¡La Vulnerabilidad también Marca!

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«Esa vulnerabilidad de las cosas valiosas es hermosa porqué la vulnerabilidad es una marca de existencia» decía Simon Well

Mi madre siempre me ha enseñado que en el término medio está la virtud.

Pero vivimos en una sociedad que si no eres de unos, eres de los otros. Y así nunca alcanzaremos ningún avance, más bien luchas fratricidas.

Últimamente estamos viendo en los medios de comunicación que se habla mucho de la salud mental gracias a la deportista Simon Biles. Que pena de país, tiene que venir alguien de fuera para recordarnos temas que nosotros tuvimos con consecuencias mucho más tristes, pero que nos olvidamos rápidamente.

Hablamos de la importancia de la sicología, de no ir al psiquiatra cuando nos hemos dado cuenta que tenemos un problema, sino antes, de hablar de nuestras emociones y de gestionar la presión que podamos sentir. Yo no soy psicólogo ni mucho menos siquiatra, solo soy un chico de Zaragoza que durante 10 años escribe lo que siente en cada momento. Pero una cosa déjame decirte una recomendación, un psicólogo en tu vida ayuda y bien.

Pero si quiero hablar de un tema que alguna que otra vez he escrito y que está relacionado con este tema, La Vulnerabilidad.

La educación que hayamos podido vivir, ser hombre o mujer y miles de circunstancias alrededor, llegamos a la madurez, no queriendo mostrar nuestros sentimientos, no queriendo mostrar nuestras emociones.

¡No queriendo ser ni sentirnos vulnerables ante los demás!.

Nos han dicho que tenemos que ser perfectos, que tenemos que dar resultados siempre en todo lo que hagamos, que tenemos que ser felices y lo mejor de todo, mostrarlo a los demás para que vean que es verdad ( o al menos se lo crean). Y eso de las emociones, que eres imperfecto, que te pasa algo, «te lo comes«, porque sino se reirán de ti, te dirán blando y ni se te ocurra llorar. En este momento siempre me acuerdo de la canción de Miguel Bosé: «Los chicos no lloran solo deben pelear».

Pero para el carro. No estoy diciendo que ser «vulnerable» es llorar más que Bustamante en Operación Triunfo. NI tampoco que nadie te pueda decir absolutamente nada porqué eres vulnerable.

¡No te flipes!

Estoy diciendo que ser vulnerable es mostrarse uno mismo siempre, SER INTEGRO. Es llorar cuando algo te emociona de verdad aunque tengas delante de ti al Director general de tu empresa, Es responder lo que sientas cuando te hacen una pregunta, no respondiendo lo que le gustaría oír a la otra persona.

¿Por qué está tan de moda ahora la vulnerabilidad cuando en realidad es la integridad de la persona en si? Porqué nos hemos pegado la vida pensando que somos héroes, que podemos con todo, que importa más la razón que el corazón y a la 1 de cambio, cuando vienen mal dadas, no tenemos ni pu… idea de gestionar nuestras emociones.

A eso se llama vulnerabilidad, cuando en realidad es que la vida te ha dado una ostia para que dejes e ir de «chulito» y vayas de lo que eres, «un ser humano». Pero bueno, una etiqueta más.

En este mundo de redes sociales, esta lucha contra la imperfección se ha hecho aún más visible. Con frases como «no tienes que ser un buen profesional, tienes que parecerlo.. Usa estos filtros de Instagram para que no se te vean esas arrugas, haz fotos de todo lo que hagas, que se te tiene que lucir todo lo que haces…» La ultima frase me lo dijo una persona que al dia siguiente decía que se quería quitar de redes sociales, en fin.

Todo debe ser perfecto, tienes que emanar éxito aunque mientas en lo que estás diciendo a tus seguidores… Eso no importa, lo importa es el like, que te compren y como un martillo pilón les metas tu mensaje a tus fans queriendo que no se olviden de él y mucho menos se vayan con «otro».

Hay que conseguir resultados desde la razón, ¿Desde la emoción? ¡¡NUNCA!! Buenos desde la manipulación, quizá.

Pero eso si, luego hay que tener una marca personal autentica, ¿Y la autenticidad no es también vulnerabilidad?

La verdad que no entiendo la incoherencia de muchos gurús de hoy en día.

Con esta situación, eso de mostrar nuestras emociones, eso de decir que lo estamos pasando mal… lo dejamos para las noches cuando nadie nos ve y solo nuestra almohada aguanta nuestros lloros.

Vivimos en un mundo donde la razón y la imagen están ganando la partida a la emoción. Y claro luego pasa lo que pasa, que hay más muertes por suicidios que por accidente de trafico. (Qué conste que todas las muertes son iguales de importantes, vengan de donde vengan).

Como en todo hay gente que lleva todo al extremo. Mostrando en redes sociales situaciones de lo más personales que deberían , a mi forma de ver, quedarse de puertas para adentro. Como exponer problemas que deberían tratar profesionales expertos y no tus seguidores en redes sociales. Y algunas hasta muestran situaciones falsas, ¿Por qué? ¿para dar pena? ¿para hacerse la victima? Me da igual el motivo pero usar desgracias para aumentar los seguidores siempre me ha parecido lo más rastrero del ser humano. Pero allá cada uno.

Vivimos en una sociedad en la que si no eres un Super Héroe de los negocios, del marketing, de la marca personal… eres un fracasado. Tienes que parecer, eso de ser, no importa. ¿Y tus emociones? Eso déjalas para ti y tu almohada.

Todo lo basamos en los resultados. ¿Las emociones? Mejor las dejamos para casa dónde nadie nos vea y sepa qué nos está pasando, qué nos ocurre o qué pensamos de verdad.

Desde luego que seguimos a la gente por sus resultados; o bueno lo que dicen que han conseguido. Desde luego que contratamos a la gente en función de las expectativas que pueden generar en nuestra empresa. Es decir, nos sigue importando mucho más la titulitis, lo que dicen de esa persona, que realmente quién es esa persona de verdad, emociones incluidas Luego si hay que despedirlo ya echaremos la culpa a la responsable de RR.HH. Pero bueno… por mucho que hablamos de felicidad en la empresa, en la sociedad, nos sigue importando más las expectativas que puede generar esa persona que no quién es de verdad.

Y lo vuelvo a repetir , no estoy diciendo que ahora nos tengamos que exhibir nuestras emociones sin parar. Porqué más bien estamos haciendo espectáculo que no ayudando a los demás. Sino lo que estoy diciendo que durante toda la historia de la sociedad y del mundo empresarial, la vulnerabilidad ha tenido una papel importante a la hora del éxito de personas, marcas y sociedades Y no solo dependiendo solo de los resultados.

Y no hace falta irnos años o siglos atrás para ver qué pasó y cómo pasó, a día de hoy lo estamos viendo con muchas empresas que están mostrando su sensibilidad/vulnerabilidad a la hora de contratar gente de una determinada edad, que han ayudado a gente desfavorecida ( y sin fotografías que lo testimonien) o que gracias a mostrarse vulnerables y no desde su despacho lleno de fotos de éxito, han reconocido estar pasando malos momentos y sus clientes, proveedores ayudarlos a salir adelante porqué creían en el proyecto, en lo que proyectaban o generaban. Y sobre todo porque su vulnerabilidad/sensibilidad les había ayudado antes que ellos tuvieran problemas.

Seguimos pensando que una marca tiene que dar resultados de forma racional, a través de un método o una fórmula. ¿Y dónde dejamos las emociones? Que si, que está claro que no hay que hacer un espectáculo, porque sino la delgada línea entre la verdad y la manipulación, es muy delgada. Totalmente de acuerdo.

Hablamos de que todos tener un propósito en la vida, luchar por algo. ¿Pero dejamos las emociones a un lado?

¿Las familias cómo se crean? ¿Sólo con resultados? ¿O con emociones también?

Podrás ofrecer mucho a una empresa y dar resultados, Pero si cuando están las cosas mal no eres empático, ¿Para qué sirves? ¿Qué tenemos que ser todos como Cristiano Ronaldo, el mejor, el que más goles mete, el que más ego tiene pero de empatía poca?

Puedes tener una marca que ofrezca el éxito a la mayor rapidez posible. Pero si luego a la hora de formar no tienes una pizca de sensibilidad , ¿Para qué sirves?

Creo que estamos en una vorágine de resultados y éxito que nos está haciendo perder muchas cosas por el camino y una de ellas son las emociones.

Lo vuelvo a repetir, no se trata de manipular a las personas a través de tu «papel vulnerable»

Pero si creo que una marca empresarial o personal , es la suma de resultados y de emociones. Porqué si hablamos de felicidad en las empresas, en la sociedad y solo pensamos en resultados, ¿Qué estamos promulgando?

Yo quiero verdad, no solo resultados desde la razón, sino también desde la emoción.

LA VULNERABILIDAD TAMBIEN MARCA.

¿Pondrías en tu lapida el número de followers que tenías?

«Los líderes no crean seguidores, crean más líderes» dice Tom Peters.

Hemos pasado lo que hemos pasado. Estamos pasando lo que estamos pasando. Y nos seguimos preocupando más por lo que ha conseguido la influencer tal , cómo ha conseguido la otra ir a tal empresa o si me tengo que poner en bragas y sujetador para conseguir que los demás me hagan caso. 

¿En qué sociedad estamos?

En una sociedad en la que creemos que en vez de un Epitacio en la lapida en la que diga: «Hice lo que quise y lo disfruté como me dejaron«, querremos poner el número de seguidores que hemos conseguido tener al final de nuestros días.

Y todo porque NO CONFIAMOS EN NOSOTROS MISMOS. 

Pensamos que porque tenga más seguidores, seremos más conocidos. Pensamos que por tener más seguidores que la competencia, la gente se creerá que tenemos valor, que somos interesante, «cool», que somos más molones que ellos. Pensamos que porque salgamos en ropa interior o una foto con el coche de nuestro amigo, la gente verá que tenemos una vida chula, creativa, diferente y empezarán a seguirnos. 

Este juego de la vida es un juego a largo plazo. Pero pensamos que si no llegamos a alcanzar la fama de la vecina o superamos en seguidores a la competencia, nuestro futuro será para siempre negro. 

El largo plazo es la vida entera, no este momento de verano que ahora todos muestran cuerpos y felicidad. El largo plazo es superar los obstáculos que te pone la vida y no el número de seguidores que tienes. Porque muchas de esas personas, ante una primera caída, se rendirán. Y lo que se trata es de seguir siendo uno mismo, pase lo que pase, digan lo que digan los demás.

Cuando nos vayamos al piso de «allá arriba», no nos llevaremos absolutamente nada de lo que hemos conseguido aquí. Ni nos iremos con nuestro coche con el que nos hemos fotos, ni con el «gurú» que nos hemos encontrado por la calle y la hemos subido para que vean con quien nos relacionamos . 

Vivimos en una exposición hacia el exterior. Queremos que los demás crean que somos mejores que los demás. Que nuestra vida es mejor que los demás. Que tenemos mejores amigos que los demás. Que nuestros contactos son importantes. 

Y lo único que hace el querer que los demás vean que somos «cool» y que molamos mazo, como diría Camilo sesto, es que nos hace más pequeño. 

Nos empequeñecemos nosotros mismos, porque pensamos que nunca podremos llegar a ese nivel. Que el tamaño importa y cuánto más grande mejor. 

¡¡QUÉ CONFUNDIMOS ESTAMOS!!.

En este mundo lo único que importa es como hagamos sentir a los demás. Como se sientan nuestros clientes con nosotros. Como disfruten nuestros amigos en los buenos momentos y se sientan cuidados y escuchados en los malos. Como nuestra familia se siente cuando nos necesitan y los momentos que pasamos juntos. 

Por compararnos con los demás, creemos que los demás son más que nosotros. Cuando realmente si tuviéramos un poco de pensamiento critico, veríamos que no todo es oro lo que reluce.

Hace unos días leía una reflexión que viene al pelo, que decía algo así como » Todo hombre es sincero a solas, en cuanto aparece una segunda persona empieza la hipocresía, así que. El reto consiste en no traicionar nuestra esencia, sin aislarnos  y al mismo tiempo sin ser anulados por la masa«.

Ahora todas las fotos son de lo bien que estamos pasándolo de vacaciones, que estamos siendo felices y no paran de llegarme mensajes de mira lo que ha hecho la otra persona que esta de vacaciones, mira que no ha dicho nada , mira no sé qué..

¿Quieres un consejo? 

El tamaño no importa. Importa lo que impactes en los demás. Lo que les hagas sentir, cómo les apoyas en todo momento, que sepan que eres de verdad y no lo que aparentas ser. Pero aún así por un oido nos entra, queremos el número de seguidores, para que los demás crean que somos famosos, buenos y marcamos tendencia. 

La tendencia la marca los hechos, nunca las imágenes.  La tendencia la marca la acción de corazón, de verdad, no los likes. 

Durante este periodo que llaman vida, nos tenemos que sonrisas, abrazos, miradas cómplices y haber dejado un poco mejor el mundo de lo que estaba cuando lo encontramos. 

¿Lo demás? ES PURO POSTUREO, PURA INCOHERENCIA. 

¿O que crees que cabrá si te incineran? Solo tú, pues ya esta. Solo sé tú mismo y eso , en estos momentos, es el mejor regalo que puedes dar a los demás.

¡¡Vulnerable!!

«Hay una diferencia entre vulnerabilidad y decirle todo a la gente sobre ti mismo. La vulnerabilidad es un sentimiento.  Decirle a todo el mundo a todo el mundo acerca de ti es sólo hechos y detalles» dice Simon Sinek.

VulnerableMe siento vulnerable. Hacía tiempo que no me daba cuenta que me sentía así , de forma consciente.

Me siento desprotegido de toda armadura que haya podido incorporar a mí durante todo este tiempo. Me siento desnudo, no literalmente, porque hace mucho frio en mi casa. Pero como si no tuviera ropa.

Pero creo que como en toda emoción, hay una vulnerabilidad buena y otra mala.

De la buena, hablaré más tarde. Ahora quiero hablar de la mala. De la que nos desconecta a cada uno de nosotros, de los demás.

Sentirse vulnerable, es sentirte diferente, raro, especial, un espécimen único que la sociedad no va a entender. O eso piensas tú.

¿Por qué lo piensas?

Porque sientes vergüenza a lo que estás sintiendo en esos momentos. No estoy diciendo que lo que sientas es una locura, sino que lo que piensas, no quieres pensarlo, porque sientes que la sociedad al enterarse, te señalara.

Sientes vergüenza de querer hacer otra cosa que los demás “recomiendan” que hagas, sientes vergüenza de estar enamorado de esa persona que darías todo por ella pero no quieres decírselo, sientes vergüenza de querer hacer cosas que los demás, no consideran como “normales”.

Al sentir vergüenza, sientes que tienes que ocultar tus sentimientos. ¿Por qué? Porque quieres sentirte considerado como “optimo” y “bueno” para los demás. No quieres ser un paria desterrado de la sociedad.

Así que mejor ocultar lo que sientes, porque quieres sentirte bueno para los demás.

Quieres mantener la dignidad, la cara que ofreces a los demás. Pero mientras tanto, dentro de ti hay una lucha, que siempre termina en la cama llorando con la luz apagada y pensando que eres un “bicho raro” que la sociedad no aceptará.

En ese caso, te estás desconectando de la sociedad.

En esa situación, estamos renunciando a lo que queremos ser, por lo que debemos ser. En esa situación estás cavando tu propia tumba.

Pero si en el fondo lo que quieres, es ser uno más, perfecto. No soy quién para decirte nada, pero lo peor es que tú sabes que no eres uno más, y has optado por esa opción.

Así me sentía hace unos años, un vulnerable, que a cualquier palabra, gesto de cariño, respondía con gritos, lloros. Era una llamada de atención, era un grito de desesperación, diciendo: “Me siento vulnerable, tengo miedo a lo que me pasa y no sé lo que pasa. Me da vergüenza sentir lo que siento, pero siento que es coherente con quien yo soy. Pero aún así para no sentirme rechazado, lo ocultaré…”

No queremos sentir lo que estamos sintiendo. No queremos sentir miedo, no queremos sentir vergüenza, no queremos sentir nada. Y lo mejor, es ocultarlo en el cajón de casa con la ropa interior, y que allí coja polvo.

¿Qué hacemos además cuando nos sentimos vulnerables? Pensar que todo lo incierto es cierto.

¡¡ERROR!!.

Es que tengo miedo a decirle lo que siento, porque SE A CIENCIA CIERTA, que me va a rechazar… Es que me da vergüenza decirlo, porque SÉ que no me van a entender y no me hablaran… Es que no pienso decirle nada a mi jefe, porque SÉ CÓMO me va a responder…”

¿Y qué te sabes cómo va a responder la persona o la sociedad? ¿O es que eres adivino? Pues entonces dime la combinación ganadora de la primitiva de esta semana.

¿Sabes quién está hablando? TU MIEDO.

Al creer que sabes cómo responderá la persona o personas, y así crearte una excusa para no dar el paso, no pasas miedo dándolo. No pasas miedo viendo las consecuencias de ese paso.

Lo que pasa es tenemos miedo a darnos cuenta que fuera de lo que piensan los demás somos imperfectos, y dentro del “rebaño” de la sociedad, nos creemos que somos perfectos y que todo irá genial.

Si tú crees que una vida de rutinas, miedos y vergüenzas, es una vida genial. ALLÁ TÚ.

Pero una cosa me gustaría recordarte, NADIE es PERFECTO, TODOS somos IMPERFECTOS.

Pero ahora mismo siento vulnerabilidad de la buena. ¿De qué trata?.

VulnerabilidadMe siento vulnerable, porque cada vez me enfrento a retos nuevos en la vida. No sólo profesionales sino también personales.

Conferencias en lugares que no conozco, retos profesionales imposibles y que se hacen realidad, personas que aparecen en tu vida y sabes que darías todo por ellas y lo haces, retos físicos increíbles y motivantes…

Situaciones que dan respeto, nerviosismo, dan miedo o que te podrían bloquear.

¿Pero por qué no pasa así? Porque esa sensación de desnudez, de enfrentarme a todo lo que está viniendo y vendrá, tiene un lugar de nacimiento, el corazón.

Me enfrento a todas ellos, a corazón abierto.

Las afronto de manera entusiasta, sincera, sabiendo que la vida me las ha puesto delante por algo, de lo que tengo que aprender.

Me siento “desnudo”, sin ninguna coraza que me pueda proteger de las previsibles “inclemencias”, pero es la única manera de aprender, sintiéndonos así.

Amo esas personas que han entrado a mi vida, sin ninguna garantía de que me vayan a devolver nada, ni amar como yo las amo, ni lo exijo. Me muestro como soy, vulnerable, “sin ropas ni etiquetas”. Vivo el presente con ellas, porque es el mayor regalo que le puedes dar a una persona.

Porque sé que será y es la única forma de vivir el presente, de aprender, de amar.

Cuando te sientes vulnerable, sientes que eres imperfecto pero que dentro de ti está todas las herramientas que necesitas para enfrentarte a esa situación, para luchar por un sueño.

Cuando te sientes vulnerable, no gritas. No lanzas un lamento pidiendo que los demás te entiendan, que gritando se solucione tus dudas de un plumazo.

Sabes lo que vales, sabes quién eres y lo qué haces. ¿Qué conlleva? Que escuches más lo que dicen los demás, que tú hables

Me siento muy vulnerable, pero me gusta esta sensación.

Siento que es la única forma de aprender y progresar en la vida.

Sin miedos ni vergüenza, porque me muestro como soy, a corazón abierto.

¿Y tú?

¡¡Vulnerable!!

Aceptar nuestra vulnerabilidad  en lugar de tratar de ocultarla es la mejor manera de adaptarse a la realidad” decía David Viscott.

VulnerableEscribo estas líneas sentado en el Ave. Voy camino de Madrid. A un reunión que siento que puede cambiar mi vida para siempre. ¿Cómo me relajo ante esta situación? Escribiendo.

Veo el paisaje pasar a una velocidad de vértigo, pero yo solo pienso en una cosa. Me dirijo directamente hacia la incertidumbre. Y eso le produce  a todo ser humano, ansiedad.

Cuando nos encontramos así , nos inventamos y focalizamos en lo negativo de la situación. Nuestro cerebro nos proporciona historias de lo más inverosímiles y siempre con el peor resultado. Pero preocuparse no es lo mismo que prepararse para la situación. Tenemos que ocuparnos de lo que nos podemos encontrar, no “pre-ocuparnos” antes de tiempo.

El tren se balancea, y así estoy yo. Como en un balancín. El tronco que tengo debajo de mis pies gira y gira; y si no quiero perder la estabilidad, tengo que seguir moviéndolo , girándolo más y más.  Hacia adelante. Y eso es lo que voy a hacer.

Esta reunión es gracias a un compromiso que tengo conmigo mismo desde hace 2 años. Sé que si fracaso, la responsabilidad será solo mía, pero es mi sueño y voy a por él. Tengo a mi lado el asiento vacío, pero sé que está ocupado por el miedo.

Lo llevo conmigo desde que me comprometí con este sueño y en todo lo nuevo que emprendemos. Pero si quieres bailar, miedo, lo haremos. Aunque con lo malo que soy bailando, seguro que le piso los pies.

Las opiniones de los demás, me han ayudado a empujarme hacia esta reunión, a la que temo. Otras veces hubieran hecho que no creyera en lo que era capaz.

Uno de ellos, me dijo que para él, era un héroe, que él jamás habría arriesgado y yo lo hacía por unas razones muy coherentes.

Me he elegido a mí mismo. Ya vale de esperar, a que otros me eligieran a mí. He cogido la iniciativa de crear mi vida.

Sé que lo que se va a crear tras la reunión, es algo que marcara la diferencia, algo que conectara a mucha gente, y eso es algo que te inunda de emoción.

Lo reconozco, tuve el pensamiento de echarme atrás. Pero si hacia eso, todo estaría Kaputt y esta vez no pensaba permitir que eso sucediera. Iba hacia adelante. Ya valía de ir sobre seguro, ya vale de alejarme de lo peligroso.

Si quería algo, tenía que arriesgar.

Al arriesgarme, surgen las oportunidades y entre ellas, esta reunión. Siento que es una oportunidad que me puede dar la posibilidad de demostrar todo  lo que llevo dentro de mí a un nivel nunca inimaginable por mí hasta el día de hoy.

He vivido una batalla entre la búsqueda de mi seguridad y el deseo de sacar delante todo lo que sentía. Son punzadas de dolor que muchas veces hemos intentando acallar por el miedo a qué dirán. ¡¡Ahora, me importa más yo lo que siento, no lo que piensen los demás!!

Empieza a llover, camino de Madrid. Todos usamos paraguas o deseamos usarlo cuando cae agua. Pero si ahora estuviera en la calle, no querría usarlo. Enfrentarse a lo desconocido, salir de tu zona de confort, es decidir no usar el paraguas, no querer seguridad, es querer vivir cada instante. No quiero usar el paraguas.

Pero si me vieran sin él, me intentarían hacer que pasara vergüenza.. Vergüenza al que intenta ser diferente a los demás. Pues seré diferente, no soy como los demás, yo estoy intentando con coraje y esfuerzo realizar un sueño. Mientras otros, se quejan  de que jamás lo conseguirán, que no tienen tiempo o ciento de excusas parecidas, pasará el tiempo y jamás lo intentaran.

Me siento vulnerable, lo reconozco y más cuando tenga la reunión, cuando muestre mi proyecto. Me sentiré desnudo, mostrándome quien soy de verdad. Ojala hubiera alguna forma de hacerlo, y no sentirme así, pero es imposible.

Quizá no salga la reunión como yo espero. ¿Qué pasaría si fuera así?. Que seguiré persistiendo. Confío en mi, en mis posibilidades. Seguiré, sea cual sea el resultado, Continuaré.

Ya vale de dolor, de angustia y de desesperación. Quiero magia, hacer realidad sueños y voy hacia ellos.

Estoy llegando, el tren baja de velocidad, pero aumenta mi vulnerabilidad. Si es como así me siento y sentiré cada vez que salga de mi zona de confort, bienvenida sea.

Será así, porque me confirmará esa sensación, que cada vez me voy superando, yendo a por nuevos sueños y subiendo el listón un poco más.

Ya he parado, se abren las puertas del tren. Hay que salir. Doy un paso. Un paso hacia algo nuevo, un paso superando los límites de mi zona de confort. Un paso hacia lo desconocido.

Como dice Seth Godin , en su libro » V de vulnerable«, la vida está fuera de la zona de confort. Mi vida está fuera del tren. Voy a por ello.

¿Qué te atreverías a hacer si el miedo no te pudiera atenazar? ¿ Dónde se encuentran tus sueños, en tu zona de confort o fuera de ella? ¿Cómo te sientes cuando das un paso hacia algo nuevo para ti? ¿Qué sueño quieres conseguir y te hace sentirte vulnerable?