¡¡Todos somos yonkis de algo!!

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“La adicción comienza con la esperanza de que algo “allá afuera” pueda llenar instantáneamente el vacío interior” decía Jean Kilbourne.

Somos una sociedad hipocrita.

Nos tiramos los pelos, aplaudimos y nos lamentamos, compadecemos cuando alguien expresa en medios de comunicación que tiene una adicción a algo.

La miramos con “ojos de cordero degollado” y deseamos que su recuperación sea pronto.

Pero mientras tanto, si le preguntas a alguien: ¿A qué es adicto?. Seguro que la respuesta suele empezar con algo parecido así:

“¿Yo? A nada…”

Una reflexión que me ha hecho pensar, que TODOS somos adictos a algo en la vida.

Y no estoy hablando a no esperar a que la cuenta atrás de la plataforma digital termine cuando estamos enganchados al último capitulo de tu serie favorita. De eso no estoy hablando.

A todos nos ha pasado eso alguna vez. Pero yo estoy hablando de eso de lo que crees que no estás enganchando, lo que los demás te lo dirían y responderías: “¿YO? Imposible.” O aquella cosa que lo sabes y te da miedo reconocer en público.

Os pongo varios ejemplos:

.- Persona que solo quiere que aumente sus seguidores en redes sociales. Recomendando que todas acciones que se realicen sean a través de dicha red, como así lo exige.

.- Persona que solo acepta entrevistas si a cambio ve un retorno. Si no las rechaza gustosamente.

.- Persona que cuando rechazan la propuesta a sus ideas, ya se han olvidado para siempre de la otra persona.

.- Personas que están enganchados a tener pareja. Olvidándose completamente de personas que han estado en su vida durante años, solo por su felicidad “eventual”.

.- Personas que tienen pareja por “aparentar” pero están enganchados a la infidelidad a pesar de tener pareja “feliz”.

Yo siempre lo he dicho y lo reconozco, fui un yonqui haciendo lo que me decían los demás, para “sentirme parte del grupo”.

¿Y tú?

Porqué todo los somos en algo.

Adictos a que nos aplaudan por lo que hagamos , a la repercusión por el método que sea en redes sociales, a estar rodeado de gente a pesar que nos sintamos solos, como decía en un post anterior, al morbo que nos pillen manteniendo otra relación extra-conyugal, adictos a tener pareja por miedo a la soledad… O la peor de las adicciones para mí, no hacer lo que quieres hacer, no vayan a pensar algo los demás..

Todos somos adictos a algo. Otra cosa totalmente diferente es que queramos reconocerlo.

Y sobre todo porque estamos en una sociedad, en el que parece que reconocer algo, es darle poder a los demás sobre nosotros mismos. Cuando en realidad es al contrario. Nos estamos dando poder a nosotros mismos.

¿Por qué somos adictos a este tipo de situaciones?

Porque tenemos miedo a reconocernos delante de un espejo.

A reconocer que no somos felices con esa pareja, pero por las apariencias, hay que seguir manteniendo la “mentira”.

A reconocer que seguramente seríamos más felices haciendo otra cosa, que no estirando el “chicle” de la profesión de moda que tenemos

A reconocer que no somos la persona que aparentamos ser delante de los demás y lo único que hacemos es quererlos tener “controlados” para que no se den cuenta que no somos quienes aparentamos ser.

A reconocer que somos unas personas envidiosas y lo que realmente hacemos, es mentir a los demás para que no se vayan con otras personas de la “competencia”.

Hay un mundo “sórdido” de adicciones, que lo único que nos provoca es daño. En algunos casos daño físico, pero en otros , provoca una disonancia entre quienes aparentamos ser y quienes somos de verdad.

Te puedo decir muchas cosas, te puedo dar tips, pero realmente si tú no quieres cambiar la vida, que sabes que estas llevando y que te hace llorar por las noches cuando nadie te ve, ¿Qué puedo decirte yo?

¡¡NADA!!.

Pero si quieres una recomendación,

¡¡A LARGO PLAZO TE HARÁ MÁS DAÑO LO QUE A CORTO PLAZO TE ESTÁ DANDO “BENEFICIOS!!.

¿Y tú de qué eres yonqui?

¡¡10 Mandamientos para un Inadaptado!!

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Siempre me identifiqué con los inadaptados“, decía Stephan Jenkins

Echando la vista atrás, muchos de los problemas que viví durante mi infancia y adolescencia, desde hace tiempo he podido ponerles un nombre, INADAPTADO.

Ahora me doy cuenta que me sentía así. Como una persona que iba viendo la realidad de una manera diferente a los demás, que actuaba de manera diferente a lo que esperaban los demás y eso me producía muchos problemas.

Lo que me pasaba era que intentaba encajar, como “buen niño”, en un lugar llamado sociedad. Dejando a un lado lo que yo sentía, quería, intentaba hacer lo que los demás deseaban, de buena intención para mí. Y esa fricción siempre produce, grandes desajustes.

Me costó muchos años y aún a día de hoy, como todos ,sigo reinventándome, conociéndome y sorprendiéndome de muchas cosas. Pero eso sí, cada día durmiendo mucho mejor y a pierna suelta. Algo que no pasaba años atrás.

Cuando alguien se salía de lo establecido, de la raya o no hacían lo que esperaban los demás que hiciera, lo tildaban de inadaptado. Creo que a día de hoy, el perfil de crítico, es más imprescindible y necesario que nunca.

Ha llegado la pandemia y mucha gente, el parar, en el fondo le ha venido de perlas. Aunque no lo digan delante los demás, por miedo que le llamen inadaptado, se han dado cuenta de muchas cosas:

.- La falta de respeto que nos tenemos entre nosotros mismos. Obviando que somos personas que ante todo merecemos un respeto, sobrepasamos esa línea al primer segundo si sentimos que nuestras ideas no se van a imponer o nuestro ego va a salir dañado.

.- La informalidad de las personas a la hora de dar su palabra.

.- Que hay personas que si mimetizan con las tendencias y modas que haya en la sociedad. De manera que ni el gecko de Madagascar lo hace más rapido cuando se siente en peligro. Si tienen que hacer lo que sea, para que los demás lo “acepten”, lo hace.

.- Que vivimos en una sociedad de entretenimiento. En la que no queremos que los demás piensen, que no sientan, sino adormecerlos. Y si alguien se sale de lo establecido, sino entra a ClubHouse, no tiene redes sociales o Whatsapp, es un inadaptado.

.- Somos zombies. Y no es la primera vez que lo expongo en este portal. Por las calles de mi ciudad, no oyes a la gente hablar. Como mucho, el único ruido que oyes es el del motor de alguna moto o el vendedor de los cupones diciendo que va a dar el gran premio de la noche. Pero por lo demás, NO HAY RUIDO. La gente no habla entre ella. Está mirando los móviles aunque hayan pasado meses sin verse. Y como buenos zombies , vamos a lo que nos dicen que nos dará felicidad instantánea, rápida e indolora.

.- Aplaudimos a los triunfadores que son afines al sistema. A los que se salen de lo establecido, los criticamos. Pero eso si, luego cuando han conseguido algún éxito memorable, los aplaudimos diciendo que nosotros creíamos en ellos desde el principio.

.- Somos seres replicantes. Obviamos lo que queremos, nuestras ideas, por seguir lo que dicen los demás que es la tendencia del futuro. Y pasada esa moda, seguiremos la que la siguiente temporada esté. Pero mientras tanto, nuestras ideas, nuestra marca, la estaremos dejando escondida, no vayan a decirnos que somos unos inadaptados.

.- Preferimos ser un plagio de la persona de éxito, que ser nosotros mismos.

La gente se está cansando. Se está dando cuenta que la ética que nos reclamaban al ser seres humanos, los demás no la tenían. Que la felicidad que nos promulgaban que era el consumismo, no es tal cual. Que no se disfruta con un solo éxito y que la avaricia es la única herramienta para la fama y la felicidad.

Si te encuentras en alguna de las situaciones que he referenciado anteriormente, tranquilo, te llamarán inadaptado. Pero estás en el buen camino. Estás en tu camino, no en el camino que los demás “recomiendan” que es bueno para ti.

¿Quieres saber qué guía seguir si te sientes así? A continuación te dejo un decálogo que si lo hubiera conocido antes, muchas cosas hubieran cambiando en mi vida:

NO AISLARSE

Cuando nos sentimos diferentes, nos aislamos. Ya no solo los demás nos harán sentirnos diferentes, los niños son muy cabrones, sino los cuchilleos de las oficinas, también son muy dañinos cuando somos mayores, sino que al final nosotros también nos sentimos diferentes. Llegando a pensar que el problema es nuestro, que tenemos que cambiar u ocultar quienes somos de verdad.

No te ocultes, muestrate como eres, lo que quieres, lo que haces. ¿Por qué te tienes que aislar? ¡¡SOLO ERES UNA PERSONA AUTENTICA!!

BUSCAR RESPALDO

Si antes te digo que no te aísles, ahora te propongo que busques gentes como tú.

Busca gente que piense como tú, que tenga las mismas inquietudes, la misma forma de pensar. Si, se que estarás pensando que quizá te alejes de otra gente que ha estado muchos años junto a ti, pero recuerda, es tu felicidad, es tu vida. ¿Para qué estar con gente que no te quieren por quién eres sino por quién deseas que te conviertas?

ELUDIR RELACIONES CON REACCIONARIOS

A día de hoy estamos viendo, que no se puede hablar con los demás. Si hablas de ciertos temas, piensan que eres un inadaptado, que te pasa algo, que si tienes algún problema por no ver el mundo como lo ven ellos.

¿Y te merece la pena seguir así?

Te lo repito, no olvides que se trata de tu vida, de tu felicidad.

LIMITAR LOS CONTACTOS CON LOS ALIENADOS

No estoy diciendo que dejes de hablar con tus familiares que no respetan tu forma de pensar, de hacer las cosas. Si puedes limitar el contacto con tu cuñado que siempre quiere estar por encima de ti con sus opiniones, ¿Por qué no hacerlo?

No quiere decir que no lo quieras, sino que estas limitando tus apariciones con él.

DOSIFICAR LA INFORMACIÓN PERIODISTICA

Los fines de semana solo veo Netflix. Y a la hora de comer intento ver otras cosas.

Hemos pasado del estar informados estar intoxicados de tanta información.

Infórmate al despertar mientras desayunas y durante el día sigue tu camino.

AUMENTAR LA FRECUENCIA DE EXPERIENCIAS GRATIFICANTES

Se que pensaras que es de ser egoísta. Que tenemos que darnos a los demás, que es de ser mal ser humano. Pero estamos muy equivocados.

Reserva tiempo para ti, vete a ver una exposición, una pelicula de cine, a tomar un trozo de tarta aunque nadie quiera acompañarte.

Por ser un inadaptado no significa que no te debas cuidar y mimar.

INCREMENTAR LAS ACTIVIDAD DE AUTOCONSTRUCCIÓN

No olvides de leer, de alimentar tu creatividad, de acudir a exposiciones que te interesan…En definitiva, de alimentar siempre tu pensamiento critico.

ASUMIR EL NUEVO ESCENARIO SOCIAL POR IRREVERSIBLE

Muchas de las frustraciones que veo en la gente y en mi ocurrían, era que intentaban cambiar el mundo. Que los demás lo entendieran y hasta se unieran a su bando, cuando en realidad lo único que hacían era producir más frustración.

El mundo como es y una persona sola no lo puede cambiar. Si una persona no quiere cambiar, no lo hará por mucho que le ofrezcas los beneficios de tu “mundo”. Así que asume que las cosas son así por mucho que se dijeran en marzo, que con el confinamiento, el mundo iba a cambiar. Ya hemos visto que no es así.

Se líder de tu vida, cambia tu vida y acción tras acción, irás inspirando a los demás y cambiando tu comunidad.

REGULA TU EMPATIA

Hemos pasado de hablar que tenemos que ser empáticos a que demasiada empatía nos hace daño. Nos gusta ir a los extremos.

Nos dicen que tenemos que ser empáticos, que tenemos que ponernos en la piel de los demás (algo que nunca llegaremos a conseguir al 100%).

No sabemos controlar nuestras emociones y cuando nos intentamos poner en la piel de otra persona, acabamos haciendo su problema nuestro.

Gestiona tu empatía, porque sino acabaras mal tú.

CONOCER COMO LO HICIERON OTROS.

Siempre he dicho que tengo una serie de personas que considero mis mentores. Con el paso del tiempo se van sumando unas y otras yéndose, porque los proyectos e inquietudes cambian. Pero todos ellos me enseñan cosas de cómo lo hicieron cosas que yo quiero hacer o aprender.

Esos mentores también fueron unos inadaptados en un principio. Ahora son inspiración para otras personas. Buscalos, aprende de ellos, pregúntales si tienes oportunidad. Mi experiencia dice que aprender de ellos es mucho mejor que cualquier master de una universidad guay.

Pero sobre todo no olvides una cosa, no eres una inadaptado. Eso es una opinión de los demás. Simplemente eres una persona que por fin, se está dando cuenta de quién es. Y eso es el principio de tu felicidad y éxito en la vida.

Si te sientes un inadaptado más, te recomiendo el libro de Norberto Chaves, “Inadaptado“-

¿Lo más transgresor?…UNA BUENA CONVERSACIÓN!!

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Si el contenido es el rey, la conversación es la reina” dice John Munsell.

¿Quieres saber lo que te hará más feliz? ¿Quieres saber qué te llevaría al éxito inmediato? ¿Quieres saber qué te haría más “cool” delante de los amigos?

SABER MANTENER UNA CONVERSACIÓN.

Mira si me vienes diciendo que ahora no mantenemos conversaciones por la mascarilla, ES UNA EXCUSA BARATA. Una conversación es el método más rapido e infalible contra la incertidumbre, término tan manido en estos momentos.

Pensamos que ya habrá tiempo de tener esa conversación con esa persona, de decirle lo que sentimos, de lo que la queremos o que no somos quién para meternos en su vida a pesar de que la veamos mal. Y luego, de un día a para otro, ya no se podrá celebrar.

¿Y ahora qué hacemos? Lamentarnos y fustigarnos, pensando que somos tontos por no haber tenido el valor de provocar esa conversación. Porqué podrás decir que no tenías tiempo, que te venía mal y luego ya te olvidaste o vete a saber las excusas que te pondrás,… en definitiva, no tenías valor para esa conversación. Y ahora ya nunca podrás realizarla.

Cada día creo que hemos perdido el noble arte de la conversación como bien dice Santiago Álvarez de Mon, en su libro “Las conversaciones que no tenemos. Filosofía del Encuentro”. (Libro que recomiendo y esencial par estos momentos).

Una conversación es un lugar de encuentro con los demás, donde nos cambia y les cambia a los demás para siempre. ¿Qué bonito, verdad? Pero a día de hoy es algo casi imposible.

Tienes miedo a mantener una conversación con alguien que no conoces, no vaya a ser que el tema que vayas a sacar le pueda molestar o responda de forma “airada” peor que un hooligan cuando pierde su equipo de fútbol. No es al primera vez, ni tampoco será la última que oigo frases como: “Yo ya no hablo de todos los temas, no sé cómo me va a responder la otra persona. Sé que si hablo con esta persona de este tema, la tendré varios días enfadada conmigo..”

¿O no conoces a alguien así?

Vivimos unos momentos en los que no podemos hablar de todo con todos, porque estamos muy “susceptibles”. Y lo único que provoca, que una conversación en vez de ser un centro de creatividad, de ideas, de generación de pensamiento crítico, de flexibilidad y de curiosidad, se acabe convirtiendo en algo “muy peligroso”. Provocando que solamente hablemos con personas que tienen nuestras mismas “ideas” o que no se van a enfadar si mostramos una idea diferente a la suya.

Dícese de gente normal, como así también “gurús” que cuando rebates sus ideas con ideas, a pesar de hablar de felicidad, el amor, el buen rollo y demás, dejan de hablarte. Principalmente no vaya a ser que se den cuenta los demás, que lo que promulgan no se lo aplican a ellos mismos.

Si ya no puedo hablar con personas a las que se considera “expertas” o sabías, de las que aprender, ¿De quién aprendo?

Porque pensamos que una conversación es hablar de nosotros sin parar, no dañando nuestro ego y deseando que nos aplaudan. Cuando una verdadera conversación, no trata de eso.

Una verdadera conversación es siempre honesta, libre, sincera.. Pero a día de hoy cuando encontramos a una persona sincera, lo primero que le decimos es: “No seas tan sincero, que te puede salir más caro que beneficioso”: Y si hacemos caso, ¿Cuándo habrá una conversación sincera si nos callamos lo que pensamos o sentimos? Nunca o cuando la “mochila” de las emociones sea ya imposible de arrastrar.

En marzo se nos llenaba la boca hablando de muchas cosas, que a día de hoy, un año después, volvemos a repetir y a olvidarnos de esos buenos deseos que teníamos.

A día de hoy, somos quienes somos, gracias a la suma de muchas conversaciones que hemos tenido a lo largo de nuestra vida. Unas surgieron por azar, otras las provocamos nosotros y otras muchas, aunque al principio no quisiéramos tenerlas, transformaron nuestra vida.

Pero antes de todas ellas, las conversaciones más importantes, son las que tienes contigo mismo. Algo que también nos da miedo afrontar pero que siempre son necesarias para nuestro devenir personal o profesional.

Una conversación conmigo mismo determinó apostar por mí y mi felicidad, dejando de lado años de creencias y miedos. O decir adiós a relaciones de años que realmente solo me aportaban mentiras y no tranquilidad.

Pero esas conversaciones contigo, al igual que tienes que con los demás, tienen que ser con preguntas que solo acepten respuestas honestas, sinceras y claras. Sino no existe una conversación, un plan de futuro a implementar. Pero a día de hoy, preguntarle a la otra persona “¿Qué tal estas?”, ya lo consideramos que hemos conversado con él, perdiendo muchos matices y cosas por no preguntar de una forma más atinada.

Hemos perdido el arte de conversar porque tenemos miedo a que descubran que no somos lo que promulgábamos ser. Me da igual las redes sociales, el éxito o lo que quieras, pero no nos relacionamos entre personas, nos relacionamos entre mascaras. Y es muy fácil, luego te enteras pasado el tiempo que una persona se ha suicidado, que lo está pasando mal, que le ha pasado cualquier cosa y no ha tenido el valor de contártelo a ti, a pesar de la confianza que teníais. Te preguntas, ¿Y por qué no me lo dijo?. La respuesta es fácil, quería mantener las apariencias. Y así somos.

Las redes sociales se llenaron tras el documental de Pau Dones. Todos hablando del amor, de la felicidad, del vivir. Pero me gustaría saber cuántas de esas personas, dieron un primer paso tras su visualización. Porqué para empezar a vivir no es compartir imágenes de una entrevista, para empezar a vivir, hay que tener una conversación sincera con uno mismo. Quizá las respuestas que recibas, son que estás viviendo la vida que deseas, Pero si no te gustan las respuestas que obtienes, quiere decir todo lo contrario.

Solo empezaremos a vivir cuando el timbre de nuestra voz, se oiga mucho más fuerte que el ruido del exterior. Mientras tanto, lo único que estaremos haciendo, son tonterías. Pero pasa una cosa, para mantener una conversación con nosotros mismos y luego con los demás, tenemos que hacernos amigos del silencio. Y en una sociedad llena de ruidos, de exigencias, de alarmas de móviles, el silencio es la antítesis de un estilo de vida frenético.

El silencio es el antídoto del ego, ego que domina toda conversación actualmente. Silencio que deja salir a la luz palabras que teníamos escondidas por miedo, realidades que teníamos escondidas en las cortinas “del qué dirán” o miedos que teníamos endulzados con promesas futuras.

El silencio es el catalizador de una buena conversación contigo, así como de la escucha y empatía que tanto se necesita a la hora de conversar con otra persona.

Posponemos nuestra felicidad, nuestras oportunidad para cuando vengan tiempo mejores, cuando te hayas jubilado o cuando pase todo. Esta situación nos ha dicho algo muy claramente: SOLO EXISTE EL AQUI Y EL AHORA.

Así que ten esa conversación que te da miedo tener AQUI y AHORA, si puedes realizarla. O prográmala con una cita. Pero no dejes que pase el tiempo y luego te arrepientas por no haberla tenido.

Así que ten esa conversación contigo mismo. Creo que es un ejercicio sano, saludable y gratis, que te dará las claves de lo que te pasa, de lo que no te pasa y de lo que tienes que hacer de verdad con tu vida o tus proyectos.

Así que la próxima vez que surja tener una conversación con alguien, que sea una conversación de verdad. Que sienta tu presencia en el aquí y el ahora, con preguntas atinadas, se empático.

La conversación es el motor de transformación personal y grupal. Algo que estamos perdiendo y olvidando en muchos casos.

¿Y así queremos avanzar sin poder ni siquiera conversar?

¡¡MAL VAMOS!!.

¿Qué sería de un mundo en el que todos no tuviéramos en nuestra mochila ninguna conversación pendiente?

¡¡Cada día es un regalo!!

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Cada día que vivimos es un regalo y vivir en el presente es otro regalo” dice Susie De Pavia.

Estamos en una pandemia en la que estamos normalizando que nos digan que hay cientos de muertos todos los días. Y a pesar de que haya bajadas, centenares de muertes nos tiene que escandalizar. Pero nada, no decimos nada, lo tomamos como algo normal.

Pasará la pandemia, esperemos, pero mientras se están generando nuevos virus mentales, que tambien deberíamos ocuparnos porque la que viene, que también será para echarnos las manos a la cabeza.

Recientemente leí un artículo en Heraldo de Aragón en el que decía “Los jóvenes que buscan atención psicologica nos dicen que todos los días son iguales , no tienen alicientes“. Ansiedad, conflictos familiares, cansancio y hartazgo dictaminaban que eran algunos de los síntomas debido a la crisis sanitaria y profesional que estamos viviendo.

Yo no solo citaría a los jóvenes como el espectro de la sociedad que está sufriendo estos vaivenes, sino todos. Porque todos no podemos viajar, todos no podemos desconectar de ninguna manera, el mercado laboral es infumable para todos, no podemos abrazar a nuestros seres queridos y nos dicen que hay que tener relaciones sexuales con la mascarilla. Y aunque no lo he oído todavía, eso de tener relaciones sexuales a 1,5 metros de distancia, llegará, ya veréis.

Paseas por mi ciudad y si antes veías a la gente que no hablaba entre ellos caminando, ahora aún menos. La mirada, que es lo único que vemos ahora de las personas, es triste. ¿Qué ha pasado con esos cambios que se promulgaban en los directos de Instagram de una nueva sociedad? PURA PANTOMIMA. Ahora nos importa más estar en ClubHouse y eso de ayudar a los demás, ya lo hará el Gobierno por nosotros.

¿Qué hacemos pues si esto va para largo?

Como dice “Fisth. La eficacia de un equipo radica en su motivación“. tenemos que ESCOGER NUESTRA ACTITUD.

Nos levantamos y ya antes de ni siquiera poner un pie en el suelo, ya nos estamos cagando del nuevo día, de tener que ir a trabajar o de aguantar a la pedorra de tu pareja. ¿Así que coño de día vamos a tener?

¡¡DE MIERDA!!.

Siento ser tan claro y escatológico, pero es que cada día es un nuevo regalo. Mientras otras personas ya no están con nosotros, nosotros estamos desaprovechando el día porque no vamos a poder irnos de juerga con los amigos o de conciertos con la parienta.

Pues si no puedes hacerlo, puedes cambiar tu actitud y ver el día como una nueva oportunidad de hacer las cosas de manera diferente. De intentar aquello que te daba miedo, de decir lo que sientes y que siempre te ha dado miedo, de SONREIR (algo que se está perdiendo cada día más), de ver el día con otros ojos. Y cuando lo haces, empiezas a desarrollar tu creatividad, a sonreír a los obstáculos y a superarlos. En definitiva ves la vida a través de otra mirada.

Y tu elección atrae a otros. Te preguntan si te has tomado algo o fumado alguna cosa. Cuando lo único que has hecho es que sabes que tú no eres las circunstancias que te rodean, sino que eres tú quien creas las circunstancias que te rodean. Simple y llanamente. Sabes que tienes un gran poder, el de dominar tus emociones, el de ver la vida de una manera diferente a los demás, en el que te motive estar, en el que te impulse y no bloquee.

Simple y llanamente eso, TODO ES CUESTIÓN DE ACTITUD.

No nos damos cuenta que nosotros tener el poder de cambiar nuestro mundo. Y es a través de las palabras, la representación fonética de nuestros pensamientos. No es lo mismo decir que es un día de mierda, que decir :”A pesar del día de mierda, no van a poder conmigo”.

¿No crees? Pero aún así no nos damos cuenta que nuestras palabras, son el motor de transformación de nuestra realidad. Así que antes de hablar mira a ver qué vas a decir.

No nos damos cuenta que todo empieza en nosotros. La felicidad, el éxito, la creatividad, la motivación, me da igual lo que sea…TODO EMPIEZA EN UNO y empieza con la actitud que escogemos nada más empezar el día.

Y no solo se trata de actitud, sino también de JUGAR. Ya sé que tras leer esta palabra, estarás pensando: “Para jugar estoy yo”.

Pues es lo que tenemos que hacer. Pero se nos ha enseñado que a cierta edad eso ya de jugar es para el fin de semana, para la cama o cuando te jubiles. Y creo que todos los días debemos jugar.

Jugar es romper las normas, es creatividad, es liderazgo, es curiosidad , es disrupción. Pero no, es mucho mejor seguir las normas, no salirse de lo establecido, que aunque tengamos un trabajo soso, es lo que es un trabajo que tenemos que hacer lo que nos dicen aunque sea un aburrimiento. Cuando nos sentimos aburridos, nos damos a los placebos, que puede ser la comida u otros “opiáceos”, con peores consecuencias.

Mientras estoy escribiendo este artículo, estoy oyendo música y me estoy comiendo una palmera de chocolate. Toda experiencia tienes que vivirla como un juego, como una diversión y no como una obligación.

Cuando juegas, estás alegrándole el día a los demás. Cuando entras a una tienda y te sonríen o te preguntan cómo estás, te están alegrando el día. Cuando recibes un mensaje que no esperabas de una persona, te está alegrando el día. Pero cada día creo más que el ser humano se divide en dos: aquellos que se ocultan sus sueños no vayan a jodérselo los demás y aquellos que se dedican a joder el sueño de los demás.

Tanto joder vale ya y alegremos la vida de los demás. Mejor nos iría.

Pero lo peor de todo, que si te fijas en las personas que te encuentras por la calle, por la oficina o en el pasillo de tu casa, no están presentes. Si te habla, fíjate en su mirada. No está presente. Seguro que estarán pensando en la noticia que han venido, en cómo responder al jefe a la mañana siguiente o por qué te ha respondido así su pareja… Y mientras nos estamos perdiendo qué esta diciendo la otra persona, qué siente, no nos estamos focalizando en sus emociones y ni mucho menos en ver más allá de lo que nos quiere decir.

Solo tenemos el presente y mientras lo desechamos estamos perdiendo oportunidades que deseábamos, pero nos importa más el futuro que no sabemos que ocurrirá o el pasado que nunca volverá a suceder.

Escoger una actitud ante la vida, no es que los miércoles seas alegre, motivado y quieras a los demás. Para que el jueves seas un cabrón. Es un estilo de vida, que cambiaría muchas vidas y con ello el mundo entero.

Pero tú decides.

¿Somos una sociedad pragmática?.

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Las máquinas tienen una vida más fácil. A mí me agradaría ser una máquina ¿A usted, no?” decía Andy Warhol

Somos una sociedad que no queremos aprender.

Somos una sociedad que no queremos esforzarnos por muchos libros que nos compremos y conferencias a las que asistamos. ¿O es que no es más famosa esta formula V:(C+H)xA, que lo que se dice en la conferencia en cuestión?

Somos una sociedad que no queremos ser los primeros en salirnos de lo establecido pero eso si, queremos resultados y que nos aplaudan porque somos diferentes a los demás. Así que preferimos que otros abran el camino y nosotros lo copiaremos con mucho gusto.

Somos una sociedad que una vez pasado el periodo lectivo oficial y necesario, eso de volver a estudiar nos produce unas ganas inmensas de crearnos excusas para no hacerlo. No queremos pensar, solo tranquilidad y seguridad. Pero luego viene una crisis, un despido y pasa lo que pasa, que todo rapido y mal.

Somos una sociedad que creemos que alcanzaremos el mismo éxito, “pegándonos” al gurú de turno. ¿Dónde queda tu propio esfuerzo, pensamiento y tus ideas? Da igual si te lleva al éxito de forma más rápida por hacerte simplemente una foto con el gurú de ese momento.

Somos una sociedad que decía que en Marzo pasado iba a ser un momento ideal para un cambio de rumbo, en el que apoyarnos unos a otros, en el que llenar de valores todos los rincones del mundo. Y seamos sinceros, ahora que ha venido ClubHouse, nos olvidamos de todo lo que dijimos, solo queremos que nuestro número de seguidores aumente más rapido que al vecino y ser considerados tendencia..

Somos una sociedad que quiere ser feliz, que quieres el éxito, que quiere avanzar. Pero eso que otra persona tenga una opinión diferente a la nuestra, por ahí no pasamos. Pero eso sí, luego hablamos de pensamiento crítico ante los demás como si supiéramos lo que estamos diciendo.

Somos una sociedad que queremos ayudar a los demás, queremos su éxito. Pero decimos que nos dedicamos a unas cosas que les ponemos nombres en ingles ya que en español no quedaría tan “guay” frente a los demás. Todo para que los demás nos vean como alguien “importante”.

Somos una sociedad que nos quejamos por lo que estamos viviendo, de los confinamientos, de los ERTES, de las mentiras ¿Y hacemos algo respecto? Si, algunos saltarse las normas establecidas por su interés de pasarlo bien, no de crear un bien común.

Donde dije diego, digo que ahora no me acuerdo.

Somos una sociedad que hablamos de creatividad hasta que se nos llena la boca. Pero seamos sinceros, no creemos que podemos crear nada. Creemos que somos nuestras circunstancias y mientras no cambien, no cambiara nuestro destino.

Somos una sociedad que quiere la felicidad. pero si nos la dan a través de una formula que aplicar, mejor que mejor, así no nos esforzaremos en preguntarnos qué hay que hacer para sentirnos así.

Somos una sociedad que quiere que su proyecto empresarial se distinga de entre los demás. Pero lo basa replicando en lo que se hace ya desde hace tiempo en otras empresas. Esperando que surta el efecto en su proyecto , pero eso si, que vean que es diferente a los demás. Somos una sociedad que nos gusta seguir las modas, pero que nos reconozcan por ser diferentes a los demás y creativos, por favor.

Somos una sociedad que hemos dejado de aprender y crecer; y ahora no sabemos qué hacer. Hemos aprendido y creído que a través de formulas rápidas, la cosa nos iría mejor. Y así ha parecido. Pero hasta este momento, en el que las formulas anteriores ya no sirven. Y nos entra la desesperación, reclamando que alguien nos venga a sacar del “hoyo” en el que estamos.

Somos una sociedad que hablamos de transformación digital, de nuevas formas de liderazgo, de nuevos puestos de trabajo, pero lo hablamos sin actitud, más bien como cotorras, repitiendo las mismas palabras que cuando lo oíste por primera vez. Sin el convencimiento de que nuestras acciones crean nuestro destino, de que podemos ser creativos más allá de lo que dicen los “gurús” que vendrá.

Somos una sociedad práctica, que no queremos aprender, que no queremos esforzarnos, que no queremos salirnos de lo establecido pero éxito, motivación, felicidad, tranquilidad y volver a la normalidad, eso si lo que queremos como el que más.

Quizá no podemos escoger el trabajo que estamos haciendo, la situación que estamos viviendo, pero si podemos escoger la ACTITUD con la respondemos ante lo que tenemos. Pero tener actitud, es ser lideres de nuestra vida, emprender nuevos cambios dejando “atrás” la falsa seguridad de lo conocido hacia lo deseado, algo que no nos han enseñado y aún da más respeto ante esta incertidumbre que estamos viviendo.

Hablábamos de nuevos cambios hace 365 días, cambios que deseábamos pero ahora nos importa más ClubHouse o los videos de TikTok, que realmente cambiar lo sabemos que se puede mejorar. Pero aunque lo sabemos, creemos que los cambios con una formula se pueden hacer realidad. Y si pretendemos volver a aplicar formulas anteriores, obtendremos resultados anteriores. Y adiós los cambios soñados.

Si que creo que somos una sociedad pragmática que en el fondo habla de cambios que no quiere, Por lo tanto, ¿Qué debemos hacer?

¡¡En la mierda y con remordimientos!!

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“En este mundo las apariencias engañan, las palabras también, pero la esencia de una persona no miente…¡¡Se siente en el alma!!”.

El día de las frutas y verduras, el día de la acción contra el calentamiento terrestre, el día de la tarta de chocolate, el día del técnico electrónico, el día del croissant….

¿Y para cuando el día de ESTOY EN LA MIERDA Y CON REMORDIMIENTOS?

No siento si te han ofendido las palabras que he usado. Es la realidad.

Vivimos en una sociedad, en la que hay que comprar libros que nos inspiren a “amarnos” como la solución a nuestros problemas, otros en los que nos enseñan las 10 obstáculos para ser felices si o si o tazas para empezar bien el día que al leerlas, ni el propio Hulk podrá con nosotros, por no hablar de formaciones que nos dicen que en menos de 2 días vamos a ganar 3.000 euros aun sin saber cómo…

Mientras en las noticias, te hablan de las enfermedades mentales que se están detectando con la pandemia, del aumento de suicidios que está sucediendo ( si señores, la gente se suicida ) o en el portal, año tras año, uno de los artículos más leídos “Yo no soy inútil”. Pero eso sí, que nadie sepa que he leído el artículo y que vean mi nombre si mando un comentario, no vaya a ser que me señalen.

¿Qué coño estamos haciendo mal en esta sociedad?

Dejemos atrás cosas que a día de hoy se ven en cualquier red social, que por un precio módico nos harán capaces de andar entre las nubes o tener una marca que en menos de 2 semanas, podremos competir hasta con Google.

Vivimos en un mundo en el que nos importa más el que nos puedan decir los demás cuando les expresemos nuestros sentimientos o emociones en un momento determinado, que realmente el cómo estamos nosotros o si lo que sentimos es verdad o no.

Somos así. Ponemos en redes sociales y en Whatsapp fotos que nos hicimos hace años con gente famosa y crean que a pesar de las circunstancias, a nosotros no nos afectan, que nos va todo genial. O hablamos de lo que haga falta, aunque no hayamos estudiado de ello, porque no sepan los demás, que de lo nuestro, no nos va nada bien. Pero eso si, luego nos quejamos de que no cobramos, de que lo estamos pasando mal, del Gobierno, del Ministro de turno…Pero antes que los demás sepan que lo estamos pasando mal, que nuestras emociones son peores que una montaña rusa o que lloramos al irnos a … LO QUE SEA Y MÁS.

Creo que toda crisis del signo que sea, nos deja a los seres humanos con las “vergüenzas” al aire. Queriéndolas tapar como sea, no vayan a ver que no somos como decíamos ser.

Me canso de una sociedad en la que oculta sus emociones; en la que decir que lo estás pasando mal, en vez de ayudar, es una oportunidad para joder al otro ante los demás. Pero eso si, exige a los demás ser auténticos, originales, que digan la verdad….Me canso del estereotipo de que tenemos que levantarnos nada más caernos, (tanto te compadezcas tanto), que los chicos no lloran que solo deben pelear o que nunca hay otra posibilidad de alcanzar nuestra meta si nos han dicho NO a la primera.

Pero nos lo tragamos todo. Nos tragamos las frases como verdad indiscutible que hay que decirse cosas bonitas si queremos que el amor venga a nosotros, que no podemos llorar, si queremos que nuestros sueños se cumplan, que debemos aparentar gente de éxito si queremos que nuestra marca sea considerada como innovadora y nos contraten.

ESTOY HASTA LOS HUEVOS DE UNA REALIDAD FICTICIA.

Todos lloramos, todos nos cagamos en nuestro vecino del 5, todos creemos que somos infelices porque no conseguimos llegar a las expectativas que nos habíamos propuesto o porque no entendemos muchas cosas que nos pasan. Y ahora que estamos confinados, que no nos relacionamos con nuestros seres queridos, aún más que más la tristeza, el miedo, el lamento está presente en nuestra vida, queramos o no.

PORQUE TODOS, DE UNA MANERA U OTRA, TENEMOS UN APARTADO EN NUESTRA VIDA, QUE NOS SENTIMOS TRISTES. TODOS. Que cuando nos focalizamos en él, nos sentimos en la más absoluta mierda. Y yo también soy el primero que lo reconozco.

Sabemos cuál es ése apartado, pero otra cosa es reconocerlo. Y ya ponernos manos a la obra, es otro cantar.

Porque ahora la moda es ser felices, aparentar éxito aunque la economía vaya de puto culo, o a tus familiares les vaya mejor que a ti, o al menos eso parezcan. Nos callamos lo que nos pasa, pensamos que ya se pasará, que es una tontería. Y mientras tanto, la “burbuja se hace” cada vez más grande, hasta que explota en un momento que a lo mejor no era el más indicado.

Llevo una semana preguntando a gente, como definirían su vida. Y la gran mayoría la han definido así:

“En la mierda y con remordimientos”

Pero eso si, no lo digas a los demás como me encuentro, era la siguiente frase que me decían.

No eran una muestra grande de la sociedad que pueda asumirse que vivimos un mundo así. Pero ¿Cuánta gente habrá que no lo diga como se siente pero se siente identificado con esta frase? Y lo peor de todo, es: “Que no se enteren los demás, que tengo que seguir aparentando algo, que en el fondo no soy”.

Hablamos de que tenemos una oportunidad única para crear una sociedad mejor, más avanzada, que trabaje más en equipo, creativa, y si vemos qué tenemos, solo observamos una sociedad con miedo, con arrepentimientos y que aparenta ser feliz con un éxito impuesto y no querido.

Basta ya de métodos rápidos para querernos, creernos que vamos a brillar más que Steve Jobs o que ya somos un experto en inteligencia emocional o coaching con un curso exprés de 20 horas cuando luego en casa tratamos de culo a nuestros familiares o “mentimos” a la gente que ha creído en nosotros.

¿Te sientes en la mierda y estás arrepentido?

¡¡COJONUDO, GRITALO, LLORA, GRITA, COMETE UNA PALMERA DE CHOCOLATE…!! Lo que te apetezca, pero asúmelo de una puñetera vez. Pero asúmelo, sabiendo de verdad porqué te sientes cómo te sientes.

Y eso no hace falta ir a ningún gurú exprés para que te lo diga, tú mismo lo sabes pero lo puedes sacar yendo al meollo de la cuestión.

¿Por qué me siento así? Por… Ahora que se que me siento así.. ¿Por qué me siento así…?..Y así hasta el verdadero meollo de la cuestión de tu rabia, frustración, miedo o arrepentimiento.

¿Ya sabes por qué te encuentras así? Genial… Y ahora puedes pedir ayuda si es un tema importante, pedir perdón a esa persona, en definitiva solucionarlo.

Mientras te quejes del gobierno o de Amazon, como culpables de tu infelicidad, no harás nada, no habrá cambios. Y mucho menos podremos avanzar como sociedad.

Pero si crees que es mejor “mantener en silencio” tus emociones, como decía el anuncio del Hemoal…allá tú.

Puedes estar hasta los huevos de todo y todos, arrepentido por algo que no hiciste o hiciste… es algo totalmente licito. Pero lo que es imperdonable, que no le pongas remedio a esa situación. Eso no es ser feliz, una persona de éxito…. eso es ser un frustrado patológico

¡¡Hábitos, vuelven a casa por Navidad!!

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Las personas no deciden su futuro, deciden sus hábitos y sus hábitos deciden sus futuros” decía F.M

Todos los años por Navidad, hay 3 cosas características que están en todas las familias:

.- EL anuncio del Turrón de Suchard.

.- La frase antes de las campanadas: “Voy a ir al baño por ultima vez en el año“.

.- Y los propósitos de fin de año.

Aunque este año, muchos siguen repitiendo por los propósitos que querían para el año pasado. Otros han hecho un acto de fe y se han propuesto cambiar hábitos para el año entrante. Pero otros han decidido que ya no quieren más propósitos, sino que fluirán con el año.

Aún así, queramos o no, los medios de comunicación, el 31 de diciembre, siempre hablan de cómo comernos perfectamente las Uvas y de los propósitos de año nuevo.

Y para conseguir unos propósitos, tenemos que tener unos hábitos.

Como podrás saber por propia experiencia, los hábitos juegan a nuestro favor, como también a nuestra contra.

Hay tres motivos por lo que no conseguimos los propósitos del año:

.- Porqué no tenemos paciencia.

Queremos tener el vientre plano para finales de enero, queremos tener ya pareja para San Valentín y queremos ser “influencer” para marzo para que nos inventen a los festivales de forma vip. Y las cosas no van así. Todo lleva su tiempo, quieras o no.

.- Porqué siempre nos fijamos en lo que queremos conseguir. Y no, en lo que realmente importa, que es en la persona que nos queremos convertir.

Si realmente nos preguntáramos antes, en el tipo de personas que nos queremos convertir y no hiciéramos caso, a los “propósitos que están de moda o que nos recomiendan” los demás, la cosa iría mucho mejor. ¿Por qué? Porque nuestros propósitos los haríamos nuestros, siendo los hábitos para alcanzarlos mucho más fácil de integrarlos en nuestra vida. Y todo porque es lo que REALMENTE QUEREMOS NOSOTROS, no por modas ni “por el qué dirán”.

.- Nos movemos por la Ley del mínimo esfuerzo.

Ya de pensar que tenemos que ir al gimnasio, ponemos de excusa el frio o que llueve. Ya de pensar que tenemos que dejar de comer esa palmera de chocolate si queremos perder peso, teniéndola en nuestras manos.. Mandamos por ahí a los propósitos y todo porque nos movemos por la ley del mínimo esfuerzo

Lo que suponga mucho esfuerzo para nosotros, tiene poco futuro en nuestra vida.

A día hoy, ¿Quién eres?

No eres el titulo que pone en tu tarjeta de presentación. NO eres desempleado porque no tengas trabajo. NO eres experto en algo, porque tú mismo te hayas puesto dicho título.

ERES TUS HÁBITOS.

Estás con algún kilo de más, porque tienes el hábito de comer entre horas y comida basura. No tienes a nadie que te llame para tomar un café o hacer algo, porque tienes el hábito de cuando tienes pareja dejas a todo el mundo de lado.

Somos nuestros hábitos, nos guste o no.

Y si realmente queremos cambiar, tenemos que empezar por cambiar nuestras creencias.

Nuestros hábitos son respuestas a deseos ancestrales.

No es la primera vez que veras en alguna entrevista o alguien te dice: “Si es que yo estoy así, porque cuando me pongo nervioso me da por comer..” Lo que te está diciendo es que cuando siente incertidumbre, nerviosismo, sus conducta es comer , porque le hace sentirse tranquilo y seguro. ¿O es que los alcohólicos, no suelen utilizar la bebida para olvidarse de la realidad que tienen?

Los hábitos son una conducta, que de tanto repetirla, se han convertido en algo automático en nuestra vida, ante un estímulo.

Por lo tanto, si queremos cambiar nuestros hábitos, no nos debemos fijarnos en la meta, sino en la forma en la que se construyen dichos hábitos.

Se ha escrito mucho sobre los hábitos, pero recientemente leí “Hábitos atómicos. Cambios pequeños. Resultados extraordinarios“, en los que habla de un método para la implementación de nuevos hábitos en nuestra vida, que he probado y da resultado.

¿Qué recomienda?

HACERLO DE FORMA OBVIA.

Todo hábito se inicia con una señal.

La señal que crees sentirte triste, hará que vayas en búsqueda y captura de chocolate o de chucherías. La señal de que tu pareja ha dado un portazo, hará que sepas que ha pasado mal día y que no vienen con un buen humor.

La señales provocan las ganas de satisfacer esas necesidades ancestrales que te he comentado anteriormente. Pero si además estás en un ambiente, en el que las señales te golpean sin parar.

Así que si realmente quieres cambiar de hábitos, tienes que cambiar de contexto en el que te mueves. No lo olvides.

¿Cómo hacer algo de forma obvia?

Si tienes un “socio” que te controle durante tu revolución, genial. Ese control te ayudará y motivará mucho más. Pero si no tienes a nadie. proponte que a tal hora después de salir de trabajar o de tomar café con la Paqui , me iré al parque a darme una vuelta.

Eso hacer una cosa de forma obvia. Ponerle fecha, hora y lugar.

Pero si después de ir a pasear por el parque, pones que cenarás una ensalada, o que beberás dos litros de agua tras ir a correr por el monte, hace que la suma de nuevos hábitos y que tú relacionas con pensamientos positivos, se refuercen cada vez que los realizas.

HACERLO MÁS ATRACTIVO.

Cuando vemos ese plato de judías verdes que nos toca para cenar, se nos cae el alma al suelo. Lo vemos desangelado, triste y no motiva nada. ¿Y no ponemos figuritas, símbolos, hacemos el avioncito para que se coman la verdura nuestros hijos y sobrinos?

Pues si queremos introducir algo nuevo en nuestra vida, démosle un toque que nos atraiga, porque sino estaremos dándole la oportunidad a la ley del mínimo esfuerzo que haga acto de presencia, y nos gane la partida.

Cuánto más atractivo es lo que queremos realizar, más fácil será que se produzca.

Y recuerda, cuantas menos tentaciones tengas para que no se produzca lo que deseas hacer, más fácil será que se realice.

HACERLO SIMPLE

Nos encanta complicarnos la vida. Y como he dicho ya muchas veces, todo es muy simple. Queremos los datos , las experiencias que viviremos, cuando conseguiremos los sueños que tenemos y cómo nos sentiremos. Antes de empezar, ya estamos pensando en la meta, cuando en realidad nos tenemos que centrar en el sistema que lo integra.

Deja de planificar, deja de pensar, deja de imaginar qué pasará, que no pasará… Y PONTE EN MARCHA. Cuánto más planifiques, más ganará la Ley del Mínimo esfuerzo, recuerda.

Y una cosa quería decirte, déjate de hacer “pajas mentales” con eso que en 21 días ya estará integrado el hábito en tu vida. No se trata de los días que repites el nuevo hábitos, sino de las VECES que repites el nuevo hábito.

HACERLO SATISFACTORIO.

Si cuando has hecho tu hábito no te sientes satisfecho, que has alcanzado un hito hasta ahora imposible para ti. ¿Qué has hecho? NADA.

Seamos claros, esto es como el sexo, lo repetimos porque nos resulta satisfactorio. Cuando comemos algo y no nos gusta, pasamos de ellos. Pues con tus hábitos igual.

Solo repetimos aquello que nos hace sentir bien, recuérdalo.

Pero sobre todo recuerda, no se trata de qué quieres conseguir, sino en qué tipo de persona te quieres convertir. Eso es la punta de lanza en toda transformación.

¿Qué hábitos te has propuesto cambiar este año?

¿Qué te ha enseñado esta pandemia?

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“Mira con los ojos del turista, que ven belleza donde otros ven rutina”

He tenido a lo largo de mi vida muchas lecciones que no olvidaré, al igual que todos. Pero también creo, que todos, no olvidaremos este año para el resto de nuestras vidas.

Siempre he escrito como una forma de “apuntes”, para volver a ellos si alguna vez se me olvida algo. Y escribir sobre este año, era necesario e imprescindible.

Parece que con las compras navideñas y la apertura con algunas restricciones, nos hemos olvidado de todo. Ahora lo único que importa son los centollos, los bogavantes y qué haremos con la abuela ya que si viene ya no nos podemos reunir.

¿Esto es la “nueva normalidad”? ¿Esto es una nueva sociedad que tanto queriamos en marzo?

¡¡YA LO VEO!!.

Tampoco estoy diciendo que nos tenemos que “regodear” en la mierda que hemos pasado, porque todos la hemos pasado de una manera u otra.

Sino lo que estoy diciendo es, echa una vista atrás, mira qué has aprendido y no lo olvides.

Y aunque todos hayamos vivido un confinamiento seas del lugar que seas del mundo, todos lo hemos vivido de una manera diferente, todos hemos afrontado este año de una manera diferente. Todos hemos aprendido cosas de él de una manera diferente.

¿Pero que no me gustaría olvidar de este momento histórico que todos hemos pasado?

NO IMPORTA EL CARGO DE TU TARJETA DE NEGOCIOS, TODOS SOMOS IGUALES.

Queríamos llegar a la meta antes que los demás. Queríamos ser consideramos los padres del término que nos habíamos inventado. Queríamos ser consideramos como los pioneros. Queríamos darle en los morros a nuestra competencia y vecinos, consiguiendo algo antes que ellos. Y ha sido la pandemia, la que nos ha puesto a todos al mismo nivel.

No importa lo que tengas, no importa el número de tus seguidores, no importa qué ponga en tu tarje de visita o dónde vivas, a todos nos ha puesto por igual.

Deja de compararte con los demás, deja de medir tu valía en función de los números de seguidores, deja de creer que eres menos que los demás porque salen en sus redes con gente famosa.

Todos somos iguales, todos tenemos los mismos miedos, todos tenemos las mismas vergüenzas.

DI MÁS TE QUIERO, LO SIENTO, GRACIAS, ANTES DE QUE SEA DEMASIADO TARDE.

De un día para otro, una tos se convierte en un ingreso en un hospital. De un día para otro ya no puedes ver a esa persona que tanto te importa y quieres, recibiendo noticias de ella a través de una persona que no conoces. De un día para otro, ya no puedes decirle lo que sientes, lo que la quieres.

No te guardes ningún te quiero, creyendo que ya vendrá la ocasión perfecta. La ocasión es ahora.

EN LOS MALOS MOMENTOS TE DAS CUENTA DE QUIEN SI Y DE QUIEN NO.

Cuando vienen mal dadas, siempre saltan del barco, los cobardes, se suele decir, ¿Verdad?. Y es lo que ha pasado en muchas ocasiones.

Mucha gente nos ha demostrado de qué palo están hecho, viendo de qué estaban hechas nuestras relaciones.

Solo consideramos amigos aquellos que están en las malas, porque en las buenas están todos. Pero y ¿En las malas?

NADA ES PARA SIEMPRE.

Nos apegamos a las personas, a las cosas, pensando que una vez conseguidas ya estará para siempre en nuestra vida. Que nos merecemos que una vez han llegado a ella, estén para siempre en ella. Nuestros padres, familiares, amigos, parejas…nunca estarán para siempre en nuestra vida. Y por mucho que nos joda, es la puta realidad.

Pero mientras están con nosotros no las cuidamos, pensamos que como ya están para siempre junto a nosotros, ya no hay que cuidarlas, mimarlas, decirles que las queremos.

No lo olvides, nada es para siempre.

CONFIA EN TI, ESCUCHA MÁS A TU INTUICIÓN.

Parar nos ha ayudado a escucharnos más. Si eso que no hacías cuando llegabas del trabajo, que ponías la musica a todo volumen o empezabas a discutir con tu pareja, para no oír esa voz que te decía, la vida no es cómo tú la ves, tienes que cambiar el rumbo de tu vida, tienes ideas a las que no haces caso…

La intuición es tu corazón diciéndote qué tienes que hacer y por dónde no tirar. Y ha sido el parar, el que nos ha permitido que la intuición empiece a tomar las riendas de nuestra vida. A tomar decisiones que no queríamos tomar pero sabíamos que teníamos que tomar. A descubrirnos y con ello nuestra creatividad.

LA ÚNICA MODA QUE TIENES QUE SEGUIR ES LA DE TU CORAZÓN.

Parar nos ha enseñado que hemos seguido modas, tendencias, por miedo al qué dirán. Cuando en realidad lo que hacíamos era para sentirnos aceptados por los demás.

Escuchar a nuestra intuición, a tu corazón hablándote, es darte cuenta que la única moda que tienes que seguir es la de tu corazón. Es la única que dejará una verdadera huella allá donde vayas, allá con quien te relaciones.

Sigue a tu corazón.

NO DIGAS LO QUE VAS A HACER, HAZLO .

Nos encanta hacernos fotos con cosas que hemos conseguido. Con medallas que dictaminan que somos empresas responsables o que somos empresas que la felicidad nos importa.

No digas lo que vas a hacer o lo que piensas hacer, HAZLO.

El verdadero impacto se produce haciendo, no diciendo que lo vamos a hacer.

NOS DA MUCHO MIEDO ESCUCHARNOS, PREFERIMOS EL RUIDO.

Odiamos el silencio. Queremos ruido, música, quedadas con amigos. No queremos ni un minuto de soledad. Y todo porque nos da miedo escucharnos, sobre todo porque el silencio nos dice mucho más de nuestro presente y realidad que el ruido que nos envuelve.

EL ruido nos desvía de nuestro camino. El silencio nos disipa las dudas

SIEMPRE HAY MIRADAS QUE PASAMOS POR ALTO.

Nuestra velocidad endiablada nos hace perdernos muchas cosas. Y una de ellas son personas a las que pasamos por alto o miradas que hasta la fecha no nos habíamos dado cuenta.

Para y observa. Seguro que te llevas alguna sorpresa.

LA FELICIDAD ES DORMIR CON LA CONCIENCIA TRANQUILA TODAS LAS NOCHES.

Buscamos la felicidad de forma continua. Más bien lo que nos han dicho que es a felicidad y con ello el éxito. Hay que alcanzar esa meta, cuando en realidad la felicidad es la paz que tienes haciendo lo que sientes que tienes que hacer, lo que tienes que decir en todo momento y dando todo de ti en toda situación.

Eso es la felicidad, no lo que nos han dicho que es.

SOMOS CREATIVOS. OTRA COSA ES QUE NO CONFIEMOS EN NOSOTROS.

Hemos creado pan de la nada sin ser reposteros. Hemos creado blogs, libros, empresas…. Y en muchos casos, que veníamos de una situación en la que no creíamos que éramos capaces de hacer nada de lo que hemos acabado haciendo.

Todos somos creativos. Y este “parón”, así nos los ha demostrado. Solamente teníamos que escucharnos, confiar en nosotros y sobre todo, lo que ha ayudado es que no nos importaba lo que dijeran los demás, lo hacíamos porque así lo sentíamos.

Así nace la creatividad, siendo uno mismo, sin importar lo que dirán. Desde el corazón.

LIDERATE.

Hemos vivido esperando a qué los demás nos dijeran que era lo mejor para nosotros. Creíamos que ellos sabían mejor lo que sería conveniente para nosotros. Y esta situación nos ha puesto a todos por igual. Nos ha demostrado que tenemos que liderarnos si queremos crear, si queremos salir del lugar donde estamos

Los demás que digan lo que quieran, tú sabes qué quieres y ve a por ello. Y para ello, tienes que liderar tu vida y responsabilizarte de tus acciones, que es lo que se nos ha recomendado. Algo que también ha demostrado que otras muchas, nunca serán responsables de sus actos, echando la culpa a los demás.

Estos son algunos de los aprendizajes personales y que he observado que esta pandemia me ha enseñado y me está enseñando, ¿Y a ti.? Espero tus respuestas.

Y si los mejores, ¿no fueran lo mejor?

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“Haz el amor y no la guerra” decía John Lennon

Llega el final de año y no dejamos de encontrarnos además de anuncios de colonias por todos los lados, mensajes en los que hablan de las tendencias del año que viene, de quiénes han sido los mejores profesionales en tal o cual ámbito de actuación, así como miles de listas para que podamos votar a quien consideramos quién es el mejor conferenciante, el mejor profesional, el mejor amigo…

También es verdad que es en Navidad cuando más lo vemos este tipo de publicación, pero a día de hoy, lo vemos a lo largo de todo el año, con artículos con títulos como “La mejor forma de ser feliz… La mejor forma de hacer amigos…La mejor forma de entrar con buen pie en una empresa …La mejor compañía para un sábado por la noche…La mejor carta de presentación si estás buscando trabajo..“.

En definitiva, nos pasamos la vida queriendo ser como los mejores en nuestros campos profesionales. Y no está nada mal mejorar, lo que es imperdonable es querer ser como los demás nos dicen que deberíamos ser.

Recientemente veía a bombo y platillo el lanzamiento de una encuesta para determinar en función de una votación, los mejores profesionales en el mundo de los RRHH. Seguro que pronto veremos en medios de comunicación, otra para determinar la persona del año en España o la pareja de guapos con los que nos iríamos a tomar unas cervezas. Por no hablar de los artículos que te explican la lista de los mejores portales, las mejores conferencias, las mejores….

Por todos lados vemos “los mejores”..

Pero antes de que los “haters”, se pongan a criticar, quiero decir que yo siempre soy de la mayoría “silenciosa”. Aquella que no grita, que no aplaude más que nadie, que expresa lo que siente sin importar lo que dirán los demás o el Seo de Google. Y sigue siempre adelante. Así que estoy muy tranquilo por ello.

Sin embargo, estas listas demuestran muchas cosas que ocurren en la sociedad y con ellos en muchas personas:

1.- Tu reputación no depende de una lista que te considere de los mejores.

Siempre lo he dicho y lo diré, conozco personas que no salen en medios de comunicación, que no son guapos, que no tienen miles de seguidores pero que su facturación ya la querrían muchas de esas personas.

Si crees que tu éxito solo depende de salir en las encuestas de los “mejores” y no depende del trabajo que haces en el día a día, del impacto que produces en los demás cuando los focos no están delante de ti, de la coherencia que proclamabas, del valor que tienen tus acciones, …cuando no hay cámaras, mucho quiere decir de ti.

2.- Son listas que producen infelices y no inspiración.

Recientemente leía una frase que decía: “El éxito solamente se le sube a las personas vacías de cerebro“. Y es así. Subirás a la lista de los más guapos, pero como un día tengas un accidente y te deje la cara desfigurada, tengas una enfermedad y no puedas trabajar durante el año siguiente o te pase cualquier cosa, que te deje fuera de la lista al año siguiente.

No eres lo que dicen los demás o una posición en una lista. Eres lo que provocas en los demás sin depender de nada más.

Y no se trata de ser como tal o cual, de seguir los designios que le llevaron en el siglo XIX al éxito a tal personas…Se trata de aprender, pero siempre siendo tú.

Como dirían las madres: “Si tus amigos se tirasen por la ventana, ¿Tú también lo harías?“. Ahora diríamos que no, que somos muy independientes. Pero sin embargo, queremos hacer y ser encima de un escenario como hace tal , golpear la raqueta como Nadal…

3.- Pensamiento critico por favor.

Con la muerte de Maradona, lo hemos visto recientemente.

Pensamiento critico no es poner en duda el pensamiento de otros. Es poner en duda nuestro propio pensamiento.

Ya no solo con Maradona, sino también con los gurús de cualquier ámbito, si los vemos en televisión, sus seguidores en redes sociales o que sube en fotos con gente famosa, ya los tildamos de primeras, sin pensar, sin dudar, sin ver qué esta diciendo y si está de acuerdo con nuestros valores…Cómo ya está en la lista, ya presuponemos que es lo mejor para nosotros, que es el mejor para nuestra vida.

No vemos más allá. Estamos obsesionados con el éxito que nos han inculcado, en querer ser como. Y nos estamos en olvidando de lo más importante, EN SER NOSOTROS MISMOS.

No digo que no aprendas de ellos. No digo que no los estudies. Pero lo que te digo es que al final, SIEMPRE PIENSES POR TI MISMO.

4.- Listas por intereses.

Si nos diéramos cuenta, muchas de esas listas, se han generado de forma subjetiva por la persona que la han generado. En definitiva, por un lado o por otro hay intereses de por medio.

Pero además , ¿Es que solamente esas personas que salen en la lista son los mejores? ¿Qué parámetros deciden que una persona es mejor que otra? En la mayoría de los casos, la subjetividad. Porqué a mi me puede parece guapa Elsa Pataky y a otra persona, no. Y aún así está todos los años en la lista de más guapas de España. Y eso no quiere decir que una sea más guapa que otra. Todas tienen su belleza.

Pero no por estar o no en la lista, eres más o menos una cosa u otra.

Siempre hay detrás intereses, no lo olvides.

5.- Una lista no determina tu valía.

No vales más por estar en un lista y menos por no salir en ella. No vales más porque se considerada la más influyente en tu mundo profesional y luego ser un hijo de puta en tu casa. Porqué ahora parece que una cosa es la marca personal, el impacto que produces en los demás, se puede distinguir y diferenciar de tu marca profesional.

Eso se llama manipulación. Dejemos ya de recitar guiones que nos han dado los demás para que interpretemos. Dejemos de compararnos con el “tamaño” de los demás saliendo o no en una lista. Dejemos no de aprender de los demás, sino de copiarlos literalmente, ya que estamos perdiendo nuestro talento, nuestra marca, nuestra esencia.

Tu felicidad no depende de una lista. Ni tampoco ser más feliz, es ser como los de las listas.

Tu felicidad no depende de ser igual que los que aparecen en la lista. Te aseguro que seguramente serás mucho mejor de los que aparecen en alguna lista de esas.

Tu éxito no depende del número alcanzado en un ranking.

Tu valía no depende de copiar literalmente lo que hacen los demás.

Estúdialos, léelos, escúchalos, PERO RECUERDA, que el mayor reconocimiento no es el de una lista subjetiva, es el de una persona de corazón te dice GRACIAS por lo que has hecho por él o le has provocado. Las listas van y vienen, pero eso siempre será el mayor éxito que te llevarás a la tumba.

EL SER UNO MISMO DANDOTE A LOS DEMÁS DESDE LO QUE TE APASIONA HACER.

¡¡El mejor método para dormir!!

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El secreto de la creatividad está en dormir bien y abrir la mente a las posibilidades infinitas. ¿Qué es un hombre sin sueños?” decía Albert Einstein

Apagar los móviles una hora antes de irte a dormir, tener pensamientos de agradecimiento por el día que has tenido, no irte a la cama con discusiones con tu pareja, contar ovejitas..”

Son cientos las recomendaciones que nos dicen que debemos realizar antes de irnos a dormir. Y más en estos momentos que estamos viviendo y viviremos, con la pandemia y la crisis económica.

El cerebro en momentos de incertidumbre, en los que no sabe por dónde le vienen…le cuesta conciliar el sueño.

Podemos hablar de la pandemia, otros será por estrés, por asuntos nos resueltos o conversaciones pendientes… Pero cada vez es más recurrente en mis conversaciones , frases del estilo: “Cada día duermo peor, no sé por qué será..”.

Siempre he reconocido que una de las expresiones de mi falta de conocimiento de mi mismo, antes de mi “transformación”, era la falta de sueño. Me costaba dormir, me costaba encontrar la paz para alcanzar el sueño.

Ahora duermo a pierna suelta, a pesar de los ruidos de los vecinos “jugando a médicos”.

¿Cuál creo que es el mejor método para dormir?

SER COHERENTE CON UNO MISMO y como consecuencia , HABER HECHO LO MÁXIMO QUE PUEDES DURANTE TODO EL DÍA. Recomendación que da Dr. Miguel Ruiz, en su libro “Los 4 acuerdos. Un Libro de sabiduría tolteca” libro que recomiendo desde aquí.

Podrás poner la excusa que esa persona no sabes porqué no te contesta a los mensajes, te cagaras en que esa persona le ayudaste y ahora ha desaparecido, que tu jefe te ha echado una bronca que se oía hasta en el parking del edificio,…Podrás poner la “excusa” que tú quieras, pero cuando tú has hecho lo máximo que has podido hacer en esa situación, no habrá nervios, no habrá preguntas y llegarás a la cama con ganas de encontrarte con morfeo.

Hacer lo máximo durante el día es la mayor expresión de coherencia con uno mismo, la mayor expresión de tu felicidad.

Todo lo hacemos por una razón, sino no lo haríamos. Seamos sinceros.

Le hemos mandado el mensaje a esa persona a esa persona, porque tenemos un interés en ella. Y ahora que no nos contesta nos preguntamos ¿Qué habrá pasado? . Pues que a lo mejor se habrá dado cuenta que no eres transparente y pasa de ti. Y ahora tú no puedes dormir.

Si hubieras sido sincero, si fueras feliz, hubieras ido de otras maneras o no lo hubieras hecho. Y ahora no tendrias esos remordimientos de conciencia que no te dejan dormir.

Cuando tú haces lo máximo que puedes, duermes con la conciencia tranquila. Sabes que las cosas no cambiaran de un día para otro como a nuestro ego le gustaría. Pero lo harán.

Haces las cosas por que las sientes. Porque tu pasión por ese tema, por esa persona, quieres lo mejor para ella, no por los beneficios que te puede reportar. Pero te aseguro que si consigues algo, será mucho mayor de lo que te podrías imaginar.

Cuando haces lo máximo que puedes, nadie ni tú mismo, te podrás considerar una victima ni encontrarás excusas. Lo hiciste porque así lo sentías, creías que era la solución y por X motivos, no ha salido. Pues ya está, si no podias hacer nada más, ¿Por qué te das tanto mal? Y si lo haces es porque algo más sabías que podrias haber hecho.

Hacer lo máximo que puedes en tu día a día ayuda a desarrollar la creatividad. A ver más allá de lo que ven los demás y dar un paso adelante en pro de tu felicidad.

Hacer lo máximo que puedes en tu día a día ayuda a la humildad y reconocer tus fallos. A reconocer que has hecho lo posible e imposible por solucionar esa situación y que si no se ha dado el caso, ya no es problema tuyo. Tú has hecho lo máximo que has podido.

Cuando haces lo máximo que puedes en tu día a día, no estás trabajando. Estas disfrutando del camino que estás recorriendo, viendo las sorpresas que te da la vida, creando puentes entre la incertidumbre y agradeciendo de toda experiencias que sientes.

Cuando haces lo máximo que puedes, no hay obligaciones, solo pasiones.

Pero sobre todo duermes a pierna suelta, porque sabes que has hecho todo lo que estaba en tu mano, por ti y por tu felicidad.

¿Por qué no puedes dormir en muchas ocasiones?

Porque sabes que podrías haber hecho más en esa situación que no te deja conciliar el sueño, PORQUE NO HAS SIDO COHERENTE CONTIGO MISMO.

Durante una época de mi vida probé pastillas para dormir. Pero eso no me quitaba de la mente los problemas, seguían ahí, por muchas que me tomase.

Fue cuando empecé a ser yo mismo y por lo tanto cuando empecé a dar lo máximo en todo lo que hacía, en lo que me apasionaba, cuando empecé a dormir sin falta de nada y con la satisfacción de haber hecho siempre lo máximo posible en todo momento del día.

Cuando te vas a dormir con la sensación de haber dado todo lo máximo posible , te vas a dormir con el sentimiento de paz y tranquilidad por tu coherencia. Cuando te vas a dormir habiendo sido tú mismo en todo momento, estarás cerrando los ojos pero abriendo tu alma a tu felicidad.

¿Qué ocurriría en tu vida si hicieras todo lo máximo en tus acciones? ¿No te duermes porqué en el fondo sabes que no has actuado en coherencia con quien eres?