero que sabe que le hará más fuerte..

Que tiene pensamiento crítico y no cree en todo lo que ve hasta que no investiga realmente si lo que ves es verdad…

Que tiene un sueño y lucha por él a pesar de lo que le digan los demás, a pesar de las cosas y seguridad que haya dejado atrás…

Que no tienen miedo a mostrar sus sentimientos y «vergüenzas» no vaya a ser que alguien se aproveche de ellos…

Que aceptan «conversaciones incomodas» porqué saben que hacen más fuertes las relaciones entre personas y no evitándolas.

Son las personas Real y no las personas Instagram.

Cada uno que haga lo que quiera, pero ¿Qué ocurriría si fuéramos por la vida sin filtros y mostrando nuestra realidad?

La Cultura del Sufrimiento

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Si no sufrimos no somos personas que se merecen el éxito y mucho menos la felicidad.

Durante muchos años hemos sido educados en la cultura del sufrimiento.

Si no sufrías para aprobar, eras un vago.

Si no sufrías por amor, eras un bicho raro.

SI no sufrías hasta encontrar un trabajo, tenías mucho suerte o muchos enchufes.

SI no sufrías por ser reconocido como un experto o influencer, es que no eras nadie.

Si no sufría tu empresa un fracaso, es que algo raro había que no querías decir.

Si no sufres por amor, es que escondes algo.

Sino sufrimos en esta sociedad, somos unos bichos raros.

Y lo pensé durante mucho tiempo.

Tenía que sufrir para aprobar, aunque se me diera bien la asignatura y con 5 minutos de repaso ya me valía.

Tenía que sufrir por trabajo, aguantando un jefe que no se aguantaba ni él mismo.

Tenía que sufrir haciendo algo que sabía que no me gustaba y todo porqué sino lo hacía, luchaba por lo que realmente sentía, era un «raro» o me pasaba algo mental.

¿Realmente tenemos que sufrir para ser nosotros mismos? ¿Sino sufrimos nunca podremos llegar a ser felices o a sentirnos en paz?

Fue un momento en el que me di cuenta que:

.- Era hora de no callarse lo que sentía o lo que quería hacer

.- En el que la curiosidad se había vuelto a adueñar de mi e investigar aquello que me motivaba.

.- En el que iba dónde quería no donde sufría.

.- Había que apostar por lo que te motivaba y no por lo que te frustraba.

.- Había que dejar atrás a personas que en vez de alentarte y motivarte, te arrastraban

¿A dónde me llevó todas estas situaciones?

.- A no sufrir por lo que querías hacer y no podías sino a luchar.

.- A no decir adios a personas que habían estado en tu vida, sino a darles las gracias por todo lo aprendido y darle la bienvenida a otras personas que te alientan y no frustran.

.- A tomar los lunes como un día más de tu vida y no un día menos para llegar al fin de semana.

.- A crear y no sentir que estaba trabajando. A sentir que estaba disfrutando superandome cada día en lo que me apasionaba.

¿Y ya no sufres? Seguro que estará pensando alguien algo parecido.

No quiere decir que ya no sufras, que ya todo sea una felicidad intensa y constante ( algo que no existe ), todo alegría y amor.

Lo que pasa que pasa de sufrimiento, dolor, angustia a un sentir de la incertidumbre que te provoca ir un paso más allá y no te limita, como pasaba antes.

Ese es el cambio que observaremos :

El sufrimiento no te limitará, sino que te provocará a superarlo y aprender de él.

Te levantas y al encender la televisión, solo ves desgracias y sufrimiento.

Sino es por el paro, por el gas, por una cosa u otra, TODO ES SUFRIMIENTO.

Y si nosotros no sufrimos, ¿Somos malos seres humanos?

No.

Como bien decía Viktor Frankl: «Entre el estímulo y la respuesta hay un espacio. EN ese espacio tenemos el poder de elegir nuestra respuesta. En nuestra respuesta se encuentra nuestro crecimiento y nuestra libertad».

Ten el valor de decidir si quieres sufrir o quiere vivir.

Ten el valor de luchar por lo que quieres y no sufrir por lo que no sientes.

Dale sentido a tu vida y crearás la mayor obra de arte jamás vista.

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Fui de esas personas que pensaban que ser creativo era crear algo de la nada y que alcanzase la etiqueta de disruptivo, que cambiase la vida de los demás.

Gracias a esa creencia me pegue muchos años equivocado. Creía que nunca crearía nada, que no tenía ningún talento para nada y que no dejaría ninguna huella en la vida cuando me fuera para arriba y ni mucho menos en la vida de los demás.

¿Qué acabamos haciendo?

Lo mismo que hacen los demás.

Tener una vida rutinaria, un trabajo de 8 horas, casados con una pareja que no aguantamos y cuando podemos le ponemos los cuernos a las primeras de cambio. ( Pd: no tengo pareja ni estoy casado, por si acaso).

«David, yo no soy creativo ni nunca lo voy a ser. No creo nada ni tengo talento». Me comentaba una persona hace poco. Una frase que se repite una y otra vez cuando comentas que todos somos creativos. Pero no estoy hablando de crear un producto, un servicio o una start-up que nos lleve a codearnos en Silicon Valley con el jefe de Google o Meta.

Ser creativos es también darle sentido a nuestra vida.

No llegas al estatus de creativo haciendo un anuncio publicitario, dando una conferencia «molona y disruptiva» o escribiendo un libro que se convierta en Bestseller según Amazon… Ser creativo es también darle un PORQUÉ a nuestra vida.

¿Por qué te levantas todas las mañanas? Y no me vale la respuesta para ganar dinero. Eso es la consecuencia. Quiero que me digas el motivo.

¿Por qué estás en el proyecto que estás? Y no me vale que me digas porqué me lo han mandado o me han obligado. Quiero saber si lo que estás haciendo realmente te pone, te saca lo mejor de ti y hace que desarrolles tu talento o realmente te deprime y oprime.

¿Por qué haces lo que haces en tu tiempo libre? Y no me vale que me digas porqué me lo dice mi pareja, porqué me lo recomiendan los amigos o porqué mejor hacerlo que no ver las malas caras de los demás que me pondrán si no lo hago.

¿Tiene sentido para ti lo que haces? Si eres sincero y la respuesta es NO, hay tienes una propuesta creativa ante ti para convertirte en un verdadero creativo.

Tener una vida con propósito no es hacer las cosas porqué están de moda, porqué me lo ha recomendado el «equipo» o porqué es mejor hacerlo y no tener broncas en casa.

Tener una vida con propósito, todo lo que haces debe tener un motivo y tiene que destilar coherencia.

Cuando lo consigas, estarás creando la mayor obra de arte que jamás hayamos podido observar hasta la fecha.

Y no soy un exagerado.

Vivimos en un mundo de replicas. En los que buscamos la felicidad comprando seguidores de Instagram. En los que decimos TE QUIERO fácilmente pero no lo decimos con el corazón… Y todo porqué nos han dicho que es lo que tenemos que hacer si queremos tener una vida feliz.

Y todos a hacer lo mismo. Y a pesar que la lista de los libros más vendidos siempre con los de la felicidad, de cómo hacer que las cosas ocurran sin levantarte de la cama o como quitar de tu vida a personas tóxicas sin que tú seas el responsable de nada… Más y más la gente yendo a psicólogos ( que me parece la mejor ITV que toda persona puede pasar ), drogándose, peleándose, a por ansiolíticos y cualquier «placebo» que nos haga olvidarnos que la vida que estamos llevando nos está haciendo daño y no los beneficios que nos decían.

Lo único que estamos haciendo queriendo no ponernos manos a la obra y tener una vida con propósito, es crear un «Museo de los horrores».

El horros de la resignación con la vida que tenemos y soñando con el momento en el que los astros, los dioses se unan para que podamos hacer realidad lo que siempre hemos querido hacer.

Podría decir que ese alineamiento podría ser imposible, pero tras la COVID , la guerra y lo que vendrá, ya cualquier cosa es posible que ocurra, pero normalmente no será así.

Cuando descubres el por qué levantarte todas las mañanas, con que te vas a comprometer y todas tus acciones van a ir acorde a dichos valores y visiones, estarás empezando a crear en el lienzo de tu vida, la mayor obra de arte jamás vista.

Y no te digo que serás una persona de éxito, ni mucho menos tendrás millones de seguidores en redes sociales…No te lo aseguro ni mucho menos, pero si te aseguro que estarás creando tu vida y eso siempre es creatividad autentica distinguiéndote de los demás.

Pero si te aseguro que:

.- Tendrás una vida llena de curiosidad.

En la que siempre querrás aprender, descubrir y avanzar.

.- De experiencias diferentes.

Y no la de la rabia, la queja, la frustración.

.- La de darte a los demás.

Una vida creativa está siempre orientada a los demás. A la de ofrecer tu talento a los demás para su bien.

.- La de la inspiración

Ya que inspiraras a los demás viendo que otra vida es posible.

.- La coherencia reinará en tu vida

Y no te importarás, sin hacer daño desde luego, que digan los demás. Tú eres coherente con lo que haces y por el motivo que lo haces. Así que no te importará las presiones de los demás. Al revés, sabrás que cuantas más presiones tengas, más sentirás que estás yendo por el camino que sientes que debes ir, el de tu coherencia.

.- ¿Dormir? Por las noches. Por el día solo querer ser mejor.

No querrás dormirte en los laureles, así que estarás por el día provocándote para ir un paso más allá contigo y con los demás.

Y todo esto te llevará a un lugar:

Al de estar creando, porqué nunca sentirás que está terminada, la obra de arte jamás vista, TU VIDA.

Apunten, Disparen y No Acierten…

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Nos pegamos la vida queriendo acertar el tiro..

Como bien dice Paulo Coelho en su libro «El camino del arquero» nos pasamos la vida queriendo apuntar bien, pero sobre todo que acertemos el tiro, ya que sabemos que no lo volveremos a intentar de nuevo.

Queremos el éxito, la felicidad, el amor, al primer tiro…Sino ya tiraremos la toalla para no volverlo a intentar más.

Pero luego cuando vemos que alguien ha dado en el blanco que nosotros queríamos dar, en vez de preguntar cómo lo ha hecho, querer que nos enseñe, en definitiva, preguntar cómo lo ha conseguido.. lo echaremos por tierra, lo criticaremos y hasta en alguna ocasión inventaremos algún «bulo» para desprestigiarlo.

¿Pero por qué erramos?

Porqué nuestros intentos no son fuertes, no están enfocados y son débiles. Suelen ser tiros basados en modas, en el de la marca personal, en el del copy, en el del coach… Modas que pensamos que nos harán ser una persona de reputación intachable, con muchos seguidores en Redes y que nos lloverán las ofertas de trabajo…al igual que nos ha dicho nuestro profesor que le pasa a él.

Pero cuando nos damos cuenta que aun habiendo hecho lo que nos decían que teníamos que hacer, no conseguimos resultados, acabamos echando la culpa a los demás, cuando en realidad la has tenido tú mismo.

Pensamos que no habremos cumplido alguna norma , que nos habremos saltado algún paso, que no teníamos la misma actitud que nuestro «mentor», pensamos chorradas…cuando en realmente estábamos haciendo algo en lo que no creíamos de corazón y solamente lo hacíamos por desesperación.

¿Por qué?

Porqué cuando tú lanzas un tiro fuerte, recto, bien equilibrado, transparente y a mayor velocidad es cuando es un tiro basado en tu pasión, en lo que sientes, en lo que quieres y no en lo que los demás dicen que es cool.

Cuando tú lanzas un disparo así, no tienes miedo errar, solo tienes ganas de disfrutar. De disfrutar a dónde te lleva el tiro. Cuando tienes haces lo que no sientes, tienes miedo a dónde te llevará o las consecuencias que tendrá.

Cuando tu lanzas un disparo en el que crees lo haces con el alma, sabiendo que puedes errar, que no puede llegar hasta donde tú querías, pero sería peor no hacerlo sabiendo qué es lo que realmente quieres hacer.

Hablamos de motivación, que la gente va la gente sin pasión. Y desde luego que es así, a pesar de ser verano, las calles de las ciudades están en silencio, la gente no habla, las miradas parecen perdidas y faltan risas.

¿No será que su día a día está falto de motivación y pasión? ¿No será que realmente querrían lanzar el disparo a lo que quieren pero por X o Z no lo hacen?

Cuando haces las cosas desde el alma, sientes que AHORA es el momento para ese disparo. Te podrá llevar al éxito o no, pero siempre te llevará a un lugar diferente al que te encuentras en ese momento. Y no esperaras a jubilarte para dar un tiro que quizá ya no esté esperándote jamás.

Siempre había sido una persona que si no alcanzaba el blanco sentía que era un fracasado. Y estaba muy confundido. Queda muy «coach» pero fue cuando uno cambia la perspectiva de meta por el de camino, el desarrollo es mucho mayor.

Si pensaba en la meta y ni la rozaba en el primer intento, sentía que era un fracasado. Cuando seguía probando diferente métodos para llegar a ella tras las experiencias obtenidas, he conseguido en mi vida metas que jamás pensaría que llegaría a ellas.

La meta es el mayor enemigo del ser humano.

No me considero escritor, no me considero gestor de eventos, no me considero una persona realizada…por qué no he llegado a ninguna meta y echarme a dormir. La vida es un camino que debes recorrer y cada meta que solo una parada para disfrutar y seguir adelante subiendo la cuesta llamada vida.

Cada meta es una parada para reponer fuerzas y seguir. Nunca para dormirte hasta que te llegue el día que te digan que tienes que subir para arriba.

Cuando caminas hacia la meta, jamás olvides lo que hay a tu alrededor. No por tener una meta tienes que estar obsesionado con ella. Yo tenía la obsesión de trabajar en Madrid en el mundo de las finanzas pero fue el darme cuenta por el camino que había otras cosas y disfrutarlas, me llevo a cambiar el rumbo de la meta.

No se trata de enfocarse en una meta como una obsesión sino de disfrutar del camino y dejarte llevar. Lo digo por experiencia propia.

La verdad que no soy futurólogo ni pretendo serlo. ¿Por qué lo digo? Dicen que después del verano, vendrá el invierno como dicen en «Juego de Tronos«. Momentos en los que la incertidumbre será mucho más palpable y que la creatividad será más que nunca necesaria.

Lo sabemos y lo peor de todo es que no haremos caso. Nos centraremos en lo superfluo, en el qué dirán, en el esperar a que «pase todo y sin hacer nada»…

Nos encanta enfocarnos en el «postureo», en lo superfluo, en el tamaño de nuestras redes sociales… cuando realmente lo que queremos expresar a los demás y nos da miedo pedir:

.- Gente de verdad, serenas de corazón. Coherentes.

.- Que aproveche los malo momentos como una oportunidad y no como una decepción.

.- Que sean curiosas y no se dejen de preguntar a pesar de su éxito o del qué dirán.

.- Con pensamiento crítico y no piensen como los demás.

.- Que se arriesguen, se caigan y se levanten mucho más sabios por la experiencia vivida.

.- Que enfoquen su energía en lo que creen y quieren, no en lo que destestan.

En definitiva, todas estas personas tendrán una cosa en común, apuntarán siempre a su blanco con creatividad , originalidad y pasión.

¿Y eso no producirá desarrollo a las personas y con ello a la sociedad?

Con los años, (tengo 43) se van yendo gente de nuestro lado que no quieres, no esperas o esperas. Y cada vez tengo una idea en mente respecto a esa situación:

La vida es el arco que tenemos para enfocar el blanco.

Depende lo que hagas con tu vida, así será el resultado de tus intentos.

Embellece tu arco con tus pasiones y los blancos aparecerán.

Quizá no aciertes a la primera, pero si sabes que es tu blanco, seguirás intentándolo durante disfrutas del camino.

Tú decides.

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¡Cómo nos gusta vivir bloqueados por el miedo!

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Hoy paseando me he dado cuenta:

¡Cómo nos gusta vivir bloqueados por el miedo!

Abres la puerta de casa y de nuevo los atascos forman parte del día a día. El miedo al llegar a un trabajo que odiamos nos hace que nos acordemos de la familia entera del conductor del coche de delante.

Llegamos a una oficina en la que recordamos como eran los primeros días, aquellos días en los que pensábamos que nuestros trabajo por fin sería tenido en cuenta, en la que nos contarían todo lo que pasa y la información correría sin ningún tipo de problema. Y meses después, de todo lo que nos dijeron, nada se ha cumplido. Pero cuando lo digo, siempre me responden lo mismo, tengo que aguantar que ahora con la crisis, ya sabemos como están las cosas..

Llegamos a casa y nos seguimos «cagando» en todo el árbol genealógico del conductor de al lado que nos ha hecho una pirula cuando intentábamos cambiarnos de carril.

Pero en casa la situación sigue igual. Compramos seguidores para nuestro «proyecto personal», para que los demás vean que somos expertos, que crean que sabemos de lo que estamos hablando y que hay gente de todo el mundo, que nos sigue. Todo esto lo hacemos, porque tenemos miedo al esfuerzo, a alcanzar la meta de «experto» mostrando nuestras ideas y nos puedan llamar «locos». Y como tenemos miedo a ser nosotros mismos, preferimos coger el atajo que nos han dicho que nos lleva a la misma meta.

Sin embargo, la cosa no queda ahí. Preferimos aguantar relaciones sentimentales y/o de amistad por el miedo a quedarnos solos. Aguantamos relaciones que lo único que nos hace en «ponernos de los nervios» o «dolor de cabeza». Pero no hacemos nada , porqué preferimos vivir siendo cómplices de nuestra infelicidad que responsables de nuestras acciones y éxitos.

Ya hemos vuelto a la ANTIGUA NORMALIDAD.

Aquella en la que reprimíamos nuestros sentimientos , no vaya a ser que piensen que somos «raros» o vete a saber tú qué.

Seguimos ocultando nuestros deseos porqué en estos momentos, mejor tenerlos ocultos para cuando podamos hacer realidad nuestros anhelos.

Hemos vuelto a la normalidad, a olvidarnos aquellos que decíamos que íbamos a cambiar, a decir todo lo que sentíamos porque pensábamos que mañana quizá ya no íbamos a estar en este mundo, a intentar hacer realidad lo que siempre hemos sentido que debíamos hacer y no aguantar más lo que no soportábamos.

Pero ¿Qué ocurre?

Que ese coraje que teníamos que se nos iba por la boca, era eso, puro postureo.

Ahora que hemos vuelto a la ANTIGUA NORMALIDAD, ya nos hemos olvidado de todo, ya hemos vuelto a nuestro papel de victima en la que echarle la culpa de todo a todo el mundo menos a nosotros mismos.

En el fondo, nos gusta vivir bajo el «yugo» del miedo.

Del miedo a ser nosotros mismos como sabemos que somos y que poca gente conoce. Del miedo a decir lo que sentimos y que nos haría ir por la vida con la cabeza más alta de la que hablamos habitualmente. Del miedo a levantarnos todas las mañanas de la cama camino de un trabajo que no soportamos mientras soñamos qué sería de nosotros si hiciéramos realmente lo que nos apasiona.

Si volver a la «Nueva Normalidad» es volver a renunciar al compromiso con uno mismo, a tener el coraje de hacer y decir lo que siente uno, pase lo que pase, caiga quién caiga…YO NO ME APUNTO.

El mundo es un crítico poco fiable

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Siempre me ha preocupado mucho lo que decían los demás.

Quería saber qué opinaban si hacia tal carrera, si salía el sábado por la noche o si me iba a un viaje o me quedaba en casa.

Reconozco que era una persona indecisa en algunos momentos, pero en realidad lo que me pasaba era que me importaba más la opinión de los demás que la mía propia.

Y hace unos días un amigo me recordaba esos tiempos, en los que siempre estaba preguntando a los demás qué debía hacer por mi salud, por mi felicidad, por mi éxito. Lo que estaba haciendo es creer que el mundo era el mejor crítico que uno puede tener para determinar su valía , su éxito, su felicidad.

A día de hoy, hablamos de desarrollo personal, de hacer oídos sordos a lo que digan los demás, a ser auténticos, a ser creativos y disruptivos… pero si nos fijamos seguimos viendo concursos en televisión que determinan si vales o no vales, si tu libro es bueno o no para alcanzar un premio o si tu cuerpo es ideal o no, para un trofeo.

Creemos que valemos, creemos que sabemos más que los demás,… pero aún así seguimos creyendo que el mundo es el mejor critico para nuestro éxito o nuestro fracaso.

Y no solamente estoy hablando de concursos, sino también de redes sociales. No podemos creer que valemos o no dependiendo de los likes, me gustas o de los comentarios que tengamos. Yo no soy un influencer ni me lo considero, pero llevo más de 10 años escribiendo siempre con la misma filosofía y con la misma idea, escribo para mí. Escribo lo que siento, escribo lo que veo o puedo creer que veo. Siempre lo he hecho así y siempre ( espero ) seguiré haciéndolo así. Y si hay una persona que le gusta lo que hago, se siente comprendida por alguno de mis escritos o libros, eso será aún mayor el éxito.

Pero siempre pienso que el mayor éxito que un ser humano puede y debe disfrutar, es el de ser uno mismo. (pd: sin hacer daño a los demás, recuerda)

Pero los demás no pueden determinar lo que debes hacer o no, cuando realmente sientes que tienes que hacer algo.

Si dejas de hacerlo te arrepentirás toda la vida. Si lo haces, el camino será duro, te lo aseguro, pero siempre con más recompensas personales y profesionales que si no lo hubieras hecho.

Queremos sentirnos queridos por ser nosotros mismos pero seguimos creyendo que si son los demás los que determinan la categoría de nuestras ideas, todo nos irá mucho mejor. Todos conocemos historias de personalidades famosas y no famosas, que si hubieran hecho caso a sus profesores de canto o de cualquier otra asignatura, ahora nos estaríamos perdiendo canciones como las de los Beatles o no estarías disfrutando de la carrera que siempre habías querido hacer y que tu profesora te decía que iba a ser imposible que consiguieras alcanzar.

El mundo es el peor de los jurados y es al que más caso le solemos hacer.

¿Por qué le hacemos caso?

.- Porqué creemos que por ser jurado ya tiene una reputación. Y por jurado estoy diciendo a una persona que tiene más formación que tú, más edad, o que te da más respeto

.- Porqué al creer que tiene más formación, más experiencia, sabrá distinguir lo que es bueno o no para nosotros, nuestra felicidad y futuro.

.- Porqué lo que buscamos es la seguridad de saber que estamos tomando la mejor decisión o la decisión que nos «recomienden» porqué no sufriremos caídas, miedos ni vergüenzas.

.- Porqué en definitiva no confiamos en nosotros mismos. Y creemos más en la confianza de los demás.

Un jurado no puede determinar tu futuro, tu confianza, tu talento o tu pasión.

Un jurado puedes escucharlo con sus recomendaciones, con sus experiencias, con sus miedos o sus éxitos, pero si les crees más que a ti mismo:

.- NO estarás aprendiendo por ti mismo, sino según las recomendaciones de los demás.

.- No estarás desarrollando tu creatividad, sino la mediocridad siendo como la gran mayoría.

.- No te estarás conociendo, sino que cerrarás tu «intuición» y creerás más en los demás que en ti mismo.

Creer más en la opinión del «jurado» que en la tuya misma, es ser uno más cuando podrías ser uno menos en la mediocridad.

Y lo peor de todo, darte cuenta por creer más en los demás que en ti, has estado perdiendo mucho tiempo en tu vida que luego no podrás recuperar.

El mundo es un crítico poco fiable. Confía en ti.

Pero tú decides.

¡Dar tu opinión en este mundo, es estar al nivel de Batman!

De pequeños soñabamos con ser mayores.

¿Para?

Para hacer lo que nos diera la gana, para llegar a casa cuando quisiéramos y decir tacos sin que nuestra madre nos echara la bronca.

¿Pero qué ocurre a día de hoy?

.- Que nos callamos lo que sentimos

.- Que medimos las palabras dependiendo de quien estemos delante.

.- Que hablamos que queremos personas autenticas y luego nosotros no lo somos delante de los demás.

.- Que tenemos miedo a dar nuestras opiniones, perdiendo oportunidades.

Pero eso si, nos cansamos de repetir que hay que ser auténticos, que la vida es una y que pase lo que pase, tenemos que ser nosotros mismos.

¿Pero realmente lo hacemos?

¡NO!.

Nos callamos nuestra opinión porqué no sabemos qué opinión tiene la otra persona y quizá podamos perder una amistad, un amor o una oportunidad profesional.

Nos callamos lo que realmente opinamos y luego llegamos a casa pensamos que «imbéciles» hemos sido porqué no hemos hecho ni dicho lo que realmente sentíamos.

Nos callamos lo que nos hubiera gustado decir a esa persona porqué había que tener «la fiesta en paz».

Y mientras nos seguimos callando, nuestra felicidad desaparece y nuestra rabia aumenta.

¿Por qué nos callamos lo que realmente opinamos o queremos decir?

PORQUÉ NOS SIGUE IMPORTANDO MÁS LA OPINIÓN DE LOS DEMÁS QUE LA NUESTRA PROPIA.

Seamos sinceros, hablamos mucho de transparencia , de dar nuestra «luz» a los demás, de gritar que somos felices digan lo que digan a los demás… cuando en realidad lo que tenemos es miedo a que nos señalen como «raros» porqué nos sentimos felices, por nuestras ideas pueden causar «molestias» a nuestro grupo de siempre o que el «grupo familiar» no será tan ideal cuando expongamos lo que sentimos.

Diremos que lo diremos pero nos siguen importando más lo que dirán que lo que realmente nosotros queremos decir o expresar. Pero eso si, hay que ser felices. ¿Pero cómo vas a conseguirlo si estás haciendo de primeras algo contrario a tu propia felicidad?

Nos quejamos de que no hemos dicho lo que esa persona necesitaba que alguien le dijera, no decimos lo que nos pasa no vayan a pensar que estamos «mal» de la cabeza por ver la realidad como los demás no la ven… Y todo ello porqué pensamos que nos podremos quedar solos, sin amigos, infelices….

Ser felices no es tener 168.000 amigos en Instagram comprados creyendo que todos son «amigos» nuestros y que aceptan y comprenden nuestras necesidades e ideas.

Vivimos en una sociedad en la que creemos que cuánta más gente conocemos (que no es lo mismo que amigos), más felices somos, más éxito tenemos y más nos reconocerán por la calle.

Como bien dice una persona importante para mí, «Conocidos muchos, ¿amigos? con los dedos de una mano y sobran dedos».

Son personas con las que podemos hablar, escuchar, recibir mensajes que seguro no nos gustarán, pero ellos lo hacen por nuestro bien, porqué quieren lo mejor para nosotros. Al igual que nosotros podemos ser nosotros mismos con ellos y siempre abunda el respeto, la confianza y el agradecimiento.

Pero a día de hoy «pseudo-amigos» hay muchos, pero cuando sientes la necesidad por cariño que tú crees, de decirle algo y no lo «acepta» bien ( siempre con respeto ), la mayoría de ellos, se marchan. Te critican diciendo quién eres tú para decir lo que has dicho…Solo una persona que pensaba que era tu amigo, que sentía que podía ser ella misma contigo y ya hemos visto que no ha sido así.

¿A quién no le ha pasado alguna vez?

Vivimos en un mundo en el que dar tu opinión sincera, es tener más valor que Batman. Ya que no sabes por dónde te puede salir el tiro. Pero cada día creo más que estas personas no son Batman, llevan por bandera uno de los valores que tanto se habla hoy en día, COHERENCIA.

La coherencia es difícil en este mundo de presiones pero te da una gran recompensa, que la gente que te rodea, será poca, pero siempre será de verdad.

Y si quieres un consejo:

Dónde te sientas Batman a la hora de dar tu opinión, ahí no está tu lugar.

¡Si no estás conmigo, estás contra mi!

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De pequeños nos quejábamos de que nuestro mejor amigo se había ido con otro a su casa a jugar a la Play, que Luis se había ennoviado con la chica que siempre nos había gustado o que nuestra hermana nos había quitado el bocadillo de Nocilla con el que tanto habíamos soñado durante todo el día…

Ya podía ser quien fuera, ya podría haber pasado una tontería que siempre decíamos:

«Si no está con nosotros, está contra nosotros».

Y de fondo si había personas mayores, siempre había una persona mayor acaba diciendo algo así:

«No está en contra de ti, la vida son situaciones, estás enfadado por algo que no que es así, tienes que preguntarle antes de decir nada…» Y tú ibas y al instante te abrazabas con tu gran amigo que habías repudiado porqué se había ido a casa de tu «archienemigo» a jugar con él.

Y no soy ningún abuelo cebolleta, solo tengo unos preciosos 42 años, pero yo he vivido en primera persona y lo he visto, que por cualquier tontería, los niños repudian en un segundo a lo que antes amaban con locura. Y todo porqué creían que al no haber superado sus expectativas o deseos, ya están en contra de ellos.

Nos reíamos de la situación al ver que era una tontería e intentábamos al instante reconciliarnos con la persona.

¿Pero qué pasa a día de hoy?

Que si no estás conmigo, estás contra de mi, se lleva a limites insospechados.

Si no estás de acuerdo con mi opinión, no podemos ser amigos.

Si me rebates mi opinión, ya no podremos quedar más.

Si dudas de lo que te estoy diciendo, es que ya no podremos ser amigos.

Si no estás de acuerdo con lo que hago, tendrás que irte de la empresa.

Si me dices algo que no quería escuchar, es que estás contra de mi y no aplaudir lo que hago o cómo pienso.

Si no dices lo que quiero oír, ya no te volveré a llamar más.

SI pones en duda mi forma de vivir sabiendo que está dañando mi vida, es que no eres mi amigo.

Si crees que mis publicaciones no son verdad, es que no tienes que formar parte de mi «familia virtual».

Y ya no buscamos reconciliarnos con la persona en cuestión, ya la desterramos de nuestra vida. Ya no queremos saber nada de ella.

Fuera, Out, Finito, a la mierda…

Estamos llevando nuestro radicalismo a niveles insospechados, solo consiguiendo una cosa que nos enfrentemos unos a otros cuando a veces ni siquiera sabemos porqué estamos enfadados por esa persona.

Vivimos en una sociedad «calentada» por la industria de la felicidad. Una industria en la que solo debes mostrar la parte buena de tu vida, la de tus éxitos, parejas, eventos que asistes o éxitos que alcanzas…y aunque sean inventados, también debes mostrar. En la que se nos dice que hay que dudar de las creencias que nos han llevado al «hoyo» pero cuando ponen en duda nuestras creencias políticas, de vida o religiosas, vamos a muerte en contra de esa persona.

Pero eso si, que no se duda que somos personas empáticas, que somos creativas, que sabemos que tenemos que dar «feedback» o que seguimos a rajatabla la guía de nuestro gurú espiritual y meditamos de 8 a 9 todos los días del año.

¿Por qué no dejamos de ser tan hipócritas? ¿Por qué no dejamos de tener compasión por lo que vemos en la televisión y luego nos cagamos en los muertos del vecino que nos ha llevado la contraria?

Somos una sociedad de contradicciones que dice que necesitamos ser una sociedad mejor orientada a un bien común. El bien común el nuestro y si podemos joder al vecino, MEJOR.

Hablamos de creatividad pero no aceptamos las ideas que sean diferentes a las nuestras.

Hablamos de empatía pero creemos que los problemas de los demás son inventados o nos importan una mierda, porque nuestros problemas siempre son mas grandes y gordos que los demás.

Hablamos de aportar valor pero si ganamos seguidores para nuestras redes sociales desde el hospital o comprándolos Pues mejor oye.

Hablamos de autenticidad, de que queremos personas originales, transparentes… pero que no «toquen mi mundo, mis ideas» que son las que me han hecho feliz hasta la fecha.

Y entonces, ¿Cómo vamos a cambiar si creemos que lo nuestro es lo mejor, aunque mintamos sobre nuestra realidad? ¿Cómo vamos a querer transparencia si nosotros mismos no la queremos ni la damos? ¿Cómo vamos a desarrollarnos si solo pensamos que nuestro «mundo» es el único y el mejor? ¿Cómo vamos a solucionar problemas que tenemos si solo creemos que nosotros tenemos la razón?

¿El mejor método contra los gurús del humo y la mediocridad?

.- Bajarnos del «burro» de que nuestro mundo es el único y el mejor.

.- Dudar de todo empezando por nosotros mismos y mucho menos creer que los demás tienen la razón para así nosotros no pensar.

.- Humildad. Sin humildad nadie avanza, solo se estanca.

.- Pero sobre todo preguntarse: ¿Y si tiene razón que no estoy en lo correcto? Una pregunta que te llevará a un camino continuo de aprendizaje.

No todos que están contra de ti debes ponerles en contra tuya, sino aprender de la situación vivida.

La verdad no es propia, la verdad siempre es diversa. Y de ella siempre aprendes, si quieres.

¿Qué es lo que queremos? ¡LA VIDA PERFECTA!

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¿Qué hacemos en este mundo?

Buscar desesperadamente una vida perfecta.

Me gusta ir a las librerías a ver las novedades de las editoriales. Y hoy tras ir a una de ellas, me ha venido una pregunta:

¿Qué es lo que realmente buscamos en un libro? Pero podríamos decir también en una conferencia, en un video de Instagram o en en un curso exprés de felicidad….

BUSCAMOS UNA VIDA PERFECTA.

Quizá lleve más de 10 años escribiendo, viendo conferencias, publicidad de cursos y todos ( o una gran mayoría) tienen cosas parecidas a estas:

.- EL no miedo.

.- Una felicidad absoluta

.- Éxito garantizado

.- La vida de tus sueños a tu alcance.

.- Alcanzar la paz.

.- Los hábitos que iluminarán tu vida…

Y yo fui el primero que me leía todo y acudía a todo con el único propósito de seguir las pautas que me llevarían a una vida perfecta…..a una vida con hábitos saludables, con una felicidad infinita, con una marca personal impecable y sobre todo una vida llena de éxitos.

¿Pero qué produce toda está obsesión?

Frustración y Ansiedad.

Ansiedad porqué sientes que si se te olvida un paso o no has dicho un número de veces las palabras adecuadas, el coche que deseabas ya no podrá volver a ti y tendrás que empezar.

Frustración porqué sientes que pasa el tiempo y no consigues lo que te han dicho que deberías conseguir en un número determinado de tiempo o de días.

La necesidad de aparentar que aunque no sea así, que la vida te va de «pm», que mucha gente te sigue por tus consejos ( aunque rezas todo el día para que se den cuenta que son seguidores comprados). Por no hablar de la gente que un día critica una cosa pero al día siguiente la ensalza porqué es lo que está de moda.

Intentar alcanzar una «vida perfecta» solo genera más infelicidad, frustración y ansiedad. Pero lo peor de todo, MENTIRNOS A NOSOTROS MISMOS.

En definitiva, ¿una vida perfecta es una vida feliz? ¿Pero una vida feliz según los estereotipos que nos quieren imponer o según uno mismo?

Durante mucho tiempo pensé que una vida feliz, era lo que decían los demás que debía ser una vida perfecta. Y así me iba, de culo y cuesta abajo.

¿Qué los libros de «autoayuda» pueden dar una «bofetada» a tiempo y hacerte ver cosas que no quieres ver y que sabes que son verdad? ¡DESDE LUEGO!.

Pero no olvides, que como los «expertos» en nutrición, que un día te dicen que una copia de vino es buena para tu salud y al día siguiente que es lo peor del mundo, aquí también pasa. Así que ten siempre tu pensamiento crítico en modo alerta.

Es decir, no creas nada sin antes haberlo puesto por ti mismo en marcha. Porqué lo que a uno le sirvió quizá a ti no. O lo mejor de todo, quizá tú puedes mejorar ese proceso habiéndolo puesto antes en marcha. ¡No lo olvides!.

Seguro que te habrás encontrado personas que su vocabulario está formado por frases de otras personas o solo te hablan de las experiencias tenidas con tal libro o cual formación. Hablan según tal escritor, tal formador o quieren ser como tal persona porque lo que quieren es «alcanzar» esa vida perfecta que dice tener esa persona que siguen. ( Muchas personas que dicen o aparentan tener una vida «perfecta» te aseguro por experiencia en primera persona que no la tienen, ni mucho menos ).

Y al encontrarme con estas personas son un ejemplo de una visión de la vida que tengo, NO VIVIMOS NUESTRA VIDA, QUEREMOS INTENTAR VIVIR LA VIDA DE LOS DEMÁS.

Queremos ser como tal, actuar como cual y sonreír como la diva del momento….Pero eso si, que no falte ni haga falta decir, que nosotros somos diferentes, únicos y auténticos.

Lo único que estamos haciendo es «huir de nosotros mismos».

Vuelvo a repetir, ¿Qué ayudan los libros de «autoayuda»? desde luego pero si tenemos PENSAMIENTO CRÍTICO.

Ese pensamiento que nos hace indagar en lo que queremos saber, que nos hace ir más allá de dónde estábamos acostumbrados a ir pero sobre todo sabiendo, QUE NADIE TIENE LA VERDAD ABSOLUTA.

¿Por qué creemos ciegamente en muchas personas?

Porqué nos da miedo pensar, sentir y crear. Pero eso si, que no nos insulten si nos dicen que nosotros no somos creativos y que seguimos la corriente, eso que no nos lo digan.

No pensamos porqué creemos que nos llevarán al éxito de forma rápida e indolora. Y eso de pensar, produce mucho sudor y lagrimas.

No sentimos porqué duele. Así que es mejor repetir como «cotorras» frases sin dudar de ellas.

No creamos porqué el camino será largo. Y no tenemos tiempo ya que queremos la vida «perfecta» que los demás dicen que ya tienen y nosotros, NO.

Pero sobre todo no hacemos nada de sentir, pensar o crear, porqué ser uno mismo, en la realidad, es muy doloroso. El salirte de lo establecido, el caminar solo en un camino que nunca habías recorrido, el no saber qué te vas a encontrar y quizá no encontrar lo que soñabas, duele mucho. Y lo reconozco, pero te aseguro que con el tiempo, es lo que mejores resultados da y sobre todo, de verdad.

Lo único que hacemos siguiendo modas, tendencias, miedos y «placebos exprés» es frustrarnos y no alcanzar lo que realmente está hecho para nosotros, NUESTRA PAZ.

Nuestra vida perfecta existe pero solamente la alcanzarás cuando encuentres tu PAZ…

… Cuando te vayas a dormir a la cama con la conciencia tranquila porqué has hecho y dicho lo que TÚ SENTIAS que tenías que hacer y decir.

… Cuando te relaciones con los demás desde tu VERDAD pero sobre todo sabiendo que no la tienes al 100% contigo y que hay tantos mundos diferentes como personas hay en el planeta.

…Cuando reconozcas que te puedes haber confundido y preguntas cómo se pueden hacer mejor las cosas.

..Cuando vas por la calle con la cabeza alta y no por ego sino por orgullo de saber quién eres de verdad y mostrarte sin mascaras ni disfraces ante los demás.

… Cuando sabes que no siempre serás feliz, que las caídas están ahí para aprender de ellas y no para rebozarte en ellas como cochino, que la gente viene y va, que muchos no son los que dicen ser o que algunos te querrán por su interés y luego «adiós y muy buenas» o que «no existen» las vidas perfectas de Instagram…

La vida perfecta existe. ¿Qué debes hacer?

. Nunca huir de ti.

. Aprende, lee, se curioso, pero ante todo pensamiento critico.

. Y saber que la vida perfecta sin miedo, sin esfuerzo, sin hacer nada, con una felicidad continua… NO EXISTE NI EXISTIRÁ.

.- Y mucha acción por tu parte, sin acción nunca habrá reacción.

Cuando sepas todas estas cosas y muchas más que te ocurrirán, sorprenderán y te harán mejor… Es cuando te irás a dormir sabiendo que has alcanzado tu Paz, TU VIDA PERFECTA.

Todos tenemos un cajón de «cosas que nunca he dicho».

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Todos tenemos un cajón «de cosas que nunca hemos dicho«.

Un cajón compuesto por:

Por cosas que nunca hemos dicho a nuestros amigos..

Por cosas que nunca hemos dicho ni mucho menos a nuestra familia o hermanos

Por cosas que nunca hemos dicho a nuestro jefe…

Por cosas que nunca hemos dicho ni a nuestro mejor amigo o amiga…

Por cosas que nunca hemos dicho y que quizá nunca diremos…

Sé que mucha gente, gurús del desarrollo personal, que no hay que guardarse nada, que hay que ser transparentes…. Y estoy de acuerdo, si eso que te estás guardando te está haciendo daño en tu día a día.

¿Si no? Me parece algo perfecto.

¿Por qué?

.- Porqué todo aquello que te guardas, viene de una experiencia que has vivido tú y que quieres guardar para ti.

. Viene de un aprendizaje que querías vivir tú o que surgió sin esperarlo.

.- Porqué vivimos en una sociedad que parece que si no cuentas todo, no retransmites todo lo que haces , no eres una persona de éxito, no conseguirás ser alguien importante. Es decir, importa más el aparentar que estás haciendo algo, que realmente el vivirlo y añadirlo a tus experiencias.

.- Porqué quizá te has salido de lo establecido y has hecho algo que querías hacer por ti. Descubrir, sentir, ser curioso… algo que en estos momentos, si no sigues los «patrones» establecidos como normales y coherentes, no eres una persona de «bien». ¿Y hacer lo que uno siente, no es felicidad?

Nos quejamos de que los niños «mientan» cuando sabemos que han hecho una «travesura». Les decimos que siempre tienen que decir la verdad porqué sino el castigo será mucho más grande. Pero eso si, mientras tanto, nosotros seguimos ocultando cosas que serían «perjudiciales» para nuestra reputación si salieran a la luz.

Y estamos muy equivocados.

Lo que has hecho y vivido, ha sido porqué tú has querido.

Lo que ocultas, seguro que es para ti una experiencia que querías sentir.

Lo que no quieres que se sepa, eres tú, es cómo piensas, es tu felicidad. Pero te avergüenzas de ti mismo y por eso prefieres que no se sepa.

Pero mientras buscamos en libros y congresos, qué es eso de la felicidad y como fabricarla. Y mientras, has estado «llenando» tu cajón de cosas que nos has dicho, de cosas que realmente te hacen feliz. ¿O no sonríes cuando las recuerdas?

Eso es felicidad. Eso eres tú.

¡No necesitas nada más, ya lo has encontrado en ese cajón!.

Todos tenemos un cajón «de cosas que nunca hemos dicho» que tenemos como algo secreto y oscuro. Cuando en muchos casos, lo que contiene ese cajón es nuestra felicidad que nos da miedo mostrar.

¿Y qué contiene tu cajón de las «cosas que nunca he dicho»?