¿Por qué voy hacia Esparta?

“Jamás dejes que las dudas paralicen tus acciones. Toma siempre todas las decisiones que necesites tomar, incluso sin tener la seguridad o certeza de que estás decidiendo correctamente” dice Paulo Coelho.

Camino a Esparta¡¡No sé si lo conseguiré!!

No voy a hablar de tirar la toalla, de las dudas, de que tengo miedo y que el mundo “Happy Flower” es una tontería. Al revés.

Hoy voy a darles protagonismo a ellas, a los denotados miedos, vergüenzas y dudas que tenemos en la vida y que nos dicen que tenemos que tapar. Nos recomiendan que las tapemos en todo proyecto que empezamos, porque si no lo acabaremos, que tiraremos la toalla a la primera de cambio.

¿Pero qué pasaría si en vez de hacer eso, las aceptáramos, las viviéramos y aunque nos dieran “por culote” en algún momento del camino, siguiéramos adelante?

Siempre me acordaré de ese día del mes de Junio. “David, tienes que hacerla, tienes que vivirla”.

Como buen maño que soy y bien de cabeza que voy servido, dije “Si”, sin pensármelo.

Me iba a enfrentar a la carrera más importante del mundo, la Spartan Race.

Además tenía a mi disposición, los mejores entrenadores para ir en “forma” a dicho evento. ¿Qué más podía pedir? Solamente que empezara el espectáculo, lo antes posible.

Las ganas, la ilusión, la motivación, la sonrisa, salían por mis poros. Yo un ESPARTANO. ¡¡La leche!! Lo que iba a fardar.

Ya estamos cometiendo dos fallos, ante el comienzo de cualquier tipo de reto. No podemos centrarnos solamente en lo positivo. Si claro está que está genial, la motivación, pero estamos obviando, los peligros, la incertidumbre, las herramientas que debemos usar durante el mismo…

Cuando empezamos un proyecto, vamos como “pollos sin cabeza”.

Y el siguiente fallo, es no preguntarnos ¿Por qué lo estamos haciendo?. Muchos empiezan máster de coaching, porque es la moda. Un curso de Tic, porque lo dice el gurú de moda o una carrera de obstáculos, porque es “fashion”.. Pero luego pasa lo que pasa… “Es que no era lo que yo pensaba, es que no gano dinero como me decían que lo iba a hacer…”

Todo éxito en la vida, está basado en una sola pregunta: ¿POR QUÉ?.

Daba el paso adelante para vivir la experiencia de la carrera, no porque me habían ofrecido la posibilidad o poder hacer más cosas. Sino como un reto que la vida me ponía por delante, un reto que me iba a demostrar si eso de tirar la toalla, como había hecho antes, ya no iba conmigo. Si eso de sufrir, aprender de él y seguir adelante, era mi nuevo estilo de vida.

Tenía un propósito mucho mayor que yo mismo con la carrera. No era una moda, tenía un por qué.

Cuando damos el paso adelante en un reto, ya estamos pensando solamente en la meta. Queremos que llegue ya el día, queremos vivir el éxito cuanto antes. Solo nos enfocamos en lo bueno, en lo chulo, en lo “cool”. No queremos el sufrimiento, el esfuerzo, el sudor.

Y cuando empezamos a vivirlo, nos quejamos, nos preguntamos qué estamos haciendo, dudamos de nosotros mismos y la motivación, pasa a modo desilusión.

Quedan 42 días para el gran día y he pasado por muchos momentos de duda, a los que les doy gracias.

La duda me ha hecho recordar al instante el propósito por el cual estaba esforzándome en todo momento. No a una MODA, SI a un PROPÓSITO.

El miedo me ha hecho dudar de si lo iba a conseguir, y la verdad que no sé si acabaré consiguiendo, pero al mirar atrás.. viendo el 1 día de entrenamiento, me hacía ver los cambios que ha habido en mi vida desde ese momento. La vergüenza me ha hecho pensar que pasaría si no lo conseguía después del “mal” que estoy dando a todo el mundo, pero lo más importante que ha hecho, ha sido el enfocarme en mi mismo. Qué si no llego a la meta, no pasa nada, porque habré hecho más que otros que se quejan de su vida, desde el sofá y con el mando de la televisión.

La impaciencia por no ver resultados, que me decían que tenía que ver con el paso del tiempo, me ha hecho darme cuenta de que si de verdad quieres algo en la vida, si de verdad estás comprometido con algo, esperas lo que haga falta, todo POR y PARA tu sueño.

Nos enseñan a que emociones negativas hay que desecharlas de tu vida, y yo tengo que decir, que me están ayudando en este reto y en otros que tengo por delante.

La duda, la impaciencia, el miedo, la vergüenza y otras más, nos da un gran aprendizaje que no limitan, sino que impulsan. Todo depende de la actitud con la que te enfrentes a ellas.

 Introdúcelas en tu vida.

Durante el camino, el dar 1% más de mí cuando las palabras: “ No puedo más”, eran mi vocabulario favorito en ese momento, me han hecho hacer cosas increíbles e inimaginables en mí, en un “empollón” que en la Egb siempre suspendía gimnasia.

Si de verdad quieres, si de verdad tienes un PORQUE , lo acabaras consiguiendo SI o SI.

Siempre puedes dar más de lo que te imaginas, si quieres conseguir algo, te lo aseguro.

Camino a EspartaLas excusas, las quejas siempre aparecerán en el camino. Pero si quieres mi recomendación: ¡¡ TE LAS CREAS TÚ MISMO Y SOLO TE VAN A JODER, NO TE VAN A AYUDAR!!.

Es que…” Como dirían las madres: “ Ni es que ni es cas…” No existen las excusas, las quejas si de verdad estás haciendo lo que tú quieres.

La culpa no la tiene el mundo si las piernas no te responden si no has dormido nada, la culpa no la tiene tu madre que no te ha puesto el desayuno que siempre te gusta, no es de Jorge Javier Vázquez por el programa que tiene o la chica que te gusta, no te hace ni puto caso. En la mayor parte de las situaciones, la responsabilidad de los resultados que quieras y obtengas, dependerá de ti.

Así que las excusas, ME LA BUFAN.

Así que deja de quejarte porque no tienes resultados en tu vida, y quitate las telarañas de tu cuerpo, crea, salta, suda, cagate en todo, pero haz, y no esperes que los demás resuelvan tu vida.

El victimismo es el deporte nacional y yo no lo práctico. ¿Y tú?

No sé si llegaré a Esparta, en el camino de la vida que estoy recorriendo conseguiré algo, si llegaré a la meta en Barcelona, si mi empresa irá como sueño, si la chica que me gusta, me dirá SI o si llegaré a entrevistar a Risto Mejide, pero estoy orgulloso de poder  decir que:

.- Que siempre sigo a mi corazón y a mi intuición

.- Soy coherente entre lo que siento y quiero.

.- Marco una diferencia en mi vida, que quiero y lucho por ella.

.- A dar el paso adelante, me muestro como soy, y a quien le guste bien y el que no, que no mire.

.- Como buen maño, sigo aun en los momentos difíciles.

.- Y jamás me arrepiento de nada.

No sé si lo conseguiré o no, no sé qué pasará mañana, no sé que pasara en la carrera, en mi vida, pero a día de hoy, puedo gritar a los 4 vientos, que el camino a Esparta, está siendo de lo más gratificante.

¿Y hacia donde te está llevando tu camino?

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¿Nos decidimos o qué?

Jamás dejes que las dudas paralicen tus decisiones. Toma siempre todas las decisiones que necesites tomar, incluso sin tener la seguridad o certeza de que estás decidiendo correctamente” Paulo Coelho.

Decisión.Todos tenemos algo en común.

Ya da igual seas de Zaragoza, Madrid, Barcelona o Latinoamérica. Todos tenemos algo en común, dando igual nuestra situación económica.

TODOS TOMAMOS DECISIONES DURANTE EL DÍA.

Unos piensan si llamar a la empresa y decir que están enfermos, u otros toman la decisión de declararse a esa persona  o dejar su trabajo y lanzarse a ser felices.

Hace poco, mientras hacia un poco de deporte, me dijo un amigo: “ Ni idea como tomar la decisión, ¿me podrías dar algunas reflexiones que me pudiesen ayudara tomar la decisión correcta?”

La verdad que no sabía que responderle. Lo único que le dije, que si lo supiéramos de antemano como tomar la decisión correcta siempre, no existirían errores en la vida, y no habríamos aprendido tantas cosas desde que vivíamos en las cuevas.

La verdad que no le sirvió de mucho, pero a mí me hizo pensar, en qué sensaciones y que camino vivimos durante la toma de decisiones en nuestra vida.

Cuando  tenemos que tomar una decisión, nos ENCONTRAMOS ANTE UNA ELECCIÓN.  No sabemos si escoger el batido de plátano o el de chocolate,  dudamos si echarlo de la empresa o darle una oportunidad más, o decirle TE QUIERO o callarte tus sentimientos para siempre… Nos encontramos igual  cuando éramos pequeños , y no tan pequeños,  cogemos una margarita y decimos: “Me quiere o no me quiere”.

Al tomar una decisión, pensamos que solamente tenemos dos opciones, o BLANCO o Negro, o SI o NO.

Cuando debemos tomar un decisión, nos sentimos como en un callejón estrecho, pensamos que solamente tenemos 2 opciones.

Y la verdad que no es así, estamos focalizándonos en esas dos opciones. ¿Por qué no quizá no decir tus sentimientos hasta una oportunidad mejor? ¿Por qué no hablar con esa persona antes de despedirla, quizá esté pasando una depresión? ¿Por qué no sacudir poco a poco tu mundo para después dar el paso hacia tus sueños?

Esta visión estrecha de si me quiere o no, nos coarta muchas otras posibilidades, que en esos momentos existen, pero no vemos, porque nuestro foco solamente esta puesta en esas dos opciones, porque pensamos que solamente existen esas dos opciones.

MIRA MÁS ALLA DE ESAS OPCIONES, AUMENTA TUS OPCIONES PARA TOMAR LA MEJOR DECISIÓN.

Al analizar las opciones que tenemos, lo estamos haciendo nosotros mismos, y nosotros mismos, somos nuestros peores abogados. Siempre pensamos en lo peor, siempre pensamos que será imposible… Vemos cosas donde seguramente no las haya, sesgamos la información que tenemos.

Nuestro foco, nuestro miedo, nuestras inseguridades, siempre nos hace centrarnos en lo negativo.  Y como pensamos que podemos con todo, no contrastamos la suposiciones. “Yo puedo, si tengo que hacerlo… lo haré…” y mientras tanto estamos perdiendo los consejos, reflexiones de gente de éxito que ha pasado por la misma situación que tú.

A LA HORA DE TOMAR UNA DECISIÓN, ESCUCHA A LA GENTE DE TU ALREDEDOR,  TE VENDRÁ BIEN.

Pero ten siempre en cuenta, que eres tú quien debe tomar la decisión, luego no le eches la culpa a los demás por haber salido mal.

¿A qué se pasa mal cuando tienes que tomar una decisión?

Nervios, dudas, no duermes, te preguntas de todo… tus emociones parecen que están subidas a una montaña rusa.

Anda que no he tomado decisiones, luego equivocadas, llevado por las emociones. Las emociones, nos hacen exigir, resultados a corto plazo. “Quiero que me quiera ya, no pienso escuchar más ni esperarla… que me ame o que me deje en paz… Quiero que cambie ya, o si no le despediré ya…”…

Las emociones nos hacen querer una solución para antes de ayer, y que nos satisfaga, pero ya.

Cuando tengo que tomar una decisión, me voy a andar. Me gusta coger mis cascos y pasear por el centro de Zaragoza. Muchas veces no oigo la música, me enfoco en otras cosas, en la gente… me hace evadirme y luego cuando vuelvo a casa, al haber tomado distancia, veo más cosas que si me hubiera dejado llevar por la emoción del AHORA.

CUANDO TENGAS QUE TOMAR UNA DECISIÓN, SI PUEDES, TOMA DISTANCIA, EVADETE ANTES DE TOMARLA.

decisionY cuando hemos decidido, qué decisión escoger, tenemos que vivir con ella. Muchas veces, elegimos una, y cuando vemos la oportunidad de cambiarla, porque no nos está gustando lo que estamos viendo, lo intentamos.  No esperamos, somos impacientes.

Confiamos que la decisión que hemos tomado, es la adecuada, que somos los mejores tomando decisiones , somos demasiado optimistas. “Es lo mejor, no le diré nada, es lo mejor para la empresa, tengo que despedirlo…” ¿Y qué pasaría si la decisión fuera la incorrecta?

CUANDO TOMEMOS UNA DECISIÓN, DEBEMOS ESTAR PREPARADOS, PARA EL ERROR.

¿Qué pasaría si en vez de despedir a esa persona o no aceptar la propuesta que te han hecho, dijeras: “ Te vamos a cesar de estas funciones, pero queremos que hagas estas otras”?.

Cuando decimos algo, solo pensamos en el “Esto o aquello”.

¿PERO QUÉ PASARIA SI EN VEZ DE ESO, DIJERAMOS “ESTO Y AQUELLO”?

Abriríamos mucho la posibilidades, a que fuera lo correcto lo decidido.

Todos tomamos decisiones basándonos en cosas que hemos visto, en decisiones que han tomado personas famosas, o lo que dicen los libros que te lees.

¿Y por qué no, nos escuchamos a nosotros mismos, qué decisión debemos tomar?

Nos gusta echar la culpa a los demás si sale mal lo que nos han dicho, así el papel de víctima, nos va como anillo al dedo.

Dejémonos de fijarnos en la visión que tienen los demás del problema que tenemos, y fijémonos en la visión que tenemos nosotros del mismo. No hay nadie mejor que nosotros mismos para saber qué queremos, qué no queremos y qué nos gustaría.

FIJATE MÁS EN TU INTERIOR Y NO EN LO QUE PIENSEN LOS DEMÁS.

¿Pero por qué no lo hacemos?

POR MIEDO, PORQUE NO NOS GUSTA EXPONERNOS ANTE LOSD EMÁS. NOS DA MIEDO PERDER.

Como bien dice mi mentor, Santiago Álvarez de Mon, tenemos que aprender a fracasar.

Nos da miedo que la decisión que queremos tomar, nos haga perder nuestro status quo, amigos, o dinero… Tenemos miedo a tomar decisiones, aunque sabemos que lo tenemos que hacer.. y por eso muchas veces es mejor olvidarnos del tema, que tomar la decisión de ser felices, o emprender nuestros sueños.

Cuando tomamos decisiones, jugamos a ser Rappel. Intentamos predecir el futuro, pensar que ese plan de negocios que hemos hecho, dentro de 4 años, será realidad y seremos multimillonarios, o que esa persona será  la mejor de nuestra vida, aunque en el fondo  sabemos que no nos conviene.

EL FUTURO NO ES ALGO ÚNICO QUE NOSOTROS DESEAMOS, HAY MILES DE FUTUROS. Y CIENTOS DE COSAS QUE NO PODRÁS PREEVER POR EL CAMINO DURANTE TU DECISIÓN.

Pero nunca olvides, que cuando tomemos una decisión, confía en ella, confía en que si quieres algo, tendrás que adentrarte en el agujero negro, para saber qué hay, y que ese piloto automático, que te gusta ponerte durante el día, tendrás que ser tú quien pilote tu vida.

¿Qué decisiones tienes que tomar y tienes miedo a hacerlo? ¿Por qué? ¿Qué has aprendido de tus decisiones pasadas? ¿Nos decidimos ya o qué?.

Si quieres un libro, sobre como tomar decisiones, te recomiendo DECÍDETE de  Dan Heath & Chip Heath.