¡¡Todos somos yonkis de algo!!

Photo by fotografierende on Pexels.com

“La adicción comienza con la esperanza de que algo “allá afuera” pueda llenar instantáneamente el vacío interior” decía Jean Kilbourne.

Somos una sociedad hipocrita.

Nos tiramos los pelos, aplaudimos y nos lamentamos, compadecemos cuando alguien expresa en medios de comunicación que tiene una adicción a algo.

La miramos con “ojos de cordero degollado” y deseamos que su recuperación sea pronto.

Pero mientras tanto, si le preguntas a alguien: ¿A qué es adicto?. Seguro que la respuesta suele empezar con algo parecido así:

“¿Yo? A nada…”

Una reflexión que me ha hecho pensar, que TODOS somos adictos a algo en la vida.

Y no estoy hablando a no esperar a que la cuenta atrás de la plataforma digital termine cuando estamos enganchados al último capitulo de tu serie favorita. De eso no estoy hablando.

A todos nos ha pasado eso alguna vez. Pero yo estoy hablando de eso de lo que crees que no estás enganchando, lo que los demás te lo dirían y responderías: “¿YO? Imposible.” O aquella cosa que lo sabes y te da miedo reconocer en público.

Os pongo varios ejemplos:

.- Persona que solo quiere que aumente sus seguidores en redes sociales. Recomendando que todas acciones que se realicen sean a través de dicha red, como así lo exige.

.- Persona que solo acepta entrevistas si a cambio ve un retorno. Si no las rechaza gustosamente.

.- Persona que cuando rechazan la propuesta a sus ideas, ya se han olvidado para siempre de la otra persona.

.- Personas que están enganchados a tener pareja. Olvidándose completamente de personas que han estado en su vida durante años, solo por su felicidad “eventual”.

.- Personas que tienen pareja por “aparentar” pero están enganchados a la infidelidad a pesar de tener pareja “feliz”.

Yo siempre lo he dicho y lo reconozco, fui un yonqui haciendo lo que me decían los demás, para “sentirme parte del grupo”.

¿Y tú?

Porqué todo los somos en algo.

Adictos a que nos aplaudan por lo que hagamos , a la repercusión por el método que sea en redes sociales, a estar rodeado de gente a pesar que nos sintamos solos, como decía en un post anterior, al morbo que nos pillen manteniendo otra relación extra-conyugal, adictos a tener pareja por miedo a la soledad… O la peor de las adicciones para mí, no hacer lo que quieres hacer, no vayan a pensar algo los demás..

Todos somos adictos a algo. Otra cosa totalmente diferente es que queramos reconocerlo.

Y sobre todo porque estamos en una sociedad, en el que parece que reconocer algo, es darle poder a los demás sobre nosotros mismos. Cuando en realidad es al contrario. Nos estamos dando poder a nosotros mismos.

¿Por qué somos adictos a este tipo de situaciones?

Porque tenemos miedo a reconocernos delante de un espejo.

A reconocer que no somos felices con esa pareja, pero por las apariencias, hay que seguir manteniendo la “mentira”.

A reconocer que seguramente seríamos más felices haciendo otra cosa, que no estirando el “chicle” de la profesión de moda que tenemos

A reconocer que no somos la persona que aparentamos ser delante de los demás y lo único que hacemos es quererlos tener “controlados” para que no se den cuenta que no somos quienes aparentamos ser.

A reconocer que somos unas personas envidiosas y lo que realmente hacemos, es mentir a los demás para que no se vayan con otras personas de la “competencia”.

Hay un mundo “sórdido” de adicciones, que lo único que nos provoca es daño. En algunos casos daño físico, pero en otros , provoca una disonancia entre quienes aparentamos ser y quienes somos de verdad.

Te puedo decir muchas cosas, te puedo dar tips, pero realmente si tú no quieres cambiar la vida, que sabes que estas llevando y que te hace llorar por las noches cuando nadie te ve, ¿Qué puedo decirte yo?

¡¡NADA!!.

Pero si quieres una recomendación,

¡¡A LARGO PLAZO TE HARÁ MÁS DAÑO LO QUE A CORTO PLAZO TE ESTÁ DANDO “BENEFICIOS!!.

¿Y tú de qué eres yonqui?

Un nuevo virus: ¡¡LA NOSTALGIA!!

Photo by Kat Jayne on Pexels.com

La nostalgia es un baúl que está lleno de recuerdos” decía Danne Vega

Han pasado 365 días desde que nos dijeron por televisión que nos teníamos que confiar en casa.

Y cada día creo más que un nuevo virus está afectando a la sociedad, LA NOSTALGIA.

Acabo de ver como un “gurú” de la felicidad, ponía en sus redes sociales un mensaje en el que pedía a sus seguidores, ¿Qué echas de menos de antes de la pandemia?.

Una persona que promulga en el vivir en el presente, el aceptar la situación que estemos viviendo, nos estaba diciendo que recordáramos cuando creíamos que éramos más felices y lo trajéramos al presente.

¿NO ES ESO UNA APOLOGIA DE LA NOSTALGIA?

Pero los medios de comunicación hacen lo mismo una y otra vez.

Recordándonos cómo era la vida antes del confinamiento, cómo era cuando nos íbamos de vacaciones o podíamos salir de nuestras ciudades.

Una cosa es la historia, recordar el pasado, pero otra cosa totalmente es no aprender de él.

Porque parece que no hemos aprendido, pero no solamente en esta situación, sino en todas.

Pensamos que éramos más felices cuando teníamos pareja y habíamos conseguido lo que los demás consideran como felicidad. Pensamos que éramos más felices, cuando nuestro puesto de trabajo nos daba un status ante los demás. Pensamos que éramos más felices cuando subíamos fotos en redes sociales cuando íbamos a eventos o estábamos de fiesta, para que vieran los demás que bien nos iba la vida y con quien nos juntábamos.

Se habla mucho de vivir en el presente, pero somos seres que añoramos con nostalgia momentos en los que pensamos que éramos realmente felices, cuando creíamos que las cosas nos iban realmente bien.

EL presente nos importa una mierda cuando sentimos y nos lamentamos que hemos perdido momentos en los que estábamos siendo realmente felices, en los que no había problemas.

Y mientras nos quejamos, lamentamos y preguntamos: ¿Por qué leches me pasa esto a mí y no le pasa al vecino del 2?, la vida se nos está yendo de las manos.

Y odiamos el presente, porque no somos lo que éramos antes, principalmente para los demás. Hablarán de nosotros, dirán que hemos perdido todo ese “encanto” que teníamos, que ya no somos tan “guay”. Y eso nos da miedo. Que los demás nos vean menos de lo que éramos.

¡¡Nos importa más lo que digan los demás que lo que realmente nos pasa y cómo debemos afrontarlo!!.

Y cada vez más, veo a la gente hablando desde la nostalgia. Y la nostalgia lo único que te hace es ponerte una venda en los ojos, no queriendo ver lo único que tienes delante de ti, EL PRESENTE, EL AHORA o cómo quieras llamarlo.

Pero no solamente tenemos nostalgia a momentos en los que creíamos que éramos felices o que teníamos la vida resulta. Nostalgia con volver a momentos en los que perdimos la oportunidad con el trabajo de nuestros sueños, de dar un paso adelante hacia nuestras metas, de decir lo que sentíamos de verdad a esa persona… Y por miedo, por lo que fuera, no lo hicimos.

Esa nostalgia nos hace repetir una y otra vez lo que hubiéramos hecho, cómo se lo hubiéramos dicho…Pero sobre todo, nos hace flagelarnos en el dolor de un momento perdido para alcanzar nuestra felicidad.

Y te lo vuelvo a repetir, mientras tanto sigues con una venda en los ojos, no queriendo ver lo que tienes en el presente.

La nostalgia solo hace más que joderte la vida.

Esa oportunidad pasó, quizá esa persona ya no volverá y ese puesto que añoraba, ya desapareció con tu marcha.

¿Qué muestra la nostalgia?

QUe nos queremos aceptar el presente. No queremos aceptar las normas que están en ese momento, que no nos podemos abrazar, que no podemos salir de nuestra ciudad, pero sobre…QUE LOS TIEMPOS CAMBIAN Y LA VIDA AVANZA.

En vez de agradecer todo lo que has pasado, lo que has aprendido de la experiencia, de lo que te has dado cuenta de lo que eres capaz, de aceptarte, de tener una relación con tus emociones…NOS QUEJAMOS QUE TIEMPOS PASADOS YA NO VOLVERÁN.

No importa el presente, queremos que vuelva el pasado.

Se llame pandemia, crisis profesional o lo que se llame, el ser humano que se adapte más rapido a la situación presente, es el que siempre sale ganando. Pero no, estamos haciendo una oda constante a la nostalgia, a tiempos pasados y recordándolos con imágenes, para que no se nos olvide que felices éramos.

Con la nostalgia también se habla de otra palabra contrapuesta, la resiliencia.

Queremos salir adelante pero añoramos el pasado. Queremos ser creativos, pero queremos que vuelva la rutina de antes en la que no pensaba nada. Queremos ser felices y abrazarnos con los demás, pero no aguantamos las recomendaciones que nos dan para no contagiarnos.

¿En qué quedamos?

Qué solamente hay una solución:

VIVIR EN EL PRESENTE, SABIENDO QUE EL PASADO ES EL MEJOR MAESTRO QUE PODEMOS TENER EN EL UNICO MOMENTO QUE EXISTE, EL AHORA.

¿La nostalgia te invade o vives en el ahora?

¡¡En la mierda y con remordimientos!!

Photo by Kindel Media on Pexels.com

“En este mundo las apariencias engañan, las palabras también, pero la esencia de una persona no miente…¡¡Se siente en el alma!!”.

El día de las frutas y verduras, el día de la acción contra el calentamiento terrestre, el día de la tarta de chocolate, el día del técnico electrónico, el día del croissant….

¿Y para cuando el día de ESTOY EN LA MIERDA Y CON REMORDIMIENTOS?

No siento si te han ofendido las palabras que he usado. Es la realidad.

Vivimos en una sociedad, en la que hay que comprar libros que nos inspiren a “amarnos” como la solución a nuestros problemas, otros en los que nos enseñan las 10 obstáculos para ser felices si o si o tazas para empezar bien el día que al leerlas, ni el propio Hulk podrá con nosotros, por no hablar de formaciones que nos dicen que en menos de 2 días vamos a ganar 3.000 euros aun sin saber cómo…

Mientras en las noticias, te hablan de las enfermedades mentales que se están detectando con la pandemia, del aumento de suicidios que está sucediendo ( si señores, la gente se suicida ) o en el portal, año tras año, uno de los artículos más leídos “Yo no soy inútil”. Pero eso sí, que nadie sepa que he leído el artículo y que vean mi nombre si mando un comentario, no vaya a ser que me señalen.

¿Qué coño estamos haciendo mal en esta sociedad?

Dejemos atrás cosas que a día de hoy se ven en cualquier red social, que por un precio módico nos harán capaces de andar entre las nubes o tener una marca que en menos de 2 semanas, podremos competir hasta con Google.

Vivimos en un mundo en el que nos importa más el que nos puedan decir los demás cuando les expresemos nuestros sentimientos o emociones en un momento determinado, que realmente el cómo estamos nosotros o si lo que sentimos es verdad o no.

Somos así. Ponemos en redes sociales y en Whatsapp fotos que nos hicimos hace años con gente famosa y crean que a pesar de las circunstancias, a nosotros no nos afectan, que nos va todo genial. O hablamos de lo que haga falta, aunque no hayamos estudiado de ello, porque no sepan los demás, que de lo nuestro, no nos va nada bien. Pero eso si, luego nos quejamos de que no cobramos, de que lo estamos pasando mal, del Gobierno, del Ministro de turno…Pero antes que los demás sepan que lo estamos pasando mal, que nuestras emociones son peores que una montaña rusa o que lloramos al irnos a … LO QUE SEA Y MÁS.

Creo que toda crisis del signo que sea, nos deja a los seres humanos con las “vergüenzas” al aire. Queriéndolas tapar como sea, no vayan a ver que no somos como decíamos ser.

Me canso de una sociedad en la que oculta sus emociones; en la que decir que lo estás pasando mal, en vez de ayudar, es una oportunidad para joder al otro ante los demás. Pero eso si, exige a los demás ser auténticos, originales, que digan la verdad….Me canso del estereotipo de que tenemos que levantarnos nada más caernos, (tanto te compadezcas tanto), que los chicos no lloran que solo deben pelear o que nunca hay otra posibilidad de alcanzar nuestra meta si nos han dicho NO a la primera.

Pero nos lo tragamos todo. Nos tragamos las frases como verdad indiscutible que hay que decirse cosas bonitas si queremos que el amor venga a nosotros, que no podemos llorar, si queremos que nuestros sueños se cumplan, que debemos aparentar gente de éxito si queremos que nuestra marca sea considerada como innovadora y nos contraten.

ESTOY HASTA LOS HUEVOS DE UNA REALIDAD FICTICIA.

Todos lloramos, todos nos cagamos en nuestro vecino del 5, todos creemos que somos infelices porque no conseguimos llegar a las expectativas que nos habíamos propuesto o porque no entendemos muchas cosas que nos pasan. Y ahora que estamos confinados, que no nos relacionamos con nuestros seres queridos, aún más que más la tristeza, el miedo, el lamento está presente en nuestra vida, queramos o no.

PORQUE TODOS, DE UNA MANERA U OTRA, TENEMOS UN APARTADO EN NUESTRA VIDA, QUE NOS SENTIMOS TRISTES. TODOS. Que cuando nos focalizamos en él, nos sentimos en la más absoluta mierda. Y yo también soy el primero que lo reconozco.

Sabemos cuál es ése apartado, pero otra cosa es reconocerlo. Y ya ponernos manos a la obra, es otro cantar.

Porque ahora la moda es ser felices, aparentar éxito aunque la economía vaya de puto culo, o a tus familiares les vaya mejor que a ti, o al menos eso parezcan. Nos callamos lo que nos pasa, pensamos que ya se pasará, que es una tontería. Y mientras tanto, la “burbuja se hace” cada vez más grande, hasta que explota en un momento que a lo mejor no era el más indicado.

Llevo una semana preguntando a gente, como definirían su vida. Y la gran mayoría la han definido así:

“En la mierda y con remordimientos”

Pero eso si, no lo digas a los demás como me encuentro, era la siguiente frase que me decían.

No eran una muestra grande de la sociedad que pueda asumirse que vivimos un mundo así. Pero ¿Cuánta gente habrá que no lo diga como se siente pero se siente identificado con esta frase? Y lo peor de todo, es: “Que no se enteren los demás, que tengo que seguir aparentando algo, que en el fondo no soy”.

Hablamos de que tenemos una oportunidad única para crear una sociedad mejor, más avanzada, que trabaje más en equipo, creativa, y si vemos qué tenemos, solo observamos una sociedad con miedo, con arrepentimientos y que aparenta ser feliz con un éxito impuesto y no querido.

Basta ya de métodos rápidos para querernos, creernos que vamos a brillar más que Steve Jobs o que ya somos un experto en inteligencia emocional o coaching con un curso exprés de 20 horas cuando luego en casa tratamos de culo a nuestros familiares o “mentimos” a la gente que ha creído en nosotros.

¿Te sientes en la mierda y estás arrepentido?

¡¡COJONUDO, GRITALO, LLORA, GRITA, COMETE UNA PALMERA DE CHOCOLATE…!! Lo que te apetezca, pero asúmelo de una puñetera vez. Pero asúmelo, sabiendo de verdad porqué te sientes cómo te sientes.

Y eso no hace falta ir a ningún gurú exprés para que te lo diga, tú mismo lo sabes pero lo puedes sacar yendo al meollo de la cuestión.

¿Por qué me siento así? Por… Ahora que se que me siento así.. ¿Por qué me siento así…?..Y así hasta el verdadero meollo de la cuestión de tu rabia, frustración, miedo o arrepentimiento.

¿Ya sabes por qué te encuentras así? Genial… Y ahora puedes pedir ayuda si es un tema importante, pedir perdón a esa persona, en definitiva solucionarlo.

Mientras te quejes del gobierno o de Amazon, como culpables de tu infelicidad, no harás nada, no habrá cambios. Y mucho menos podremos avanzar como sociedad.

Pero si crees que es mejor “mantener en silencio” tus emociones, como decía el anuncio del Hemoal…allá tú.

Puedes estar hasta los huevos de todo y todos, arrepentido por algo que no hiciste o hiciste… es algo totalmente licito. Pero lo que es imperdonable, que no le pongas remedio a esa situación. Eso no es ser feliz, una persona de éxito…. eso es ser un frustrado patológico

¿Qué alternativas hay a la rebeldía?

Photo by William Mattey on Pexels.com

La rebeldía es el único refugio digno de la inteligencia frente a la imbecilidad” dice Arturo Pérez Reverte.

No queremos rebeldes en nuestra familia.

No queremos rebeldes en nuestra empresa.

No queremos rebeldes en nuestra sociedad.

No queremos gente transgresora.

Pero queremos ser felices. Demostrar el talento que creemos que nos hace únicos respecto a los demás. Queremos que se nos distinga por ser diferentes a los demás. Queremos que nuestros productos sean considerados algo único a lo que siempre se había visto.

Pero no queremos rebeldes en nuestra vida.

¿Entonces qué queremos?

Según la R.A.E. rebelde es “aquella persona que se subleva, que se rebela..”

¿Por qué lo hace?

Principalmente por dos razones:

  • Ha descubierto la curiosidad en su vida
  • Y ha conocido la verdad que tenía escondida hasta la fecha.

Una personas que se reinventa, haciendo algo a lo que no estaban los demás acostumbrados y que ni él mismo se imaginaba que podía hacer, empezó todo gracias a la curiosidad.

Ya no solo nuestro cerebro sino también “las recomendaciones” de los demás por nuestro bien, desde pequeños, nos ha hecho que no seamos curiosos.

No volvíamos a preguntar nada más, porque nos decían que éramos unos preguntones y molestábamos. No nos salíamos de los límites establecidos no fuera a ser que nos pasase algo y tuviéramos una desgracia. No pedíamos hacer más cosas aunque nos aburriéramos en clase, no fueran a pensar que somos unos pelotas o “empollones”.

Son algunas de la situaciones que sin darnos cuenta por un lado y por otro, con intención, han ido bloqueado nuestra curiosidad.

Pero llega el momento en el que:

  • Sigues las “normas” de los demás y no vas más allá de lo que te recomiendan que vayas.
  • O por iniciativa propia o descuido, te das cuenta que hay mucho más allá de lo que te dijeron .

Unos seguirán creyendo que no hay más de lo que ven o lo que le dicen los demás. Mientras otra persona empezará a cuestionarse todo, porque habrá visto que hay mucho más de lo que imaginaba.

La curiosidad en esta sociedad, está mal vista.

¿Por qué?

  • Te hace cuestionarte todo lo que has vivido hasta la fecha . Y principalmente empezar a dudar de todo, lo que yo llamaría pensamiento crítico, pero los demás lo llaman rebeldía.
  • Cuando cuestionas todo, te estás saliendo de la rutina. Y ya no es tan fácil poder volver a dominar esa mente según tus intereses.
  • Son personas que exploran. Y explotar cuando estamos dominados por la rutina, por lo establecido. No está muy bien visto.

Por lo tanto, toda aquella persona que sea curiosa, aunque produzca innovaciones, aunque descubra cosas que no teníamos ni idea, aunque avance en su vida o nos ayudase a avanzar en la nuestra con sus curiosidad, lo primero que le llamaremos es REBELDE.

Y todo por el miedo que tiene el ser humano a la nuevo.

Y la otra opción era porqué había descubierto la VERDAD.

Vivimos en un mundo en el que damos la etiqueta de verdad a todo aquello que vemos.

Vemos que lo que dicen los medios de comunicación, conferencias o mítines y le damos la etiqueta de “verdad”, porque ha salido en televisión o no los dice tal persona. Pero no hace falta ir más allá, ¿Cuántas mentiras “piadosas! nos hemos comido a lo largo de la vida de personas que nos querían y lo hacían porqué no querían nuestro sufrimiento? Unas cuantas y TODOS sin excepción.

¿Y qué pasa cuando sabemos la verdad?

Que normalmente, todos solemos reaccionar cómo no lo habíamos hecho hasta la fecha.

¿Y por qué?

Porqué nos hemos sentido engañados, manipulados por esa persona. Y reaccionamos haciendole frente. Pidiendole explicaciones y hasta a veces, en un caso extremo, provocando revueltas en un país.

Y cuando eso pasa, vemos siempre que se dicen “los rebeldes.. los insurgentes…están provocando revueltas”.

Olvidandonos de temas politicos, manipulaciones y demás, esas personas están luchando por una verdad. Tildalas de lo que quieras, pero están luchando por sus derechos ya que sienten que se les ha mentido en su cara.

Perfecto, no queremos rebeldes. Odiamos la palabra y nos produce miedo.

¿Qué hacemos entonces?

. IMPULSEMOS LA CURIOSIDAD DE LAS PERSONAS.

Algo que se ve como que eres un entrometido en temas que por tu edad no deberías saber. O miedo a que la otra persona sepa más que tú.

Cuando una persona es curiosa, baila con el miedo y sobre todo con la incertidumbre, algo muy adecuado en estos momentos.

Es una persona que se conoce mejor, ya que sabe qué es una caída, las dudas y gestiona mejor sus emociones.

Pero también es una persona emprendedora. Que va más allá de lo establecido, que abre caminos donde otros solo veían miedo

OFREZCAMOS LA VERDAD

En un mundo de postureo, de compra de seguidores en redes sociales y de mentiras por alcanzar el éxito antes que el vecino, la verdad está en desuso y las FakeNews, ya no sabes qué es verdad o qué es mentira.

Asi que por lo tanto, ten un poco de pensamiento crítico. Para ello hay que impulsar la capacidad de reflexión y de decisiones. Y como dice José Antonio Marina, “Cuando alguien te diga algo, pregúntale: ¿Y eso cómo lo sabes?”. El pensamiento crítico es la gran vacuna contra la mentira.

Pero no solo hablamos de la información que recibimos de los demás.

Da a los demás lo que te gustaría te dieran a ti. Si das verdad, recibirás verdad y no vivirás esa rebeldía en los demás cuando se dieran cuenta que los has mentido.

Nos hemos criado, con que ver es creer y luego pasa lo que pasa. Pero de eso hablaremos proximamente.

A día de hoy, cambiaria el titulo de una pelicula famosa, llamándola “La mayoría de los rebeldes tienen una causa, luchar por su verdad desde la curiosidad“. ¿Querría James Dean protagonizarla?

¿Qué harías tu contra la rebeldía?

¡¡Hábitos, vuelven a casa por Navidad!!

Photo by cottonbro on Pexels.com

Las personas no deciden su futuro, deciden sus hábitos y sus hábitos deciden sus futuros” decía F.M

Todos los años por Navidad, hay 3 cosas características que están en todas las familias:

.- EL anuncio del Turrón de Suchard.

.- La frase antes de las campanadas: “Voy a ir al baño por ultima vez en el año“.

.- Y los propósitos de fin de año.

Aunque este año, muchos siguen repitiendo por los propósitos que querían para el año pasado. Otros han hecho un acto de fe y se han propuesto cambiar hábitos para el año entrante. Pero otros han decidido que ya no quieren más propósitos, sino que fluirán con el año.

Aún así, queramos o no, los medios de comunicación, el 31 de diciembre, siempre hablan de cómo comernos perfectamente las Uvas y de los propósitos de año nuevo.

Y para conseguir unos propósitos, tenemos que tener unos hábitos.

Como podrás saber por propia experiencia, los hábitos juegan a nuestro favor, como también a nuestra contra.

Hay tres motivos por lo que no conseguimos los propósitos del año:

.- Porqué no tenemos paciencia.

Queremos tener el vientre plano para finales de enero, queremos tener ya pareja para San Valentín y queremos ser “influencer” para marzo para que nos inventen a los festivales de forma vip. Y las cosas no van así. Todo lleva su tiempo, quieras o no.

.- Porqué siempre nos fijamos en lo que queremos conseguir. Y no, en lo que realmente importa, que es en la persona que nos queremos convertir.

Si realmente nos preguntáramos antes, en el tipo de personas que nos queremos convertir y no hiciéramos caso, a los “propósitos que están de moda o que nos recomiendan” los demás, la cosa iría mucho mejor. ¿Por qué? Porque nuestros propósitos los haríamos nuestros, siendo los hábitos para alcanzarlos mucho más fácil de integrarlos en nuestra vida. Y todo porque es lo que REALMENTE QUEREMOS NOSOTROS, no por modas ni “por el qué dirán”.

.- Nos movemos por la Ley del mínimo esfuerzo.

Ya de pensar que tenemos que ir al gimnasio, ponemos de excusa el frio o que llueve. Ya de pensar que tenemos que dejar de comer esa palmera de chocolate si queremos perder peso, teniéndola en nuestras manos.. Mandamos por ahí a los propósitos y todo porque nos movemos por la ley del mínimo esfuerzo

Lo que suponga mucho esfuerzo para nosotros, tiene poco futuro en nuestra vida.

A día hoy, ¿Quién eres?

No eres el titulo que pone en tu tarjeta de presentación. NO eres desempleado porque no tengas trabajo. NO eres experto en algo, porque tú mismo te hayas puesto dicho título.

ERES TUS HÁBITOS.

Estás con algún kilo de más, porque tienes el hábito de comer entre horas y comida basura. No tienes a nadie que te llame para tomar un café o hacer algo, porque tienes el hábito de cuando tienes pareja dejas a todo el mundo de lado.

Somos nuestros hábitos, nos guste o no.

Y si realmente queremos cambiar, tenemos que empezar por cambiar nuestras creencias.

Nuestros hábitos son respuestas a deseos ancestrales.

No es la primera vez que veras en alguna entrevista o alguien te dice: “Si es que yo estoy así, porque cuando me pongo nervioso me da por comer..” Lo que te está diciendo es que cuando siente incertidumbre, nerviosismo, sus conducta es comer , porque le hace sentirse tranquilo y seguro. ¿O es que los alcohólicos, no suelen utilizar la bebida para olvidarse de la realidad que tienen?

Los hábitos son una conducta, que de tanto repetirla, se han convertido en algo automático en nuestra vida, ante un estímulo.

Por lo tanto, si queremos cambiar nuestros hábitos, no nos debemos fijarnos en la meta, sino en la forma en la que se construyen dichos hábitos.

Se ha escrito mucho sobre los hábitos, pero recientemente leí “Hábitos atómicos. Cambios pequeños. Resultados extraordinarios“, en los que habla de un método para la implementación de nuevos hábitos en nuestra vida, que he probado y da resultado.

¿Qué recomienda?

HACERLO DE FORMA OBVIA.

Todo hábito se inicia con una señal.

La señal que crees sentirte triste, hará que vayas en búsqueda y captura de chocolate o de chucherías. La señal de que tu pareja ha dado un portazo, hará que sepas que ha pasado mal día y que no vienen con un buen humor.

La señales provocan las ganas de satisfacer esas necesidades ancestrales que te he comentado anteriormente. Pero si además estás en un ambiente, en el que las señales te golpean sin parar.

Así que si realmente quieres cambiar de hábitos, tienes que cambiar de contexto en el que te mueves. No lo olvides.

¿Cómo hacer algo de forma obvia?

Si tienes un “socio” que te controle durante tu revolución, genial. Ese control te ayudará y motivará mucho más. Pero si no tienes a nadie. proponte que a tal hora después de salir de trabajar o de tomar café con la Paqui , me iré al parque a darme una vuelta.

Eso hacer una cosa de forma obvia. Ponerle fecha, hora y lugar.

Pero si después de ir a pasear por el parque, pones que cenarás una ensalada, o que beberás dos litros de agua tras ir a correr por el monte, hace que la suma de nuevos hábitos y que tú relacionas con pensamientos positivos, se refuercen cada vez que los realizas.

HACERLO MÁS ATRACTIVO.

Cuando vemos ese plato de judías verdes que nos toca para cenar, se nos cae el alma al suelo. Lo vemos desangelado, triste y no motiva nada. ¿Y no ponemos figuritas, símbolos, hacemos el avioncito para que se coman la verdura nuestros hijos y sobrinos?

Pues si queremos introducir algo nuevo en nuestra vida, démosle un toque que nos atraiga, porque sino estaremos dándole la oportunidad a la ley del mínimo esfuerzo que haga acto de presencia, y nos gane la partida.

Cuánto más atractivo es lo que queremos realizar, más fácil será que se produzca.

Y recuerda, cuantas menos tentaciones tengas para que no se produzca lo que deseas hacer, más fácil será que se realice.

HACERLO SIMPLE

Nos encanta complicarnos la vida. Y como he dicho ya muchas veces, todo es muy simple. Queremos los datos , las experiencias que viviremos, cuando conseguiremos los sueños que tenemos y cómo nos sentiremos. Antes de empezar, ya estamos pensando en la meta, cuando en realidad nos tenemos que centrar en el sistema que lo integra.

Deja de planificar, deja de pensar, deja de imaginar qué pasará, que no pasará… Y PONTE EN MARCHA. Cuánto más planifiques, más ganará la Ley del Mínimo esfuerzo, recuerda.

Y una cosa quería decirte, déjate de hacer “pajas mentales” con eso que en 21 días ya estará integrado el hábito en tu vida. No se trata de los días que repites el nuevo hábitos, sino de las VECES que repites el nuevo hábito.

HACERLO SATISFACTORIO.

Si cuando has hecho tu hábito no te sientes satisfecho, que has alcanzado un hito hasta ahora imposible para ti. ¿Qué has hecho? NADA.

Seamos claros, esto es como el sexo, lo repetimos porque nos resulta satisfactorio. Cuando comemos algo y no nos gusta, pasamos de ellos. Pues con tus hábitos igual.

Solo repetimos aquello que nos hace sentir bien, recuérdalo.

Pero sobre todo recuerda, no se trata de qué quieres conseguir, sino en qué tipo de persona te quieres convertir. Eso es la punta de lanza en toda transformación.

¿Qué hábitos te has propuesto cambiar este año?

¡¡El mejor método para dormir!!

Photo by Ksenia Chernaya on Pexels.com

El secreto de la creatividad está en dormir bien y abrir la mente a las posibilidades infinitas. ¿Qué es un hombre sin sueños?” decía Albert Einstein

Apagar los móviles una hora antes de irte a dormir, tener pensamientos de agradecimiento por el día que has tenido, no irte a la cama con discusiones con tu pareja, contar ovejitas..”

Son cientos las recomendaciones que nos dicen que debemos realizar antes de irnos a dormir. Y más en estos momentos que estamos viviendo y viviremos, con la pandemia y la crisis económica.

El cerebro en momentos de incertidumbre, en los que no sabe por dónde le vienen…le cuesta conciliar el sueño.

Podemos hablar de la pandemia, otros será por estrés, por asuntos nos resueltos o conversaciones pendientes… Pero cada vez es más recurrente en mis conversaciones , frases del estilo: “Cada día duermo peor, no sé por qué será..”.

Siempre he reconocido que una de las expresiones de mi falta de conocimiento de mi mismo, antes de mi “transformación”, era la falta de sueño. Me costaba dormir, me costaba encontrar la paz para alcanzar el sueño.

Ahora duermo a pierna suelta, a pesar de los ruidos de los vecinos “jugando a médicos”.

¿Cuál creo que es el mejor método para dormir?

SER COHERENTE CON UNO MISMO y como consecuencia , HABER HECHO LO MÁXIMO QUE PUEDES DURANTE TODO EL DÍA. Recomendación que da Dr. Miguel Ruiz, en su libro “Los 4 acuerdos. Un Libro de sabiduría tolteca” libro que recomiendo desde aquí.

Podrás poner la excusa que esa persona no sabes porqué no te contesta a los mensajes, te cagaras en que esa persona le ayudaste y ahora ha desaparecido, que tu jefe te ha echado una bronca que se oía hasta en el parking del edificio,…Podrás poner la “excusa” que tú quieras, pero cuando tú has hecho lo máximo que has podido hacer en esa situación, no habrá nervios, no habrá preguntas y llegarás a la cama con ganas de encontrarte con morfeo.

Hacer lo máximo durante el día es la mayor expresión de coherencia con uno mismo, la mayor expresión de tu felicidad.

Todo lo hacemos por una razón, sino no lo haríamos. Seamos sinceros.

Le hemos mandado el mensaje a esa persona a esa persona, porque tenemos un interés en ella. Y ahora que no nos contesta nos preguntamos ¿Qué habrá pasado? . Pues que a lo mejor se habrá dado cuenta que no eres transparente y pasa de ti. Y ahora tú no puedes dormir.

Si hubieras sido sincero, si fueras feliz, hubieras ido de otras maneras o no lo hubieras hecho. Y ahora no tendrias esos remordimientos de conciencia que no te dejan dormir.

Cuando tú haces lo máximo que puedes, duermes con la conciencia tranquila. Sabes que las cosas no cambiaran de un día para otro como a nuestro ego le gustaría. Pero lo harán.

Haces las cosas por que las sientes. Porque tu pasión por ese tema, por esa persona, quieres lo mejor para ella, no por los beneficios que te puede reportar. Pero te aseguro que si consigues algo, será mucho mayor de lo que te podrías imaginar.

Cuando haces lo máximo que puedes, nadie ni tú mismo, te podrás considerar una victima ni encontrarás excusas. Lo hiciste porque así lo sentías, creías que era la solución y por X motivos, no ha salido. Pues ya está, si no podias hacer nada más, ¿Por qué te das tanto mal? Y si lo haces es porque algo más sabías que podrias haber hecho.

Hacer lo máximo que puedes en tu día a día ayuda a desarrollar la creatividad. A ver más allá de lo que ven los demás y dar un paso adelante en pro de tu felicidad.

Hacer lo máximo que puedes en tu día a día ayuda a la humildad y reconocer tus fallos. A reconocer que has hecho lo posible e imposible por solucionar esa situación y que si no se ha dado el caso, ya no es problema tuyo. Tú has hecho lo máximo que has podido.

Cuando haces lo máximo que puedes en tu día a día, no estás trabajando. Estas disfrutando del camino que estás recorriendo, viendo las sorpresas que te da la vida, creando puentes entre la incertidumbre y agradeciendo de toda experiencias que sientes.

Cuando haces lo máximo que puedes, no hay obligaciones, solo pasiones.

Pero sobre todo duermes a pierna suelta, porque sabes que has hecho todo lo que estaba en tu mano, por ti y por tu felicidad.

¿Por qué no puedes dormir en muchas ocasiones?

Porque sabes que podrías haber hecho más en esa situación que no te deja conciliar el sueño, PORQUE NO HAS SIDO COHERENTE CONTIGO MISMO.

Durante una época de mi vida probé pastillas para dormir. Pero eso no me quitaba de la mente los problemas, seguían ahí, por muchas que me tomase.

Fue cuando empecé a ser yo mismo y por lo tanto cuando empecé a dar lo máximo en todo lo que hacía, en lo que me apasionaba, cuando empecé a dormir sin falta de nada y con la satisfacción de haber hecho siempre lo máximo posible en todo momento del día.

Cuando te vas a dormir con la sensación de haber dado todo lo máximo posible , te vas a dormir con el sentimiento de paz y tranquilidad por tu coherencia. Cuando te vas a dormir habiendo sido tú mismo en todo momento, estarás cerrando los ojos pero abriendo tu alma a tu felicidad.

¿Qué ocurriría en tu vida si hicieras todo lo máximo en tus acciones? ¿No te duermes porqué en el fondo sabes que no has actuado en coherencia con quien eres?

¡¡Somos víctimas del éxito, no de la felicidad!!

Photo by Pixabay on Pexels.com

“El éxito es la suma de pequeños esfuerzos felices, repetidos día tras día”.

Dejemos de ser hipócritas. Y no siento empezar así de fuerte el día de hoy.

Dejemos de mentirnos y de mentir a los demás. Dejemos de hacer gilipolleces para aparentar algo que ni nosotros mismos nos creemos.

Dejemos de decir que hacemos todo por y para ser felices, cuando en realidad lo que estamos haciendo, es con el propósito de alcanzar el podrido éxito.

¡¡O lo que nos han dicho que es el éxito!!.

Me da igual que estemos en una recesión de caballo o con forma de hipopótamo. Desde que tenemos uso de la sin razón, siempre hemos sido victimas del éxito, cuando en realidad tendríamos que ser victimas de nuestra propia felicidad.

Decimos en redes sociales cosas bonitas a gente que ponemos a caldo por detras. Mentimos a gente, haciéndoles creer que nos están ayudando, cuando solamente están satisfaciendo nuestros deseos más primitivos. Decimos que hacemos caso a las recomendaciones de los demás, pero por detrás seguimos haciendo lo mismo de siempre. Hacemos lo mismo que hacen los demás en redes sociales, con la misma gente pero deseamos que nos consideren diferentes al resto. Creemos que por fin hemos alcanzado el titulo de “persona normal” cuando hemos encontrado pareja, olvidándonos de las personas que hasta ese momento han estado a nuestro lado.

Aplícalo al mundo 2.0, a tu día a día, a lo que tú quieras, pero nuestras acciones se basan en alcanzar el éxito, por activa o por pasiva. Eso que nos han dicho que es éxito los medios de comunicación, el gurú de turno o la pelicula americana en cuestión. Y ahora con la recesión que estamos pasando, aún más que más nuestras decisiones van a estar auspiciadas por la consecución del éxito ( del aparentar, de poner que nos han contratado en tantas conferencias y lo vea todo el mundo aunque sea mentira…), y no de la felicidad.

Todo está basado en el aparentar. Pero eso si, jamás decir que lo estamos pasando mal económicamente, que lloramos pensando que será de nosotros si somos los siguientes en la lista del ERTE de nuestra empresa o que no vemos la luz en el túnel ni en ningún lado.

¡¡Eso jamás, antes muertos que sencillos!!

Sé que estarás pensando: “Si David, está muy bien lo que dices, pero la felicidad no paga las facturas, ni el colegio de los niños..”

Estoy de acuerdo, pero esos cambios de sociedad con los que soñábamos en los principios del confinamiento, esas relaciones entre personas y no entre egos con los que nos ilusionábamos, han quedado en un simple: “Lo que importa es salvar mi puto culo y los demás que hagan lo que quieran. Y si tengo que mentir a los demás, lo haré….Además yo no me acuerdo que dijera esas cosas. Sería victima del aburrimiento”. (Palabras textuales de una persona que así lo reclamaba en el mes de Abril).

Ya nos tomaremos una copa de alcohol para olvidar la vida que llevamos, para recordar los amigos que pisoteamos, comprar seguidores para mis redes sociales, las incoherencias que dijimos para que se apuntaran a nuestro curso “cool”. Pero ante todo tenemos que conseguir el éxito, mantener nuestro estatus, que es cuando nos consideraremos felices.

Y si para alcanzar el éxito, tenemos que ver simplemente un video en Youtube o un seminario gratis, ¿Dónde hay que firmar?

Pero mientras tanto, sufrimiento, miedo, depresión, antidepresivos, malas contestaciones… Todo ello es la consecuencia que te has dado cuenta que eres como los demás, no como tú sientes y sabes que eres.

NO ERES FELIZ. Pero lo importante nos han dicho que hay que seguir lo que dicen los demás, las expectativas de nuestros familiares o lo que decía la revista de moda. Porqué así seremos un “buen ciudadano”, considerado como una buena persona.

Y siempre haciendo memoria de la historia que nos queremos creer, para excusarnos por nuestras acciones, “como lo ha dicho tal…como lo ha conseguido así tal…. si lo dice tal.. no le irá mal..”

Llega el domingo por la tarde y no paran de oírse, ” Uf que pocas ganas llegué el lunes…Uff no me apetece quedar con tal pero tengo que ir…”

Si fuéramos felices, dejariamos a un lado el yugo del éxito, y no nos importaría el día que sea, la persona con la que tendriamos que reunirnos o lo que sea, seriamos coherentes y felices con nosotros mismso.

Pero no, es mejor vivir bajo la guillotina del “exito”, que morir de felicidad.

El mayor éxito que el ser humano es considerarse feliz. Lo demás es secundario.

Pero tú decides.

¿Cuándo fue la última vez que pensaste?

Photo by Michael Jay Salcedo on Pexels.com

Si no actúas como piensas, vas a terminar pensando como actúas” decía B.Pascal.

Lo siento mucho, pero me gustaría que te hicieras una pregunta:

¿Cuándo fue la última vez que pensaste?

Si, tal cual la oyes. ¿Cuándo fue? ¿Y qué pensaste?

Enciendes la televisión , ves las redes sociales o escuchas alguna conversación tanto en el supermercado o por la calle y te preguntas:

¿DE VERDAD LA GENTE PIENSA?

Y no estoy hablando de Trump, del Real Madrid o del uso de las mascarillas o no. Digo en general.

¿Pensamos por nosotros mismos?

Cada día viendo hacía donde nos está llevando el ser humano, no tiene la culpa el virus de los huevos, sino el ser humano ante su falta de irresponsabilidad, te preguntas:

¿Alguna vez nos paramos a pensar? ¿Alguna vez dudamos de lo que estamos diciendo? ¿Por qué hablamos a gritos y no hablamos antes de escuchar a los demás?

Creo que las broncas que hay en los bares (ahora ya no) o en la televisión a base del futbol, se van a quedar cortas como sigamos así los seres humanos.

Defendemos ideas políticas del signo que sea, como si fuéramos unos hinchas ultras de un grupo musical o equipo de futbol. Perdemos amistades porque no aceptan que, con respeto, podamos tener ideas diferentes a las suyas. No pensamos lo que decimos, nos importa quien tengamos delante o qué pueda suceder…

Lo soltamos y ya. Y todo bajo el paraguas de “…si te gusta bien y si no, también. Me la pela todo el mundo”.

Creemos que somos lo que creemos que pensamos. Es decir, creemos que somos nuestras creencias, nuestros pensamientos. Pensamientos a los que hay que defender con uñas y dientes. Cuando en realidad estamos muy confundidos.

El ser humano debe ser flexible. Yo no pienso igual que como pensaba el 1 día que empecé a escribir. Yo no actúo de la misma manera ya que como cuando tenia 30 años .

Lo que creías con 7 años , ¿A qué no es lo mismo que lo que crees ahora?

Hemos cambiado de ideas, hemos preguntado, hemos sido curiosos investigando cosas que nos decían como “prohibidas”. Ha sido la vida , las experiencias, las personas, los libros o películas, las que nos han ido moldeando, perfilando, haciéndonos mucho mejores en alguna ocasión. En otras, pasa palabra.

Y ahora nos hemos vuelto unos hooligan de nuestras ideas que defendemos a muerte, sin ver ni querer ver más allá de ellas.

Eso no es pensar, eso es berrear. Y es lo que hacemos últimamente.

Berreamos, no pensamos.

Si es que además la R.A.E lo dice con la definición de pensar: ” Formar o combinar ideas o juicios en la mente….Examinar mentalmente algo con atención para formar un juicio..”

Esto segundo si lo hacemos muy bien, todo lo que examinamos (o eso creemos, porque no le damos una oportunidad ni siquiera) que no entra dentro de lo establecido para nosotros, pensamos que es una mierda o lo atacamos.

¿Pero eso de formar o combinar ideas? poco o nada lo hacemos. Más bien “vomitamos” lo que creemos que somos, nuestra verdad absoluta.

¿Hacía donde vamos si no sabemos pensar? ¿Será una sociedad innovadora como tanto se habla, que respeta a todo el mundo y promulga la diversidad, si no sabemos pensar?

Las empresas, ahora tienen la “moda” de la diversidad. Todo debe ser diverso, p

Yo creo que se nos llena la boca hablando de muchas cosas que ni siquiera nos hemos parado a pensar de qué estamos hablando. Y mucho menos de las consecuencias que podría tener.

Ah, y pensar no quiere decir RECORDAR lo que te dijo tu amiga “la paca” sobre ése chico, lo que te hizo tal amigo esa noche o recordar la lista de la compra por si se te ha olvidado algo…Eso es RECORDAR, totalmente diferente a pensar por uno mismo.

Estos momentos que estamos viviendo, son esenciales para muchas cosas, pero sobre todo para empezar, pensar y no berrear.

Pero tú decides.

¿Algo grande ya es considerado como algo bueno?

“Las apariencias engañan y más engañarán a quien sólo se fije en la apariencia”

¿Grande por bueno? o ¿Bueno por Grande?

Nos volvemos locos con el tamaño. ( ¡¡Mal pensados!! ).

Pensamos que si anuncian que ha estado de gira por todo el mundo tendrá que ser buena. Pero no preguntamos cuánta gente lo ha visto.

Pensamos que si un libro pone que ha vendido tantas ediciones (aunque sean ediciones de 5 libros cada una), tiene que ser un libro genial e ideal para nosotros.

Pensamos que si esa persona tiene tantos números de seguidores, tiene que ser un gran profesional. Olvidándonos que a día de hoy, los seguidores se pueden comprar a miles.

Pensamos que si una profesional cambia de profesión, también tiene que ser buena en la otra profesión. Y todo porque en la otra era una persona reconocida.

Sin pensar antes, sin recapacitar nada, ya pensamos que todo lo grande, tiene que ser bueno para nosotros. Ya que hay muchas personas que así lo consideran, no vamos a ser nosotros los gilipollas de decir y creer que no están en lo cierto.

Y por gilipollas, nos comemos alguna cosa, que nos sienta mal a la cabeza o al corazón. Pero por orgullo no lo decimos, no vayan a pensar que somos “raros”.

Según la Wikipedia; el efecto halo, consiste en “afirmaciones exageradas o irreales sobre destrezas , capacidades o atributos de una persona o de una cierta circunstancia“.

Ya no solo las redes sociales han potenciado este efecto halo a niveles estratosféricos, sino en la vida real también lo hacemos

¿O es que nadie ha dicho: “Me han dicho que tienes ojos de buena persona y así lo creo”.? ¿Tiene pinta de ser gran profesional por llevar el traje bien planchado?” …Chorradas así hemos dicho todos. Y luego nos hemos dado una buena ostia. ¿O es que no creía que una persona era de una manera según te lo habían dicho y luego te diste cuenta que no era como la pintaban?

Me parece que no soy yo el único. A todos nos ha pasado algo así.

Antes pensábamos que si nos lo decía un amigo, es que lo hacía por nuestro bien y teníamos que comprarnos el libro, ir a la conferencia de esa persona o creer lo que nos están diciendo. Ahora ya no solo creemos en lo que nos dice nuestro amigo, ahora nos referenciamos en los datos, en los anuncios con los que nos taladran en las redes sociales o si los vemos todo el rato en televisión.

Es decir, creemos que los demás saben qué es lo mejor para nosotros, que nosotros mismos. Y por lo tanto, como no nos gusta pensar, como no queremos confundirnos, como no queremos fallar, si todos van al mismo lado, NOSOTROS TAMBIÉN.

Un borrego más al rebaño.

No se nos enseña entre otras cosas a dudar.

No queremos dudar, porque eso significaría pensar por uno mismo y darnos cuenta que pensamos diferente a lo que piensan los demás. Y como no nos apetece que nos señalen como “raritos” o especiales, pensamos como piensan los demás. Yéndose nuestro pensamiento critico, nuestro talento, nuestra esencia, tan lejos como el viento lo permita.

La duda es para las personas que su vida está marcada por el esfuerzo. La duda no la quieren, quienes quieren el éxito sin ningún tipo de él.

Cada día creo más que necesitamos tener más dudas.

No soy un pitoniso, pero cuando dudo de algo, de una persona , de un profesional que tengo delante, no suelo confundirme. Al igual que la intuición, la creatividad, la duda tendría que ser una habilidad que tendríamos que desarrollar durante toda nuestra vida.

Cuando dudo, conozco más a las personas, veo su verdadero potencial, conozco la realidad de las situaciones. Cuando no dudo, creo que todo lo se, que lo que me dicen que es bueno para mí, que es lo mejor.

Cuánto más dudo, más ganas tengo de mejorar, más aumenta mi motivación, mi curiosidad de descubrir qué hay detrás de todo eso, no creyendo a ciencia cierta lo que los demás determinan.

Algo que nos hace innovar, crear, ir más allá. Cuando creemos en el efecto halo, creemos que lo nos dicen es la verdad, nos estamos limitando, nos está dominando el miedo.

¿Grande por bueno? Dudo.

¿Bueno por grande? Dudo.

¿La calidad lo determina el tamaño de algo? LO DUDO

¿Y tú?.

 

¡¡Nadie nos rechaza..!!

“Un rechazo no es más que un paso necesario en la búsqueda del éxito..” decía Bo Benett

Sé que cuando diga esto, muchos se acordarán de mi árbol genealógico, y yo haría lo mismo.

Pero con el paso del tiempo, que no con la madurez, he visto algo que tiempo atrás no veía.

NADIE NOS RECHAZA.

Reconozco que siempre me sentía rechazado y no entendía el motivo.

Me rechazaban las chicas que me gustaban. Me rechazaban los grupos de amigos en los que quería entrar. Me sentía rechazado por la sociedad por lo que pensaba y decía.

Siempre he sentido rechazo durante muchos años de mi vida. Y la verdad que ya llegabas a pensar que el problema era de uno mismo y no de los demás. Piensas de todo , pero sobre todo no entiendes el mundo que te rodea.

La gente se siente rechazada, se siente incomprendida. No entienden qué pasa. Piensan que son ellos el problema. Y te voy a decir una cosa:

EL PROBLEMA SI ERES TÚ.

Y no tengas ganas de pegarme cuando me veas, tranquilo.

El problema claro que lo tienes. Pero no lo tienen los demás.

Los demás no te rechazan a pesar de que seas un buen chico, a pesar de que tengas un buen curriculum, a pesar de que eres simpático, a pesar de que crees que tienes todo para alcanzar ese puesto de trabajo, para empezar esa relación o para ser aceptado por los demás, NO TE ACEPTAN.

Y como somos seres, que necesitamos de los demás, para sentirnos protegidos, cuidados, pensamos que hacemos algo raro , que estamos mal de la cabeza o que nos falta algo para ser aceptados como uno más.

Mira, estás muy bien. Mira, no te pasa absolutamente nada.

Esa persona no te quiere como a ti te gustaría, porque tiene miedo a estar contigo, porque se está mintiendo o por lo que sea. Esa empresa no te coge porque no piensa que con el puesto que te ofrecen no estás capacitado, a lo mejor estás sobre capacitado o piensan que te irás al ver un puesto mejor.

No es que no estes capacitado, no es que no seas guapo, no es que no hayas hecho todo para entrar en ese grupo …No te están rechazando por ninguna tara tuya…

¿Por qué lo hacen?

Ya te he dicho, miles de cosas que se le pasará por la cabeza, el día o lo que sea. Pero tú no tienes un problema.  No te están rechazando por ningún problema que tengas, son otras cosas.

Nos pasamos la vida pensando que la felicidad está en el exterior, cuando en realidad estamos muy equivocados. Pensamos que al no ser aceptados, al no estar dentro del patrón, de lo que la moda en ese momento no concuerda o cualquier tontería, somos lo peor.

Y no es así.

Con el paso del tiempo, lo que te está diciendo la vida, con esos rechazos, que no vayas por ese camino. Que no es tu camino.

Es decir, te está diciendo: ” No te están rechazando por como eres, sino te estás diciendo que no ,porque no eres TÚ.

Experiencias personales y compartida con mucha otra gente, se dieron cuenta de lo mismo. Se sintieron rechazados pero con el paso del tiempo, estaban viviendo en esos momentos un rechazo hacia así mismos.

No se querían, no se aceptaban y lo que hacían es intentar que los demás los aceptaran siendo como ellos se esperaban que fueran. No como ellos eran de verdad.

Por lo tanto se producía esa explosión, entre el ser como los demás esperaban que fueras y no lo conseguías, y lo que había dentro de ti, tu verdadera esencia, que no era lo que los demás esperaban en la mayoría de las ocasiones.

Por lo tanto nadie te está rechazando. Te estás rechazando a ti mismo.

Has intentado que esa chica estuviera contigo haciendo gilipolleces para gustarle que sabías que le gustaban, y te ha rechazado. ¿Qué hubiera pasado si hubieras sido tú mismo?

Buscas trabajo de cualquier cosa, sabiendo que lo que te apasiona es una cosa. Mientras te siguen despidiendo de los trabajos o rechazando. Y si aceptaras lo que sientes, quizá, seguro iría mejor las cosas.

Buscaba la aprobación de los demás. Y lo único que recibía era rechazo.

Me acepté y todo fluyo de otra manera.

No quiere decir que no te vayan a rechazar en un trabajo o una pareja, que aún aceptándote, pasa, te lo aseguro.  Te rechazarán porque te verán diferente, no sabrán cómo dominarte, no sabrán por donde vas a tirar. Pero ya no te lo tomarás de la misma manera.

Sabes cómo eres, qué quieres y qué aceptas en tu vida. ¿Lo demás? No importa. Ya no le das tanta importancia.

No es que te creas el rey del mambo, es que te quieres más de lo que te querías antes.

Así que si siempre te sientes rechazado por los demás:

.- Pregúntate: ¿Estoy siendo yo mismo o una copia de yo mismo? Las copias baratas se notan a la legua que son falsas.

.- ¿Qué crees que pasaría si fueras tú mismo? Te aseguro que a lo mejor el número de relaciones con la gente baja, pero te aseguro que la calidad de las mismas aumentará.

.- Aún cuando te aceptes, habrá rechazos. Pero te aseguro que te los tomarás de otra manera. No como una negativa, sino como una oportunidad de hacer las cosas de otra manera.

Recuerda: si te rechazan, quizá es una señal de que primero te estás rechazando tú.