¡¡ Un Te quiero y un Adios!!

“Eres el adiós que nunca sabré decir”

Hace unos días me preguntaban:

¿A qué palabras has tenido miedo en tu vida?

Dije que a 2:

TE QUIERO y a un ADIOS.

Sin dilaciones, sin miedos al que dirían, salieron de mi boca como una bala sale de una pistola directa a su diana.

Creo que son las dos palabras más difíciles de pronunciar por un ser humano y las que más transformación producen.

Nos cuesta decir TE QUIERO.

A pesar que las películas de Disney, las de las 3 de la tarde los sábados y algún realilty que nos dicen lo bonito que es el amor, los vaivenes tan divertidos que viviremos y lo chulo que es pasar el domingo por la tarde en el sofá y una manta, tenemos un miedo atroz a decir, TE QUIERO.

Ya no estoy hablando de un Te quiero como una posible pareja, simplemente un te quiero como amigo, hermano o familiar.

Nos cuesta, y mucho.

¿Por qué?

Porque TENEMOS MIEDO.

Miedo a que nos miren raro, a ser rechazados, a que piensen que somos de otra orientación sexual, a que seamos “demasiado” sensiblones o vete a saber qué locura se le ocurrirá a nuestro cerebro como excusa para no dar el paso adelante.

¿Y mientras tanto? Una nueva oportunidad perdida de demostrar a esa persona cuanto sentimos por ella.

Sé que estarás pensando, “Pero yo lo demuestro de otras muchas maneras..No hace falta que diga nada, lo hago todo los días a través de diferentes acciones o con regalos en los aniversarios…”

¡¡ERROR!!.

A través del estudio realizado, tanto con hombres y mujeres, SI agradecían determinados hechos, sorpresas o situaciones que demostraban el amor que tenía otra persona por ellos., pero sin un te quiero de sus labios, sentían que faltaba algo.

Me viene a la mente una situación parecida para que la entendamos mejor.

Piensa en tu grupo favorito. Piensa que estas en su último concierto. Van a tocar tu canción favorita, ves como la tocan, como la sienten, como vibran, pero no oyes ni una sola letra de sus bocas. ¿Cómo te sentirías?

Así se sienten las personas cuando no oyen un TE QUIERO de esa persona. Tampoco te digo lo que uses como un mantra y rayes la cabeza de la persona, repitiéndoselo cada minuto. Pero SI cada cierto tiempo o en las ocasiones que sientas que corresponden.

Muchas veces te aseguro que tiene más valor un TE QUIERO que todas las sorpresas que le hayas dado a esa persona hasta entonces. Siempre deja más huella

Y déjame hacerte una pregunta: ¿Qué pasaría si nunca más pudieras decir a esa persona lo que sientes por ella? ¿A qué no te lo perdonarías nunca? ¿Entonces qué vas a hacer?

Vivimos con miedo al ADIOS.

Nos desvivimos en la desesperación de encontrar una seguridad. Seguridad en el trabajo, con las amistades, con la familia, con la pareja… Pensamos que si encontramos todo lo que nos dicen que tenemos que tener, y más a una cierta edad, ya seremos considerados “ciudadanos de 1ª”.

Y cuando lo conseguimos, parecemos Golum con nuestro anillo. Hacemos todo lo posible para que no se vaya de nuestro lado todo eso conseguido. Y cuando ya creemos que no se marchara de nuestro lado, llega el ADIOS.

Nos preguntamos el por qué, nos llevamos las manos a la cabeza, nos lamentamos, pero el tren está partiendo, queramos o no, es hora de decir adiós.

Tenemos miedo al adiós, principalmente por el apego. Nos hemos “encariñado” de esa situación, de esa persona o ese trabajo. Pensábamos que la vida iba a terminar junto a él, pero por lo visto no va a ser así.

No queremos imaginarnos cómo sería la vida sin esa persona. NO QUEREMOS. Nos preguntamos que será de nosotros, si podremos vivir en una situación nueva, diferente… Ni queremos imaginárnoslo.

Lloramos , pataleamos, y haremos lo legal e ilegal para que se vaya de nuestro lado..Todo porque tenemos miedo al adiós.

Un adiós supone incertidumbre, desconocimiento y dudas.

Supone que estamos “perdiendo” algo que teníamos. Que nos hacía sentirnos cómodos. Hacia algo que tendremos que ganarnos de nuevo para seguir viviendo esa “seguridad” tan soñada y anhelada.

Un adiós:

.- Enseña.

Te enseña todo lo que has vivido hasta ese momento. Los malos y buenos momentos. Lo que has hecho o no, por rutina, vagancia o miedo. Lo que creías que era imposible así como sensaciones únicas e inolvidables.

.- Aprendes a ver en qué has fallado.

No digo que te reboces en los fallos. Pero sí que aprendas de lo no realizado, de las caídas vividas y de la inanición sufrida. Porque en muchas ocasiones, ese adiós, es por “haber dado por supuesto”, que eso estaría ahí siempre.

Damos por supuesto que todo será para siempre, y la vida nos enseña que no es así. Que hasta nosotros tenemos una fecha de caducidad. Pero por no haber hecho las cosas como deberíamos haberlas hecho, por miedo, principalmente, el tiempo se ha agotado y es hora de decir adiós.

.- La vida es Hola, pero también Adios.

Somos seres humanos apegados que piensan que viviremos para siempre , con lo que tenemos y con las personas que nos rodean. Y la vida no es así. Todo lo que viene, se va. Nosotros también. La vida es cambio, es hola y también adiós. Pero aún creemos que seremos inmortales, que nada se irá de nosotros, porque ya que vienen, nunca se irán. Y las cosas tal como vienen, se van.

Aprendamos a vivir en el presente, a exprimir cada momento y a no dejarnos nada en el tintero. Porque no sabemos cuando será el adiós.

Son dos palabras que se encuentran tapadas detrás de nuestros labios. Escondidas no queriendo ser nunca llamadas a escena.

Un Te quiero, hacer descampar esta vida que vivimos llena de turbulencias. Así como un adiós, hace que salga el sol en un mundo tenebroso

Para mí son dos palabras, que muestran siempre el principio del comienzo de algo, mejor de lo vivido hasta la fecha

¿Cuántas veces has dicho te quiero hoy? ¿Por qué tienes miedo decir adiós a esa situación o persona?

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¿Quieres el último de los lujos?

Actuamos como si el lujo y la comodidad fueran lo más importante en la vida, cuando lo único que necesitamos para ser realmente felices es algo por lo cual entusiasmarnos” decía Charles Kingsley

lujoLa R.A.E dice que el lujo es “Todo aquello que supera los medios normales de alguien para conseguirlo”.

Con esta definición y en los momentos que vivimos, pienso que todo es lujo.  Hasta la más mínima cosa, es puro lujo… Y nosotros, literalmente, no le hacemos ni caso.

Pensamos que es un lujo conseguir un puesto de trabajo, pensamos que es un lujo que esa chica que tanto nos gusta nos diga un simple “HOLA”, pensamos que es un lujo tener la oportunidad de hablar delante de un aforo, pensamos que es un lujo ser felices, pensamos que es un lujo todo que suponga un esfuerzo para nosotros.

¡¡QUÉ PENA!!

¿Y por qué pensamos así? Porque nos han enseñado, que los “lujos” son para personas especiales, únicas, con unos dones de la leche… y nos hacen creernos, que nosotros no llegaremos a ese nivel, aunque lo deseemos, nunca.

¿Pero por qué crees que no puedes conseguirlo? Todo lo que te propongas puedes llegar a ello, ostia. ¿Por qué le das el poder a una persona para determinar tu futuro?

Tú ya eres un lujo para esta sociedad, para el mundo.  Tienes unos dones, que son puro lujo, que ayudarán a transformar a la sociedad,  y porque piensas que no lo vas a conseguir, que no puedes, que no debes hacerlo, vas a echarlos a perder… pero luego no te quejes,  te lamentes de la vida que tienes, ¿TE QUEDA CLARO?

Tú eres quien decide, pero lo dicho, luego no te quejes.

Pero uno de los lujos que más estamos obviando en estos momentos ,son cosas del día a día.

Es un lujo que alguien te de los buenos días al entrar al ascensor, y ya no te digo que te abran la puerta cuando llevas las manos llenas de bolsas de comida. Es un lujo que te den las gracias cuando has hecho algo de buena voluntad, por y para los demás, quizá no hace falta, pero se agradece. Es un lujo que reconozca tu jefe tu trabajo, es un lujo oir un te quiero de tu pareja o de tus amigos, es un lujo una mirada a los ojos, es un lujo un abrazo de verdad, y ya no te cuento una sonrisa, es un lujo encontrarse con personas que estás disfrutando de lo que hacen, que les apasiona la vida…

¿Qué nos está pasando?

La vida ya es un puro lujo y nosotros locos por conseguir el último modelo de teléfono, de ropa o con el sueño de hacer la conferencia en el último lugar de moda de España….,

¿Haces cuanto no estás con tus amigos tomando algo tranquilamente? ¿Hace cuanto no miras a los ojos de tu pareja? ¿Hace cuanto no te abrazas de verdad a tu pareja o hermanos? ¿Hace cuanto no dices te quiero a tu chica?  ¿Hace cuanto no te permites el lujo de ser tu mismo?

Si a estas preguntas has respondido HACE MUCHO…… Hay que reconducir el camino.

Nos han enseñado que hay que conseguir eso que se etiqueta como “lujo” si o si, porque si no los demás, nos miraran como raros, no seremos “aceptados” dentro del grupo, nos excluirán y eso de sentirnos “fuera del rebaño” no mola mucho.  Si no que se lo pregunten a Adán y a Eva.

Hacemos lo que sea, por sentirnos “incluidos”  en el grupo selecto. Hasta en estos momentos de “crisis” nos endeudamos, mentimos,  todo por seguir el estatus que teníamos o el que los demás pensaban que teníamos.

¿A dónde vamos a parar?

El lujo no son las circunstancias, es el corazón de cada uno de nosotros.

Hace unos días, tuve la oportunidad de trabajar con uno de los hoteles más lujosos de España.  Todo el mundo decía que viviría en el pleno lujo, que tendría todo a mi disposición, que mis sueños se harían realidad, que lo que pidiera se haría realidad…

La verdad que tenía a mi disposición lo que quisiera. Entradas para los museos, gimnasios de alto standing,  disfrutar  de los mejores restaurantes…. Un sueño hecho realidad.

idiomaspareja1010-1131572_H121754_LUna oportunidad para que mi cabeza “ se me fuera” , pero muy fácilmente.  Para que olvidará de donde venía y que al domingo siguiente, si o si , tenía que dormir en mi cama de nuevo, que esos “lujos” acabarían desapareciendo.

Y de verdad, esos “lujos” que pudiera disfrutar, aparte de tener el gran “lujo” de poder crear con ellos un gran cambio en su organización, se quedaron a un lado, viendo el “lujo” de personas que estaban allí.

Unos Gracias por doquier pero de corazón, Unos “¿Qué tal ha dormido? ¿Necesita algo? ¿Se encuentra bien? ¿Qué podemos hacer por Usted?..” de verdad, no por quedar bien, hasta unos abrazos, que te hacían sentir en casa de verdad cuando las dudas o los nervios, se habían apoderado de tu ser o una sonrisa, que te decía :” Tranquilo, estamos aquí para ayudarte” en un momento delicado de la estancia.

¿Qué vale más, esas gracias, esos abrazos, esas ayudas en las que necesitas un abrazo sincero, o el mejor de los filetes que te puedes comer en la vida, aun cuando te estás dando cuenta que tu vida es una pura farsa?

Da igual donde estés , con quien estés, las pertenencias que tú tengas, la rubia más despampanante que tengas, o el barco más grande de todo el embarcadero, porque si no haces que tu vida interior sea un puro lujo,  esas pertenencias, carecerán de valor, porque no las disfrutarás.

Teniendo una vida interior de lujo, tendrás lujo a tu alrededor. Disfrutaras de las cosas pequeñas de la vida, que eso sin son puro lujo,  sentirás cada abrazo que te den, sentirás cada mirada que entra en tu corazón, sentirás que la vida ya es en sí un lujo indescriptible.

Gracias al equipo del Hotel Hesperia de Madrid, me di cuenta que ya estamos viviendo en un lujo constante, llamado VIDA., Que no importa las circunstancias, las pertenencias o la ropa que lleves, y si disfrutemos en la zona vip del concierto de nuestro artista favorito, porque el presente, nos da lujos increíbles, como las sonrisas, abrazos, miradas, que tienen un valor incalculable y que no le damos importancia.

Vivamos el lujo del presente, vivamos el lujo de la vida, vivamos el lujo de ser nosotros mismos.

¿Qué es el lujo para ti?¿ Añoras una vida con hoteles , lujos, ropas y coches? ¿Vives el lujo del Hola, Gracias y Te quiero en tu día a día?

¡¡San Valentín!!

 

Se acerca San Valentín y no paro de observar dolor y frustración a mi alrededor en torno a esta fecha… proyecciones de sueños no cumplidos y la sensación de que algo falla conmigo, algo no está bien conmigo…debo de tener una tara porque mi vida no se ajusta al modelo que promueve Cupido con san valentinsu flechazo de unión indisoluble que transporta a dos personas a la suprema felicidad….

En fin, personalmente hace años que deje de creerme que alguien podía venir a salvarme y a hacerme feliz…hace años que se me cayó el mito del príncipe y la princesa…hace años que decidí autoresponsabilizarme de mi felicidad y paradójicamente soy mucho más feliz que antes.

Recuerdo los San Valentines de mi adolescencia, cuando esperaba que algún chico me regalase una rosa, o una caja de bombones o una carta de amor… esperaba nerviosa a que esto ocurriera… pero nunca llegaba ese momento…no había rosa, ni carta, ni bombones…ni viaje romántico ni nada que se le pareciera…. Y yo pensaba que hacía algo mal, que tenía que mejorar, que tenía que cambiar para llegar a conseguirlo.

Luego ya hubo San Valentines con novio, en este caso si había rosa y cena, y hasta tarta… pero era un poco forzado, ¿no? Era como que tocaba…no lo recuerdo como un momento feliz.

En una ocasión salí con un rico en San Valentín que me llevo en limusina y se gasto un pastón en la cena y hotel…Tampoco lo recuerdo como algo entrañable o memorable….

El San Valentín que nunca se me olvidará es el de hace dos años, fue romántico, había flores y bombones, estaba yo en pleno idilio amoroso sentimental, pero sobretodo fue especial porque ese día me despidieron después de años de trabajo en una de las multinacionales farmacéuticas más poderosas del mundo. Estaba asustada ante el salto al vacío pero llena de esperanza ante la idea de dejar ese entorno y plenamente conocedora de que yo había deseado y creado ese despido. Sin duda fue un acto de amor, un acto de amor de la vida hacía mí, o de mi hacía mi vida.

Y esa es mi propuesta para San Valentín, ahora reinventada como coach de relaciones de pareja, ahora que escucho mi corazón, ahora que me permito ser quien soy y sentir pasión por mi trabajo, ahora que sueño despierta todos los días. Ahora que realmente he aprendido a amarme y ayudo a otros a hacerlo consigo mismos, mi propuesta para San Valentín es que te enamores de ti mismo, que escuches a tu corazón y te permitas ser quien eres.

Que no esperes que nadie venga a salvarlos o que un trabajo venga a hacerte feliz, que no te sientas mal porque en tu San Valentín no hay rosas ni bombones, porque el único que tiene que estar presente en san Valentín es tu amor propio, tu autoestima y tu aceptación plena de quien eres y todo lo demás vendrá por añadidura. Es decir, que te ames plenamente, que aproveches esta fecha para no esperar nada de nadie y cuidarte, aceptarte, escucharte y respetarte.

Siempre estamos buscando fuera, que nos quieran, que nos reconozcan, que nos acepten, que nos escuchen…. Y fuera no vamos a encontrar nada de nada…. Mientras estemos esperando fuera estamos vendidos…

Está mañana sin ir más lejos impartí una sesión de coaching a un cliente, fue muy potente, muy transformadora y sanadora.

Al finalizar estábamos los dos agotados y me falló el siguiente cliente, así que aproveché para irme con el primer cliente a tomarme un café. En la cafetería nos relajamos y le conté mis historias y charlamos animada y distendidamente, dejando atrás el dolor que habíamos transmutado en la sesión. Mi cliente se marchó porque tenía que irse y yo me quedé un rato más tomando tranquila mi café.

Se me acercó el hombre de la mesa de al lado y me dijo.

Hola yo también soy terapeuta ¿es tu paciente?”

Pensé en contestarle no mi cliente, no me gusta nada denominar a los clientes pacientes, como hace la psicología, como si ellos tuvieran un problema… para el coaching son clientes es decir individuos plenos, provistos de recursos, que pueden con todo! Pero le dije que si.

Me contestó: “te he estado observando, no podía escucharte pero te he visto y no le has escuchado, has estado hablando tu. Que poca profesionalidad, vaya ego…”

Y cuando le iba a responder: “no, si ya habíamos acabado, estábamos charlando, la sesión había tenido lugar en otro sitio“…. No me dejó hacerlo, se dio la vuelta y se fue.

Me quedé un poco hecha polvo la verdad, un ataque así a mi profesionalidad de forma tan gratuita, sin conocerme, sin conocer mi trabajo en la sesión y sin haber ni siquiera escuchado nuestra conversación… en fin… me jodía…

san valentinA la media hora me escribía mi cliente: “Me ha sabido muy mal dejarte en el café, no me hubiera ido si no tuviera un compromiso. Gracias mil, por tantas cosas, por tu trabajo y por tu alegría. De corazón, si algo tengo que decir es que hoy salvaste una vida. Por favor no cambies y sigue así. Gracias.”

Volví a sentirme bien… y comencé a reflexionar acerca de ello. En realidad mi autoestima no podía estar ni en el reconocimiento del cliente agradecido, ni en las pestes del terapeuta que me desaprobó…. En realidad mi autoestima no puede estar en el hecho de que me regalen rosas por San Valentín, ni en el hecho de que no tenga pareja….

Siempre estamos buscando la aprobación, externa y el reconocimiento ajeno… nos desvivimos en  esa búsqueda de aceptación, inconscientes del desgaste que eso supone y de que estamos cediendo nuestro poder… No escuchamos nuestras necesidades cuando no nos apetece quedar con un amigo o simplemente no tenemos ganas de escucharle… eso si, reprobamos la actitud de nuestros amigos el día que no nos hacen caso, sin darnos cuenta de que se están escuchando y amando, cuando deciden no hacernos caso sencillamente porque no les apetece, están atendiendo sus necesidades que es el primer paso para aprender a amarnos.

Nuestro estado de ánimo cambia cuando nos ponen medallas y se hunde cuando nos critican… es agotador ¿verdad?  Nuestra felicidad no puede depender ni de lo uno, ni de lo otro.

Estamos siempre tratando de mejorar o de cambiar en la búsqueda de aceptación y reconocimiento, inconscientes de que vivimos en una mundo en el que los egos se van a proyectar y te van a juzgar hagas lo que hagas… así que no esperes nada, no dependas de nadie y que te la sude lo que los demás digan de ti, siempre va a haber alguien que te juzgue y te critique incluso en tus actos más amorosos y extraordinarios…. Así que no dependas de la opinión de nadie.

Especialmente porque mientras nos estamos preguntando si lo hago bien y que cosas tengo que mejorar nos volvemos títeres en manos de las opiniones de los demás y adicionalmente no nos estamos aceptando ni amando.

Por eso mi propuesta para San Valentín es que te enamores de ti y si te enamoras de ti, el mundo lo hará a su vez y tu pareja no podrá evitarlo y si no la hay aparecerá.

Enamórate de ti: acéptate plenamente con tu ego, con tus luces y con tus sombras, amate cuando la cagas

¿Conoces a alguien que no la cague?

Y sobre todo no esperes nada de San Valentín, es la ocasión ideal para enamorarte de ti, desde la aceptación plena de quien eres.

Ámate, permítete ser tú y brilla.

Adicionalmente hasta que no hayas aprendido a amarte a ti mismo no serás capaz de realmente amar a nadie.

Covadonga Pérez-Lozana.

Coach en relaciones de pareja.